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Ciudadanos luchan contra la deforestación urbana en las ciudades chilenas

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Del tema no se hablaba, pero a través de varias plataformas, los ciudadanos lograron visibilizar y consolidar una posición clara sobre le arbolado urbano. Ante este movimiento, el gobierno promete una Ley al respecto.

Ciudadanos luchan contra la deforestación urbana en las ciudades chilenas
Según un estudio de la organización Natural Conservancy (2017) con C40, los árboles podrían evitar los tres millones de muertes anuales por contaminación del aire. Foto: Ricardo Martínez Ruiz, integrante del grupo  En defensa del árbol urbano en Chile.

La deforestación urbana no es ajena a las ciudades latinoamericanas, máximo en aquellas con grandes poblaciones, problemas de congestión y deterioro de la calidad del aire. Sin embargo, la consciencia gubernamental en la protección de su patrimonio arbóreo resulta ser “poca” para aquellos ciudadanos inquietos por la pérdida de arbolado urbano.

En ese sentido y de acuerdo con el reporte ‘La situación del arbolado urbano en Santiago’, de la Universidad de Chile, en la Región Metropolitana chilena “la mayoría de las comunas tiene conciencia de que los inventarios del arbolado público son la base para un buen manejo de la vegetación urbana”, pero, por diversas razones, “algunas no los tienen actualizados”.

El estudio revela que del “total de municipalidades encuestadas al año 2002, el 56 % contaba con inventarios del arbolado de calles, donde prácticamente, todas las comunas del nivel socioeconómico alto lo habían realizado, disminuyendo gradualmente para el nivel medio y bajo. Para el caso de los inventarios de áreas verdes el 100 % de las municipalidades contaban con él”, algo que, con el paso del tiempo, sin duda, ha cambiado debido al aumento de las talas propiciadas por la expansión de las ciudades y el aumento del parque automotor.

Lo anterior, pese a que la Ley Nº 18.695 orgánica constitucional entrega a las municipalidades de todo el territorio chileno, “la responsabilidad de gestionar los lugares donde se establecen los árboles urbanos”, detallando espacios como áreas verdes y bienes nacionales de uso público.

En este camino LA Network dialogó con Gabriela Germain, diseñadora gráfica e ilustradora, a quien la infancia le sirvió para enamorarse de la naturaleza, gracias al innegable valor del ejemplo recibido de sus mayores: “aprendí de mis padres y abuelos el amor por la Naturaleza y, quizás porque crecí trepando uno, desde siempre me han gustado los árboles. En el último tiempo he estado investigando sobre aspectos menos gratos, como el control químico de malezas, que todavía está en una zona oscura, por falta de regulación e información”.

Gabriela Germain es la creadora de una plataforma llamada Árbol urbano que busca terminar con las podas, desmoches y mutilaciones indiscriminadas, crear conciencia de los beneficios de contar con árboles sanos en las ciudades y lograr un buen manejo.

Para lograrlo, se ha dedicado a denunciar los muchos casos de maltrato del arbolado que observa y a educar a los ciudadanos sobre el cuidado de los árboles, estimulándolos a denunciar, para hacer visible un problema qué todavía muchos no ven como problema.

“He presentado cientos de casos. Algunos han derivado en la detención de las acciones de ‘poda’. Hay un caso que me enorgullece, de una avenida principal, en Santiago, con un túnel de Plátanos Orientales. La avenida es muy larga y el plan de podas consideraba cuatro etapas”, destacó Gabriela.

Ciudadanos luchan contra la deforestación urbana en las ciudades chilenas
Gabriela Germain es la creadora de una plataforma llamada Árbol urbano que busca terminar con las podas, desmoches y mutilaciones indiscriminadas, crear conciencia de los beneficios de contar con árboles sanos en las ciudades y lograr un buen manejo.

En este proceso, los árboles de la primera etapa alcanzaron a ser mutilados, pero tras la denuncia y consultas realizadas por Gabriela, el trabajo se detuvo. “Estoy segura de que llegaremos a buen puerto con nuestro empeño”, agrega.

Para Gabriela, el camino ha sido de aprender, entender, comprender y asimilar ciertos procesos y momentos. Pero, sin duda, su descubrimiento principal en favor del arbolado urbano fue “que la clave estaba en informar, educar y empoderar a los ciudadanos, para que sean ellos los que reclamen cuando vean malos tratos al arbolado urbano. Y creo que está resultando, porque ya se ven muchas personas subiendo fotos y denunciando. Antes no era así”.

Así, casi 15 000 personas hacen parte ya de la comunidad creada cinco años atrás por la defensora, un conglomerado que le ha permitido consolidar una posición clara y crítica en relación con el manejo del arbolado público y, sobre todo, lograr hacer visible un tema del que no se hablaba, “llegando a obtener de parte del gobierno la promesa de tramitar una Ley de Arbolado Urbano, que desgraciadamente, a casi dos años desde su anuncio, no ha dado signos de avance”, enfatiza Gabriela.

Precisamente, ese tema de la Ley de Arbolado Urbano se viene presentando como una tara para que el proceso de protección del arbolado urbano en Chile avance. De acuerdo con la lideresa, “ha faltado voluntad política. No podemos echarle la culpa al estallido social, porque mucho antes notamos que el tema perdía relevancia en el Ministerio de Agricultura en el que recayó el encargo. A mi juicio será dura la decisión de regular un área que hasta hoy opera sin fiscalización ni control, generando grandes ganancias y, sobre todo, poner de acuerdo a todos los sectores involucrados”.

Pese a ello, Gabriela se queda con las cosas positivas que han pasado en ese proceso, como el hecho de que cada día más personas se sumen, haciendo de la participación ciudadana una bandera de su apuesta y propuestas. “Muchas personas aprendieron a usar su celular, tomar fotos y hacer públicas sus denuncias. Y, por lo tanto, algunas autoridades han debido dar explicaciones y modificar sus decisiones”.

Ciudadanos luchan contra la deforestación urbana en las ciudades chilenas
Las ciudades que invierten US$4 por personas en plantar árboles, reciben un retorno de inversión en reducción de PM y de temperatura. Foto: Ricardo Martínez Ruiz, integrante del grupo En defensa del árbol urbano en Chile.

Además, destaca, “hemos contado también con logros muy importantes en términos legales y de experiencia. Hemos salvado árboles y logrado demostrar que algunas talas emblemáticas fueron ilegales. Son triunfos pequeños, que la mayoría desconoce, pero que van sentando precedentes y sumando personas a la causa”.

Para Gabriela, finalmente, el avance consiste en lograr que muchas más personas miren a los árboles urbanos como los reales y fundamentales que son. Cambiar este paradigma es, entonces, un avance que empodera y da valor a lo que en cinco años se ha podido realizar.

“Por supuesto que falta mucho. Falta una Ley y falta conciencia. Pero, creo que hemos conseguido remecer a muchas personas. Se han creado otros grupos, han surgido liderazgos y sé que las autoridades nos leen y escuchan. Por mi parte, seguiré denunciando casos de maltrato al arbolado urbano. Y seguiré agradeciendo a los árboles por su buena sombra, por sus hojas, sus flores, aroma y belleza”, sentencia.

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