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'A Latinoamérica le viene bien un periodismo de francotiradores': Miguel Ángel Bastenier (q.e.p.d.)

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Compartimos de nuevo esta entrevista como un sencillo homenaje al maestro que falleció durante el mes de abril de 2017, a los 76 años, como consecuencia de un cáncer de riñón.

A Latinoamérica le viene bien un periodismo de francotiradores: Miguel Ángel Bastenier (q.e.p.d.)Al escritor e historiador catalán Miguel Ángel Bastenier, profesor de la Escuela de Periodismo de El País, de la Fundación Ortega y Gasset y de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, le llena de satisfacción la creación de publicaciones que en Latinoamérica “agitan, movilizan y hace que exista una esperanza periodística”.

A sus gestores los llama francotiradores, expresión que en su diccionario personal quiere decir “no necesito que venga un mecenas a subvencionarme para estar en la profesionalidad”.

Además de periodismo, Bastenier habló con LA Network de la crisis de España y de la relación de su país y de Europa con nuestra región. Es categórico: “No hay cobertura de la prensa europea sobre Latinoamérica. Hay cobertura española”.

Y en ese estilo sarcástico que caracteriza su larga trayectoria periodística, sentencia: “Y Noruega, que la queréis tanto, y está muy bien que la queráis tanto, en su vida han publicado nada sobre América Latina o sobre Colombia”.

—Desde la Europa de hoy, plagada de conflictos, ¿cuál es la visión que se tiene de Latinoamérica?

—Que Latinoamérica está en fabricación. Lleva mucho tiempo en fabricación y tardará todavía mucho tiempo en estar fabricada, si entendemos fabricación más o menos por lo que ha ocurrido en Europa a lo largo de los siglos. Por ejemplo, Colombia está en un momento crucial. Sobra decirlo. Y los países bolivarianos comenzaron un momento crucial hace algún tiempo y hoy no están en la mejor situación posible. Podemos decir, en general, que  Latinoamérica está evolucionando.

—¿Qué opina de la transformación política, donde ya no están gobiernos de izquierda que antes eran muy fuertes?

—Es una alternancia. Y, los que todavía están, son extraordinariamente renuentes a dejar de estar. Y son varios y bien conocidos y no hace falta decir cuáles. En esa alternancia, a Cristina Fernández la desbanca Macri en Argentina. Bachelet en Chile no está en su mejor momento, pero en cualquier caso hay una expectativa dentro del socialismo democrático. Brasil ha sufrido una convulsión y la seguirá sufriendo. Por delante tiene una temporada procelosa, difícil, que ya veremos cómo la resuelve. Pero sobre todo Colombia que está ante una segunda oportunidad. Y esa segunda oportunidad es la de reinventarse, redefinirse. Si simplemente se acaban las hostilidades con la Farc estaría muy bien. Simplemente con que no haya más muertos por enfrentamientos en la montaña, en la jungla, en los bosques, ya es mucho pero no suficiente. Colombia está ante la oportunidad de convertirse en un país moderno, que no lo es.

—¿Qué papel ha jugado la ciudadanía en las transformaciones recientes de Latinoamérica?

—En unos países más y en otros menos. En Colombia es descorazonador que no vote nunca para nada más del cincuenta por ciento de la población. Yo dije y lo repito con toda la sencillez posible y la humildad, que si la votación por cualquiera de las dos opciones en el plebiscito era del cuarenta o del cincuenta por ciento es muy poco, pero muy poco, estando ante una oportunidad de convertirse en lo que dije. No votar con claridad por lo que se quiere ser, pues es una decepción, por lo menos para mí.

—Y, en esos procesos sociales y políticos, ¿ve que el periodismo esté cumpliendo un papel acorde con los retos?

—Está apareciendo. Pero es una aparición y una evolución relativamente reciente. Es un periodismo de francotiradores, de freelances, muy interesante, de mucha calidad, con operaciones económicamente pequeñas, pero que están teniendo un eco profesional enorme. Y el mejor ejemplo es el Premio a la Excelencia que se le ha dado en el Festival Gabo 2016 a elfaro.net, una publicación digital con una resonancia muy diciente. Y ese no es el único caso. En Colombia está La Silla Vacía y en otros países hay casos similares y habrá muchos casos que no conozco. Hay una renovación del periodismo, no como obra de los grandes medios, sino por obra de lo que llamo francotiradores, término que jamás alude a algo peyorativo sino todo lo contrario.

