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Un abrazo a Medellín este 29 y este 30

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¿Qué tanto se puede conocer de una ciudad por sus velorios?

Trece mujeres y cuatro hombres, tres personas, puros hombres, tres velorios. En Campos de Paz, ya no hay prisa, no hay tiempo para una sonrisa, solo café, una botella para tragar lágrimas, nadie quiere comer, las caras pálidas de los que todavía no han decidido si escoger vida, algunos ojos de sonámbulos que quieren despertar, aliento de 24 horas en vela sin comer y la mamá partida por la mitad, siempre las mamás.

No sé si fue en una película que vi un árbol partido en dos por un rayo, un árbol grande, frondoso, todavía con hojas verdes pero partido hasta la propia raíz y quemado por toda la mitad. A las mamás les toca a veces seguir dando sombra y seguir siendo sostén aún partidas, desvencijadas.

Una mamá de un hombre de casi treinta años recuerda cómo lo amamantó, recuerda cómo con él aprendió a cambiar pañales y cómo levantaba luego sus manos agachando la espalda y flexionando las rodillas para acompañar los primeros pasos.

“Siento como si me hubieran sacado todo lo que tenía adentro. Esto no puede ser verdad”.

Me hace sentir la imagen de las momias a las que les sacan todos los órganos para ponerlos en vasijas. Algo de ellas se tiene que quedar con el hijo ya muerto, nadie las puede convencer de separarse porque estaban preparadas para dejarlo pero para que las dejara no.

Demasiados velorios de jóvenes, demasiadas mamás petrificadas en Medellín.

La responsabilidad tiene algo muy distinto a la culpa porque la culpa cuando se reparte parece que se divide y algunos pueden quedar sin pedazo, por eso cuando nos exigimos más como ciudadanía también exigimos más a esta Alcaldía, a la Alcaldía de Federico Gutiérrez.

Nos exigimos desear con prioridad una ciudad sin homicidios y ser capaces de imaginarla; nos exigimos ampliar cada día una red que -como un manto- termine arropando a cada mamá que está enterrando algo sola y a veces muy sola a su pelado.

Exigimos a la alcaldía que cuide el lenguaje, las representaciones, el correlato sobre la seguridad ciudadana. Que haga todo por proteger y que cumpla su mandato de salidas, nuevos comienzos y segundas oportunidades para jóvenes en riesgo (que está en el Plan de Desarrollo).

Nuestro problema con el homicidio es tan grave, tan actual y a la vez con unas raíces tan profundas, que nos tenemos que hacer mejores y distintas preguntas:

¿Estamos haciendo algo distinto para parar el homicidio en esta ciudad? ¿Es realmente distinto lo que está haciendo la Alcaldía o ya se había hecho? ¿Necesitamos hacer cosas constantes y acumulables para desactivar en lo profundo de la cultura el homicidio? Si la última respuesta fue sí cabe una última pregunta ¿Qué tanto aporta la alcaldía para desactivar culturalmente el homicidio?

Se parte de NoCopio y acompáñanos este viernes 29 en la Estación Suramericana a la 1:30pm o el sábado 30 en el Museo de Antioquia a las 2pm, para que juntos abracemos a Medellín y seamos solidarios con una ciudad donde nada justifica el homicidio.

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