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Bogotá quiere que más ciudadanos vengan a vivir en la zona céntrica y no en la periferia

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Un proyecto de redesarrollo urbano que, según el alcalde Enrique Peñalosa, incentivará a que más ciudadanos vengan a vivir a la zona céntrica y no a la periferia de Bogotá o a los municipios aledaños, comenzará a ser ejecutado el próximo año sobre un área de 19.42 hectáreas.

Centro Histórico de Bogotá. Zona Museo Nacional
Centro Histórico de Bogotá. Zona Museo Nacional

Lleva por nombre Plan Parcial de Renovación Urbana El Triángulo y su ubicación en la zona de Puente Aranda es la confluencia del sector de la carrera 30 con las avenidas de Las Américas y Ferrocarril.

Este proyecto de reconversión –anunció el alcalde Peñalosa– permitirá que una extensa zona que desde el siglo pasado concentró parte de la vocación industrial de la capital del país, se convierta en un lugar residencial, comercial, servicial y de esparcimiento público.

Según el funcionario será un sector moderno con más de 3.000 viviendas, de ellas 584 de interés prioritario, donde residirán para más de 10.000 personas, con más de 5 hectáreas de espacio público peatonal.

El proyecto es de iniciativa privada en equipo con la Alcaldía de Bogotá, dijo Peñalosa, precisando que “ellos y nosotros como sector público, por medio de la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano y la Secretaría Distrital de Planeación, hicimos un trabajo muy cuidadoso para que el proyecto mejore la ciudad, para que no vaya a ser una cosa cerrada, para que no haya alturas excesivas para las viviendas de interés prioritario, máximo de unos seis pisos en este caso, y para que genere aceras de 12 metros de ancho, grandes parques y campos deportivos en un lugar muy céntrico porque está muy cerca de la Feria Internacional y a todo lo que se está haciendo allí como grandes hoteles y también un gran centro de convenciones”.

Otro atractivo destacado por Peñalosa es que el lugar tiene transporte público por la NQS y la calle 26 y muy pronto tendrá Transmilenio por la avenida de Las Américas.

“Esto es lo que nosotros queremos que pase en esta Bogotá para que más ciudadanos vengan a vivir a esta zona céntrica, en lugar de tener que irse a la periferia y a los municipios aledaños”, precisó.

Con el desarrollo de este proyecto también se logrará la recuperación y protección del bien de interés cultural de la antigua Cervecería Andina.

Repoblar el centro

Al Plan Parcial de Renovación Urbana El Triángulo se une la urgencia de la renovación habitacional del centro de esta capital, que “ya está en camino” según el secretario de Planeación Distrital, Andrés Ortiz Gómez, y para quien “son las familias las que ejercen control social, las que protestan porque en los parques están pasando cosas”.

La idea es que sitios del centro que son identificados como generadores de violencia, perturbación urbana  y violación de derechos a las personas con problemas de adicciones, cedan el paso a conjuntos de torres de más de 20 pisos para vivienda y actividades de servicio, centros comerciales con alta tecnologías, servicio de transporte eléctrico circular que conecte el turístico Cerro de Monserrate con las plazas de Bolívar y de San Victorino, y que asimismo abra para la ciudadanía nuevos parques, más kilómetros de ciclorrutas y nuevos campos deportivos con funcionamiento hasta la media noche.

En la actualidad las actividades para este megaproyecto de ciudad giran en torno a la concreción de alianza público privadas, destrabar licencias de construcción, aligerar la tramitología y poner en marcha la gerencia del centro que es la entidad responsable de articular los proyectos entre el sector público y el privado, apoyada en el Plan de Desarrollo de Bogotá.

El secretario Andrés Ortiz Gómez reconoce la gravedad que desde décadas atrás viene padeciendo el centro de la capital del país, para lo cual “se requiere una cirugía de alta complejidad de renovación urbana”, que atraiga el interés de muchos y evite que establecimientos universitarios y comerciales, lo mismo que mucha gente que aún vive en el centro, tome la determinación de irse para no volver jamás.

Por eso la idea que dinamiza todo su interés, nace en el convencimiento de que el centro, además de “un reto gigante”, es al mismo tiempo “una gran oportunidad porque tiene cosas valiosas como la dinámica económica tan consolidada con una ubicación privilegiada”.