—¿Y qué es todo lo contrario?

—Internet tiene muchas cosas, pero tiene algo importantísimo. Con cinco céntimos se monta una publicación digital. Y eso es bueno desde cualquier punto de vista, aunque no todo lo que circula en internet es bueno, sería imposible que fuera bueno todo. Pero esa idea del francotirador, empleada de una manera positiva, y me refiero a muchas publicaciones, agitan, movilizan, hacen que exista una esperanza periodística que no teníamos antes de internet. Eso es muy bueno. Y es muy bueno que exista ese concepto de francotirador, que quiere decir ‘no necesito que venga un mecenas a subvencionarme para estar en la profesionalidad. Unos lo harán bien y otros lo harán mal, como ocurre en el transcurrir de las cosas.

—Latinoamérica es tierra de francotiradores.

—Es un papel latinoamericano, aunque español también. Se afirma que hay más de 300 digitales en España, todos creados en estos últimos años. Pero en Latinoamérica me parece importantísimo por una razón que explico así: el trabajo de la prensa de papel en Europa, que yo desearía que continuara, está hecho ya de todas las maneras. Se ha cumplido ya. En América Latina no. En América Latina hay mucho por hacer. Y lo están haciendo en gran parte esos francotiradores.

—¿Qué decir de la España de hoy?

—España, no hace falta que lo diga, no está en su mejor momento. A España le ha ocurrido algo que no está en el principio ni de lo malo ni de lo bueno. Simplemente ha ocurrido media revolución electoral que lo que ha hecho es bloquear la situación. Si no hubiera ocurrido nada seguiríamos con gobiernos PSOE y PP más o menos alternados. En este momento todo el mundo dice que vamos a unas terceras elecciones legislativas, lo que no es conveniente desde ningún punto de vista. España está bloqueada. Y así lleve varios siglos existiendo necesita una cierta redefinición. El que Colombia también lo necesite no es nada especialmente sorprendente. Que la necesite España, es un fracaso.

—¿Hacia dónde debe redefinirse España?

—La gente le pregunta a uno qué está pasado y se puede explicar, pero hace falta varias conferencias. Jamás en una charla de dos o tres minutos. Pero que España no tenga los deberes hechos es malo para España y para América Latina.

—¿Cómo ha incidido en Latinoamérica la crisis española, siendo España uno de los países que más relaciones mantiene con nuestra región?

—No es uno de los que más, es el que más relaciones ha mantenido sin comparación con ningún otro. No hay ningún país en Europa que informe sobre Colombia como lo hace la prensa española desde hace un montón de años. En Francia sacan alguna cosa de cuando en cuando. En Italia un poquito más. En Inglaterra solamente temas bolivarianos. En Alemania cero patatero. No hay más que España. Y punto. La prensa española ha defendido siempre la paz en Colombia, el camino de la renovación, el replanteamiento de lo que es necesario replantear. Pero algo bien importante es el deseo de que no haya más muertos en las cañadas como lo dije antes. Lo cual no excluye el respeto por el no en el plebiscito, pues porque es una opción colombiana, una opción legítima, y porque son los colombianos los que al fin de cuentas tienen que decidir qué quieren hacer de su país. Que nadie en todo esto venga a hablarme de prensa europea. No hay cobertura de la prensa europea sobre Latinoamérica. Hay cobertura española. Y a Noruega que la queréis tanto, y está muy bien que la queráis tanto, en su vida han publicado nada sobre América Latina o sobre Colombia.

—¿Cree que se afectará aún más la relación con España?

—Eso es pedirme que adivine el futuro. Indudablemente en el horizonte no hay nada especialmente positivo. Pero ya que me lo preguntas, te diré que no ha gustado nada en España que España no haya tenido ningún papel en el proceso de paz colombiano. Ninguno quiere decir ninguno. Y sé que eso ha molestado en altas instancias.

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