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Arquitectura Vernácula y Cambio Climático

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Por Eduardo Wigand y Cristián Simonetti

Arquitectura Vernácula y Cambio Climático
Los efectos heterogéneos del cambio climático están empujando a la arquitectura a recuperar su perspectiva vernácula

En el pasado, el entorno construido fue definido en mayor correspondencia con las particularidades de cada paisaje. Las técnicas de construcción fueron diseñadas para interactuar con su entorno, basándose a menudo en materiales locales. Sin embargo, la expansión de la globalización resultó en una homogeneización progresiva de la arquitectura. Un ejemplo icónico de esto es lo que en 1932 Philip Johnson y Henry-Russel Hitchcock definieron como Estilo Internacional (International Style[1]). Este estilo incluyó varios movimientos arquitectónicos que se desarrollaron en Europa después de la Primera Guerra Mundial y que se extendieron posteriormente por el mundo. Incluso cuando el valor de este proceso de homogeneización sigue siendo controvertido, este estilo pone de manifiesto la tendencia de la arquitectura moderna a hacer irrelevantes las particularidades locales. Décadas más tarde, rascacielos, aeropuertos, centros comerciales y estaciones de servicio, en su mayoría idénticos, se convirtieron en íconos de ciudades modernas, dominadas por formas ortogonales fraguadas en hormigón.

Sin embargo, los efectos heterogéneos del cambio climático están empujando a la arquitectura a recuperar su perspectiva vernácula. Catástrofes más frecuentes e intensas, como lluvias, sequías, inundaciones, huracanes, entre otros eventos, están amenazando a las ciudades de diversas maneras. Numerosos esfuerzos gubernamentales para enfrentar riesgos específicos han resultado en la aparición de estrategias de adaptación locales. Un ejemplo de lo anterior son las evidentes reacciones a la creciente amenaza frente inundaciones costeras en Nueva York, donde estos eventos son producidos principalmente por lluvias extremas, el derretimiento de nieve y el desbordamiento de ríos circundantes. En respuesta, hace décadas se determinó una línea de base para la construcción dentro de la ciudad, definiendo lo que se ha conocido como Elevación Mínima para Inundación (Base Flood Elevation), determinando la altitud basal en la que se debían ubicar las instalaciones. [2] En la década de 2010, esta línea se movió dos pies hacia arriba para aumentar la protección. Sin embargo, se permitió construir un piso adicional en compensación. [3] Como resultado, un primer nivel a prueba de agua y un piso superior ligero se convertirían en una característica común en las zonas de inundación en la ciudad. Además de lo anterior, la ciudad está desarrollando infraestructura verde para aumentar la infiltración de agua y reducir las inundaciones, mientras implementa defensas costeras adicionales. Asimismo, en los Estados Unidos, la estrategia de resiliencia en Miami contempla la construcción de protección de la costa, incluyendo diques para frenar inundaciones generadas por el aumento del nivel del mar.

Del mismo modo, en De Nang (Vietnam) también se han planificado protecciones costeras. Según pronósticos científicos, las precipitaciones aumentarán un 4 % para 2050 en el área, generando una cascada de ciclones y depresiones tropicales que provocarán daños por inundaciones y escasez de agua. A diferencia de los Estados Unidos, la estrategia, en este caso, se basa en predecir las zonas más vulnerables para reubicar a los residentes. [4] Además, se están instalando nuevas envolventes mientras se mejoran detalles constructivos en viviendas para reducir posibles daños. Así, el crecimiento y la planificación de la ciudad, así como de su arquitectura, están siendo definidos por futuras inundaciones. [5]

Adicionalmente, sequías y olas de calor también están contribuyendo a definir el futuro de la arquitectura. En Ciudad del Cabo (Sudáfrica), la dependencia casi exclusiva de la lluvia para el suministro de agua dulce hace que las sequías sean eventos particularmente catastróficos. Como resultado, la vegetación que requiere alto consumos de agua está siendo reemplazada por especies locales que se adaptan de mejor manera a un clima seco. [6] Con respecto al sobrecalentamiento, recientemente París (Francia) vivió una de las olas de calor más intensas de su historia donde murieron más de 700 personas. Un aspecto relevante que ha contribuido al excesivo calor urbano es la abundancia de concreto y asfalto en la ciudad. Debido a esto, un programa firmado en 2017 tiene como objetivo convertir 761 escuelas, un área de casi 70 hectáreas, en islas verdes, permitiendo reducir significativamente las temperaturas promedio. [7] De forma similar, en Tel Aviv el sobrecalentamiento es también una amenaza persistente. Por esta razón, políticas públicas locales están promoviendo proyectos piloto estratégicamente emplazados que buscarían reducir la temperatura promedio hacia 2080, a través de la predicción científica de las áreas más expuestas a los impactos del calor.[8]

Los casos mencionados anteriormente representan ejemplos de políticas locales sensibles que otras ciudades del mundo podrían emular. Sin embargo, al emular los diques en Miami, el podio inundable en Nueva York, las envolventes en De Nang, la vegetación local en Ciudad del Cabo, y las áreas “frías” en París y Tel Aviv, arquitectos y urbanistas debiesen considerar que cada estrategia debe ser diseñada para las particulares únicas de cada lugar. El cambio climático, indudablemente una consecuencia de la globalización, está obligando a la arquitectura a repensar su relación con el entorno cercano, lo que necesariamente requiere abandonar los preceptos del modernismo y volver a una nueva arquitectura vernácula, es decir, una arquitectura que esté ecológicamente atenta a los efectos heterogéneos del cambio climático.

[1] Hitchcock, H. R., & Johnson, P. (1997). The international style. WW Norton & Company.

[2] Aerts, J. C. J. H., & Botzen, W. J. W. (2011). Climate change impacts on pricing long-term flood insurance: A comprehensive study for the Netherlands. Global Environmental Change, 21(3), 1045–1060.

[3] NYC Planning. (2016). Flood Resilient Construction. (Department of City Planning, Ed.). New York City.

[4] Da Nang People’s Committee. (2016). Resilience Strategy for Da Nang, Vietnam. 100 Resilient Cities.

[5] 100 Resilient Cities. (2017). Cities Taking Action How the 100RC Network is Building Urban Resilience, 1–73. Retrieved from http://100resilientcities.org/wp-content/uploads/2017/07/WEB_170720_Summit-report_100rc-1.pdf

[6] Cape Town Resilience Strategy. (2019). 100 Resilient Cities.

[7] Paris Municipality. (2018). Paris Resilience Strategy. 100 Resilient Cities.

[8] Tel Aviv-Jaffa Municipality. (2017). The Strategic Plan for Tel-Aviv–Yafo. 100 Resilient Cities.

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