En la urbanización cerrada Las Cañuelas Club de Campo, a pocos kilómetros de la ciudad de Cañuelas, en la provincia de Buenos Aires, fue desarrollado un prototipo de casa sustentable, con el que sus creadores pretenden incentivar este modelo en otros lugares de Latinoamérica y el mundo.

La Casa G es un emprendimiento privado sin fines de lucro, cuyo objetivo es fomentar el uso racional de los materiales, las buenas prácticas ambientales, el ahorro de energía y la promoción de la sustentabilidad. El desarrollador del proyecto, Charly Karamanian, se propuso demostrar que actualmente en Argentina y en cualquier parte de América Latina, no sólo es posible sino que resulta conveniente construir utilizando técnicas y tecnologías sustentables.

La letra G deriva de las iniciales de Green, Gaia y Galileo; tres referencias en cuanto al contacto con el medio ambiente, el vínculo con la tierra y el respeto por el planeta. Gaia es el nombre que daban los antiguos griegos a la diosa de la Tierra, y con el cual, más recientemente, el científico James Lovelock bautizó su hipótesis en la que considera al planeta como un ser vivo, es decir, como un gran sistema interconectado compuesto por océanos, bosques, atmósfera, animales y vegetales.

Actualmente una construcción sustentable moderna tiene un costo  superior al de una construcción tradicional. En otros países esta diferencia es solventada mediante créditos verdes, incentivos económicos por parte de empresas de energía, municipios, etc. Por el momento en Argentina este sobrecosto es financiado por el propietario. Por ello, resulta fundamental determinar y difundir los costos de este tipo de emprendimientos, medir el consumo de energía y demás recursos en tiempo real, calcular el tiempo de recupero de la inversión en tecnologías verdes y cuantificar el ahorro obtenido en el tiempo.

Para Karamanian: “El impacto ambiental de la construcción y la operación de las viviendas son enormes. Las mismas son responsables de aproximadamente el 40% de las emisiones de Co2 y del consumo de energías primarias. Al momento de iniciar un proyecto, tanto propietarios como profesionales intervinientes deberían tener en cuenta que la construcción y el funcionamiento de una vivienda generan un compromiso social y con el medio ambiente de no menos de 100 años. Si incorporamos los fundamentos del diseño bioclimático y elegimos materiales y tecnologías constructivas con criterio sustentable, lograremos minimizar el impacto en el medio ambiente, ganar en confort y reducir el costo de operación de las viviendas.”