Por Bibiana María Guerra de Los Ríos

En mi corta vida profesional siempre he trabajado en el sector público. Tengo una familia vinculada a la actividad política, es cierto, pero más allá de eso siempre he creído en el servicio público para aportarle a la gente. Aunque llevo poco menos de 10 años y he laborado en tres administraciones diferentes trabajando en el gobierno nacional, es la primera vez que me toca participar de manera directa en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo. Este es el instrumento más importante del gobierno, es la hoja de ruta de los próximos cuatro años; en él se definen las estrategias generales del gobierno y traza una línea de acción a corto y mediano plazo.

Bogotá. Foto de Mario Alejandro González: https://www.pexels.com/es-es/foto/ciudad-panorama-urbano-urbano-paisaje-urbano-13643028/

Si bien los diálogos regionales están estipulados por ley, el Gobierno actual ha intentado hacer un ejercicio más incluyente, con un enfoque diferencial que tenga en cuenta a toda la población colombiana. También por ley el gobierno tiene 100 días, es decir, aproximadamente tres meses desde la posesión del presidente para presentar el primer borrador de las bases del PND, eso corresponde al 15 de noviembre del presente año. Este proceso se vio afectado este año por el problema ocurrido con el primer director designado para DNP, quien no cumplía con uno de los requisitos. Aun así, el proceso ha sido rápido y la metodología ha tenido que ajustarse y, aunque ahora es más sencilla, sigue habiendo retos en materia logística principalmente.

Los diálogos regionales vinculantes se refieren a aquellas conversaciones entre varios que se dan de manera horizontal, donde se invita abiertamente a quien quiera participar y que sirven de insumo para trazar la visión de país y hacerla realidad. Esta semana tuve la oportunidad de participar en el diálogo Regional Vinculante de la Subregión Vallenata en Valledupar. Estuve, particularmente, apoyando la mesa de ordenamiento territorial, escuchando a jóvenes y personas preocupadas por la vivienda y las condiciones para que quienes quieran retornen voluntariamente al campo en condiciones de seguridad y con oportunidades similares a las urbanas para cerrar la brecha y promover la convergencia social y regional.

Quizás el reto más grande que tenemos como hacedores de política es poder consolidar y sistematizar los resultados de este ejercicio, y sobre todo, materializarlos en proyectos y estrategias que repercutan en todo el país. Qué felicidad poder recorrer el territorio nacional y acercarnos a la gente. Salir de Bogotá, como piden muchos, escuchar las necesidades y ver las condiciones de vida locales nos ayuda a entender este país de regiones, una Colombia multicultural donde poblaciones del mismo departamento incluso son tan diferentes.

Mi compromiso no es con un gobierno u otro, es con los más de 50 millones de colombianos. Para mí, trabajar en DNP es construir país desde las políticas públicas macro, orientando el desarrollo del país y, en especial, creer en algo que supera el periodo de gobierno. Mi compromiso es, desde donde esté y de la forma que mejor pueda, servirle al país.