Contreebute

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Contreebute: 4 millones de “razones” para creer

“Este país está lleno de enormes riquezas y de grandes ecosistemas que no estaban siendo protegidos ni cuidados y veíamos venir de Estados Unidos y de Europa una fuerte ola de conservación del medio ambiente y sentíamos que, eventualmente, ese movimiento iba a llegar a Colombia.” Así recuerda Juan Luis Botero, hoy gerente general de Contreebute, cómo un grupo de amigos en abril de 2009, observando tal escenario, crearon esta compañía con un propósito: inspirar una transformación colectiva para proteger los ecosistemas terrestres.

Contreebute es una compañía especializada en sostenibilidad. Ayuda a sus clientes a generar valor a través de la sostenibilidad, entendiendo y gestionando los riesgos que amenazan su crecimiento y permanencia en el tiempo. Y lo hace desde dos perspectivas: las iniciativas voluntarias y obligatorias de conservación y compensación.

Durante estos casi 10 años, la empresa ya ha generado 4 millones de “razones” para creer que esa transformación es posible. Ese es el número de árboles que ha sembrado en este tiempo, de la mano de comunidades, empresas y organizaciones públicas. Árboles que han servido para cuidar bosques, y bosques que cuidan una riqueza en fauna y flora que en pocos países del mundo hay como en Colombia.

Contreebute es desde 2013 una empresa del sistema B y ha logrado consolidar un equipo apasionado y diverso de casi 100 personas, que han atendido unas 300 compañías en esta década de trabajo.

La solución a los retos de sostenibilidad

Conservación y compensación son dos palabras claves en el trabajo de Contreebute. En la actualidad opera en más de 14 departamentos de Colombia, desarrollando y acompañando iniciativas que transforman el entorno.

Actualmente son los operadores técnicos de ReverdeC, el proyecto de la empresa de energías renovables Celsia que constituye la siembra de árboles con fines de protección más grande del país y en la cual, además, se rescatan y protegen las cuencas hídricas del Valle del Cauca.

Así mismo, trabaja con más de 60 clientes corporativos desarrollando proyectos de servicios profesionales en estrategia de sostenibilidad, entre los cuales destacan la transformación de las áreas de sostenibilidad de Grupo Argos y sus filiales, el diagnóstico de Finanzas Verdes en Colombia con IFC y la presentación y concertación de planes de compensación por pérdida de biodiversidad con empresas de infraestructura física, portuaria y energéticas, entre otras.

Pero más importante que el trabajo con las empresas es el que se hace con las comunidades. “Nuestras labores de siembra de árboles parten de un principio fundamental: es necesario vincular a las comunidades para que ejecuten estas siembras, a las juntas de acción comunal, a las asociaciones de usuarios del agua y a las ONG ambientales de los municipios y territorios donde operamos”, explica Juan Luis Botero.

¿Por qué dependemos de los bosques y ecosistemas?

¿Sabías que cerca de 1 600 millones de personas dependen de los bosques y de los ecosistemas terrestres para su subsistencia? Por eso su conservación y protección no son solo un asunto medio ambiental sino de equidad y bienestar social.

La realidad es que desde el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos, los ecosistemas terrestres son sus productores. Ellos cubren casi el 31 % de la superficie de nuestro planeta, pero asuntos como la deforestación, la agricultura y ganadería intensivas y el calentamiento global están poniendo en jaque esta clase de ecosistemas.

La degradación de la tierra afecta directamente a casi el 75 % de las personas pobres del mundo. Pero, además, en los bosques se albergan más del 80 % de todas las especies terrestres de animales, plantas e insectos. Y de las 8.300 razas conocidas de animales, el 8 % se ha extinguido y el 22 % está en peligro de extinción?

La diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas que sostiene pueden ser también la base para las estrategias de adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastres, ya que pueden reportar beneficios que aumentarán la resiliencia de las personas a los efectos del cambio climático.

 

Retos y compromisos para cumplir el ODS 16

Un primer compromiso asumido por todas las naciones y organizaciones globales en la Agenda 2030 es promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.

Para 2030, también se hace imprescindible proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos, como garantía de reconocimiento de todos los derechos derivados. Quien lo creyera, pero aún existen muchas personas en el mundo que ni siquiera están registrados como ciudadanos plenos de derechos.

Otro asunto de igual importancia es garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

Por último, hay que fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, con miras a crear capacidad a todos los niveles, en particular en los países en desarrollo, para prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia y promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible.

¿Qué se requiere para proteger los bosques?

La Organización de la Naciones Unidas estima que lograr una gestión forestal sostenible en todo el mundo necesitaría recursos entre 70 000 y 160 000 millones de dólares al año.

Adicionalmente, para detener la pérdida de diversidad biológica harían falta entre 150 000 y 440 000 millones de dólares al año.

¿Cuánto costaría no corregir el problema? La diversidad biológica ofrece múltiples servicios desde el nivel local hasta el nivel mundial, mientras que las respuestas a la pérdida de diversidad biológica van de lo emocional a lo utilitario.

Por ejemplo, se calcula que los insectos y otros portadores de polen tienen un valor para la economía alimentaria mundial de más de 200.000 millones de dólares anuales. Mientras que los desastres naturales causados por la perturbación de los ecosistemas debido a la actividad humana y el cambio climático cuestan ya al mundo más de 300.000 millones de dólares al año.

¿Y desde nuestro propio entorno qué podemos hacer?

Es inevitable, nuestra sola presencia afecta los ecosistemas de los que formamos parte, pero hay acciones cotidianas que pueden ayudar a preservarlos.

Asuntos prácticos como reciclar, comer alimentos producidos a nivel local y de manera sostenible, consumir solamente lo que necesitamos y limitar el uso de energía mediante sistemas eficientes de calefacción y refrigeración, es un compromiso importante.

También debemos ser respetuosos con la fauna y flora silvestres y participar solamente en actividades de ecoturismo que sean responsables y que no amenace ni perturbe la vida silvestre.

También debemos unirnos como ciudadanos para garantizar la participación de las comunidades locales en el desarrollo y la gestión de estas zonas protegidas.