Un iniciativa que se quedó anclada

La pasada administración de Bogotá, liderada por Gustavo Petro, no logró llevar a la práctica por diversa clase de inconvenientes y por la oposición férrea de sectores de poder, el proyecto de “redensificación del centro como la mejor opción para el Distrito” y como el camino para “reorientar” la forma en la que se ha venido haciendo la renovación urbana en la ciudad, “alejada de una política incluyente y más comprometida con la integración social”, lo mismo que “sostenible en lo ambiental, económico y social”.

Según Petro, serían construcciones para la interacción entre grupos sociales diversos, ligadas a la creación de nuevo espacio público.

La frustrada intención contemplaba destinar un área central de 11.406 hectáreas para construir la mayor parte de las 70 mil viviendas de interés prioritario prometidas en su plan de gobierno, 40 mil de ellas para población en situación de desplazamiento.

Pero desde posiciones técnicas se advirtió que del total de hectáreas señaladas, alrededor de 7.000 tienen grandes deficiencias para el acceso a la red de agua y alcantarillado. Y aunque no será necesario cubrirlas todas, sí habrá que mejorar el alcantarillado

Recuperar el centro histórico

Pero, por más completo que sea el proyecto de repoblar el centro, las cosas se quedarían a medio camino si no se interviene de fondo el complejo histórico de edificaciones y áreas públicas que hoy también aparece como una cicatriz de negligencia, olvido, inseguridad y suciedad en la faz de Bogotá.

Su extensión es de 1.000 hectáreas con cerca de 20.000 predios, según el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.

A partir del momento en que sea concebido el plan integral especial –tarea en la que según el director del IDPC, Mauricio Uribe, ya está aplicada la administración del alcalde Peñalosa–, la ejecución demandaría un lapso de15 a 20 años, siempre y cuando haya un ritmo permanente en las obras y un compromiso de las sucesivas alcaldías.

En los tres años de acción que le restan a la actual alcaldía, el objetivo es que todas las instituciones trabajen de forma coordinada en intervenciones en patrimonio, seguridad, movilidad, cultura e integración social.

Uribe asegura que revitalizar el centro de las ciudades es una estrategia segura para atraer a más residentes.

“Vamos a integrar el corazón de Bogotá con la dinámica contemporánea de la ciudad. Que sea un centro competitivo, con atractivo para la inversión”, afirmó.

Según el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en la zona histórica están la Casa de Nariño (sede del gobierno nacional), el Palacio Liévano (sede del gobierno distrital), el Congreso de la República, la Catedral Primada, el Palacio de Justicia y 19 universidades, museos, sedes de ministerios y edificios con un invaluable legado histórico y cultural para todo el país.

Un hecho que genera optimismo y convoca a la participación ciudadana en las tareas de recuperación del centro histórico, lo protagonizó a finales del pasado mes de octubre un colectivo de 140 pintores, fotógrafos y escultores, quienes lideraron y ejecutaron la restauración de una centenaria fuente en el sector histórico de Las Cruces, muy estigmatizado por problemas de inseguridad y comercio ilegal, luego de haber sido un apacible y laborioso lugar de obreros, carpinteros y artesanos.

La idea de la restauración y de una exposición colectiva, fue concebida por el grupo de artistas y apoyada por el Taller de Arquitectura Pradilla y Serna y por el IDPC.

Un paso en la legalización de barrios informales

De otro lado, la alcaldía de Enrique Peñalosa también anunció que la administración distrital comenzó el proceso de legalización de seis barrios informales en las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, Usme, Usaquén y Chapinero, donde residen 1.517 personas en un total de 417 hogares, luego de comprobarse que “tienen un alto grado de consolidación y no se ubican en zona de riesgo o amenaza no mitigable, además de no violar la normas de protección ambiental”.

En realidad esta cifra es demasiado baja si se tiene en cuenta que, de acuerdo con el plan de desarrollo del alcalde Enrique Peñalosa, “Bogotá Mejor Para Todos: 2016-2020”, el número de “asentamientos susceptibles de legalización” es de 214, de los cuales solo 62 fueron avalados por la Secretaría de Planeación para ser incluidos en el programa “Mejoramiento Integral de Barrios” que coordina la Secretaría de Hábitat.

Este programa brinda la posibilidad de acceder a beneficios en las áreas de inclusión social y desarrollo económico y productivo, lo mismo que a las acciones de adecuación de equipamientos urbanos, colegios, parques, escenarios deportivos, bibliotecas, mejoramiento de vías y acceso al transporte público.

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