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Sobre Urbanismo

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Sobre  Urbanismo

Ten cuidado con lo que deseas porque se te puede conceder dijo alguien y yo deseo Ciudades Nuevas.

Debemos, ante todo, sincerarnos con nosotros mismos y preguntarnos si realmente queremos hablar de Urbanismo.

Si yo dijera que hay que demoler las autopistas, muchos estallarían indignados. Se teme a lo desconocido. Se publica lo que a los poderosos les conviene. ¿Y si yo les dijera que ya se están demoliendo? Que muchas ciudades conocidas ya las tiraron abajo. Si les mostrara las fotos del antes y el después ¿me creerían? Hay veces que es peligroso tener razón, porque el poder pasa a un arma más poderosa, letal. La Autopista Illia no la demuelen pero es algo parecido.

Si determinado partido político argentino hubiera propuesto un transporte público en bicicleta hubiera sucedido una hecatombe. Hoy ya no se lo puede sacar.

Si yo dijera que hay que pagar por pedalear me creerían loco pero en breve peligra todo el transporte público pago. No es Cuba sino Alemania la que lo plantea. No es Cuba sino París. Hubiera sido más barato pagarle los Bonos de Carbono a los que pedalean que tener que aceptar la gratuidad de todo el transporte público.

Yo puedo probar que una bicicleta puede remolcar un auto:

¿Y si yo les dijera que ni siquiera es válido deportivamente? ¿Y si yo les dijera que un jubilado se llevó de tiro un auto por 7,5 km? ese sí es un record. Las cargas se pueden transportar en bicicleta.

Un auto eléctrico no es ecológico, sino, apenas mejor que uno que queme petróleo. En el Museo del Automóvil de la ciudad hay dos ejemplares de auto eléctrico del Siglo XIX. Ni siquiera es tecnología nueva. Lo necesario es el transporte no motorizado para uso personal y el ferrocarril eléctrico para uso masivo.

Construir edificios es una aberración. Al menos en un país donde lo que sobra es tierra.

En Pehuajó la hectárea vale 10.000 dólares y un terreno 100.000 y tan solo los separa un alambrado. De un lado hay soja y del otro casas. En una manzana entran 40 lotes de manera tal que de un lado del alambre la hectárea vale 4 millones de dólares. ¿Qué pasaría si corremos el alambre? Se “derrumbarían” las inversiones inmobiliarias. Para que tenga sentido un edificio debe ser cara la tierra. Admítanlo, todo es una gran mentira, que llena los bolsillos del poder.

Para poder hablar de Urbanismo, primero hay que dejar en claro de qué lado estamos.

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