Construcción Sostenible: Salman Craig habla de los “edificios que respiran”

LA Network - Equipo editorial
23 octubre, 2016 - Hábitat y Desarrollo Urbano

“La trampa de lujo del aire acondicionado provocó el síndrome del edificio enfermo, una dolencia completamente moderna que tiene todas las características de un desajuste evolutivo”. La afirmación, de Salmaan Craig, alude a los consumidores desmedidos de la energía que se produce en el planeta: los edificios plantados en los ambiente de lujo de las grandes metrópolis y también en el paisaje precario de ciudades en crecimiento.

Profesor de la Universidad Harvard Salmaan Craig en Medellín
Foto: EDU Medellín

Craig, investigador y catedrático en la Universidad de Harvard, es en la actualidad uno de los principales exponentes de la arquitectura, el diseño y la ingeniería bioclimáticas, lo mismo que del concepto de “edificios que respiran”. En los comienzos del presente siglo hizo evidente en sus estudios doctorales “la necesidad de crear herramientas de diseño biomiméticas, con el fin de desarrollar componentes nuevos para reducir la energía en edificios”.

El suyo y el de su equipo investigador ha sido un camino de permanente búsqueda, asentado en el manejo de una agenda ecológica, la cual convoca al mundo académico y productivo a ofrecerle respuestas al interrogante “¿cómo nos desconectamos del aire acondicionado?”

Hacerlo no es asunto fácil, afirma. Pero intentarlo sí. ¿Cómo? Dejando de usar materiales fósiles, aprovechando la energía y permitiendo que las edificaciones funcionen como intercambiadores de calor, según explica.

“Los edificios modernos —dice— tienden a ser construidos con una combinación de materiales especializados, pero hay motivos económicos y ambientales que permiten utilizar materiales sencillos. La idea es reducir el impacto económico y ecológico de los edificios a través de su ciclo de vida”.

La materialización de sus conceptos está plasmada en: Bloomberg Place (Londres), estructura para la que diseñó y desarrolló un panel de techo multifuncional que integra iluminación, acústica y enfriamiento; Louvre Abu Dhabi, donde actuó en calidad de consultor para la selección de materiales del domo y realizó cálculos termodinámicos en relación con el enfriamiento radiactivo atmosférico; Masdar Institute (Abu Dhabi), dotado con sistemas ambientales pioneros de cero desarrollo de carbono y condiciones de confort térmico en patios; y Apple Campus, sede central de la compañía informática Apple Inc. (Cupertino, California, Estados Unidos), donde contribuyó al confort térmico en espacios de oficinas con ventilación de desplazamiento y plafones de concreto enfriados con agua; entre otros proyectos constructivos.

Pero, al igual que realizador y copartícipe de megaproyectos en Europa y Estados Unidos, Salmaan Craig incursiona en estos momentos en América Latina, concretamente en la ciudad colombiana de Medellín, aliado con la Empresa de Desarrollo Urbano EDU. Allí, en asocio con la municipalidad, tiene enfocadas todas las baterías en la demostración de que sí es posible que las regiones del mundo con un desarrollo no equiparable al de las grandes economías, se comprometan con la dotación de edificios que respiren: inteligentes, innovadores, acogedores y eco-sostenibles.

En concepto de Craig, “eco-sostenible porque puede medir las condiciones ambientales internas para adaptarse y aprovechar al máximo recursos como la luz solar y el flujo de los vientos, logrando así un consumo mínimo de electricidad y agua”.

Edificio de la EDU en Medellín
Edificio de la EDU en Medellín. Foto: EDU

“Medellín tiene un clima fantástico, no es volátil como en muchas partes del mundo. Con las condiciones climáticas de esta ciudad es perfectamente posible prescindir del aire acondicionado en los edificios”, asegura.

La principal aspiración suya con el proyecto que hoy cobra vida en suelo latinoamericano es que “la operación de esta torre entregue información valiosa para próximos desarrollos de este tipo en la ciudad y en el mundo”.

Mirada en perspectiva su obra, como también la de otros afamados arquitectos e ingenieros, paso a paso se consolida en el planeta la pretensión de que las ciudades actúen a partir del clima y no a pesar del clima, y, amparadas en la arquitectura bioclimática, sus edificaciones emblemáticas y referenciales dejen de ser elementos inertes en el entramado de la ciudad, con ambientes muchas veces nocivos para la salud humana, para la convivencia y para el urbanismo.

Los avances en no cederle más terreno “a la torpeza del aire acondicionado”, aunque lentos, son evidentes. Y lo serán más cuando los resultados de nuevas investigaciones adquieran un mayor grado de accesibilidad, como lo advierte Craig ante las audiencias que le escuchan atentas en sus muchas disertaciones internacionales y ante sus alumnos en la Universidad de Harvard, espacios en los que queda comprobado que la única manera de preservar un conocimiento, es compartiéndolo.

Tales conocimientos abarcan múltiples complejidades. Algunas de las descritas por Craig abarcan la termorregulación usando materiales híbridos; los elementos arquitectónicos con estructuras de flujo poroso; el enfriamiento mediante la re-radiación atmosférica al espacio; los sistemas ambientales que llevan a cero la producción de carbono; las condiciones de confort térmico; exploración de     los intercambios de energía que se dan entre el cuerpo humano y el ambiente invisible que lo envuelve; y las torres de enfriamiento con evaporación pasiva invertida.

Para el ciudadano del común, los anteriores conceptos y los que están contenidos en el frontis y en el ambiente interior de un edificio inteligente, se traducen para Salmaan Craig en algo tan simple como iluminación y ventilación naturales sin sistema de aire acondicionado (“chimenea solar”), disposición de paneles solares que alimenten de energía las oficinas durante el día, adecuada elección de materiales, aprovechamiento de las condiciones del entorno (clima, orientación de la luz, vientos, humedad), apertura de posibilidades a reciclar aguas lluvias y aguas subterráneas para el riego de zonas verdes propias, e, incluso, aprovechamiento de las corrientes telúricas.

En síntesis, así lo estima Salmaan Craig, hay dos cosas que le interesan sobremanera a la arquitectura bioclimática: los climas extremos porque ofrecen la posibilidad de brindarle protección y bienestar a la gente en situaciones térmicas extremas, y los climas templados donde es menester hacer lo posible para que el buen aire ingrese a la edificación.

Todo ello en el marco de los principios de la sostenibilidad ambiental que, en última instancia, lo que buscan es la comprensión por parte de la ciudadanía de que el uso adecuado, individual y colectivo, de los espacios públicos y privados debe ser, en efecto, una ampliación de las posibilidades para el disfrute de la ciudad.

“Eso —concluye— debe hacer parte de la arquitectura misma”, como disciplina que debe orientarse a recuperar “la capacidad de intervenir en la acuciante realidad a la que se enfrenta”.

Fuentes:

Conferencia Salmaan Craig dictada el 27 de mayo de 2016 en la ciudad colombiana de Medellín

https://issuu.com/edu-medellin/docs/hoja_de_vida_salmaan_craig_cv-espa_

http://www.harvarddesignmagazine.org/issues/40/messages-from-material-reality

https://translate.google.com.co/translate?hl=es19&sl=en&u=http://www.harvarddesignmagazine.org/issues/40/messages-from-material-reality&prev=search