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¿Cómo combatir la depresión en las ciudades? Empieza por los jóvenes y sus padres

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Un estudio desarrollado en una universidad estadounidense demuestra que tratar la depresión en adolescentes también puede beneficiar la salud mental de los padres. En el mundo más de 350 millones de personas sufren depresión, la mayoría de ellas en ciudades.

¿Cómo combatir la depresión en las ciudades? Empieza por los jóvenes y sus padres
Según análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en 2030 la depresión será la principal causa de morbilidad.

El vínculo entre padres e hijos va más allá de compartir apariencias o comportamientos similares, ya que los síntomas de depresión en adolescentes y padres parecen estar relacionados, según un estudio presentado en la convención anual de la Asociación Estadounidense de Psicología.

Cuando la depresión de un adolescente mejoró con el tratamiento, también lo hizo la depresión experimentada por sus padres, según Kelsey R. Howard, MS, de la Universidad de Northwestern (Estados Unidos), quien presentó los hallazgos.

“Hoy en día, más personas jóvenes informan sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza e ideas suicidas”, dijo Howard. “Al mismo tiempo, las tasas de suicidio han aumentado en casi todos los estados de EE.UU. Esta investigación puede ayudar a los responsables de la atención médica a medida que luchamos como nación con la forma de abordar estas tendencias alarmantes”, añadió.

Un total de 325 adolescentes que habían sido diagnosticados con depresión y 325 de sus padres o cuidadores participaron en este estudio de largo plazo. Los adolescentes fueron asignados aleatoriamente a uno de tres grupos: los que recibieron terapia cognitivo-conductual, los que tomaron un antidepresivo o los que usaron una combinación de ambos. El primer período de tratamiento se desarrolló durante casi un año, con un año adicional de visitas de seguimiento.

Una cuarta parte de los padres que participaron también informaron niveles moderados a severos de depresión antes del período de tratamiento, según Howard.

El proceso de tratamiento no se basó en la familia, aunque algunas partes incluyeron al padre. No obstante, los resultados mostraron un efecto domino positivo porque cuando la gravedad de la depresión de un adolescente disminuyó, también lo hicieron los síntomas similares en el padre, independientemente del tratamiento que se usó.

“La depresión es una preocupación de salud pública masiva que requerirá una variedad de enfoques para una mejor administración. Creemos que nuestro estudio es uno de los primeros en evaluar cómo la salud emocional de un niño puede afectar la del padre”, explicó Mark A. Reinecke, PhD, coautor del estudio.

Según análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en 2030 la depresión será la principal causa de morbilidad. Al año, se suicidan 800 mil personas entre 15 y 29 años, y es por ello que existe el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión (13 de enero), para llamar a la conciencia sobre esta enfermedad.

Pero además, está comprobado que la urbanización está asociada con niveles crecientes de enfermedades mentales, incluida la depresión. Un estudio en 2011 del equipo del Departamento de Psicología Clínica de la Universidad VU de Amsterdam y del Instituto de Salud Mental y Adicciones de Utrecht, que englobó los resultados de estudios precedentes, determinó que “La prevalencia de trastornos psiquiátricos fue significativamente más alta en áreas urbanas que en zonas rurales”.

Adicionalmente, un estudio de 2015 liderado por Gregory Bratman y sus colegas de la Universidad de Stanford (EE UU), demostró que las neuronas en la corteza prefrontal subgenual del cerebro son las encargadas de rumiar, es decir, de darle vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos y en especial negativos. Rumiar en exceso usualmente termina en depresión y esta enfermedad es más común en la población urbana que en la rural. Por ejemplo en Ciudad de México, la Secretaría de Salud de la capital mexicana ha otorgado más de 453 mil atenciones entre 2016 y 2017 para depresión y ansiedad.

Es por eso que los hallazgos de esta investigación sobre depresión en jóvenes y en sus padres podrían ser útiles para los médicos, ya que es posible que deseen evaluar el nivel de depresión de los padres cuando tratan a su hijo o proporcionar referencias apropiadas, según Howard.

“El concepto de que las emociones son ‘contagiosas’ y se propagan de persona a persona es bien conocido por los psicólogos”, agregó Howard. “Este trabajo abre un rango de posibilidades para futuras investigaciones sobre los efectos del tratamiento para la depresión adolescente en toda la familia”.

La Asociación Estadounidense de Psicología, que avaló la investigación, es la organización científica y profesional más grande que representa la psicología en los Estados Unidos. La membresía de APA incluye casi 115 mil 700 investigadores, educadores, clínicos, consultores y estudiantes.

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