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Cooperación Cultural y Actores no Estatales: el caso de Conecta Cultura 2010-2020

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Por: Victoria Contreras[1]

José Alberto Moreno[2]

    

Foto: TC Energy del proyecto “Plan de Desarrollo Comunitario en la Sierra Tarahumara”, 2015. implementado por Conecta Cultura.

Introducción

 La cooperación internacional busca conectar espacios de ayuda entre sociedades. La globalización nos ha mostrado que las sociedades ya no son entidades independientes o desconectadas en contextos específicos, sino que operan de maneras interdependientes y de formas complejas. En el mismo tenor, la cooperación se ha desbordado de sus límites estatales originales hasta alcanzar a otros actores y dentro de ellos a los actores culturales.[3] Ante ello, definimos a los actores culturales como las organizaciones, sociedades y colectivos, quienes por medio de compartir expresiones artísticas, tradiciones, costumbres o actitudes cotidianas se afirman como una identidad conjunta. Igualmente, dentro de las perspectivas del Soft Power de Joseph Nye serían parte integral de este tipo de expresión de poder y que permite a su vez realizar diplomacia cultural.

Como lo expresa Said Saddiki: “La diplomacia cultural, como piedra angular de la diplomacia pública, desempeña un papel importante en las relaciones internacionales actuales, caracterizadas por los denominados choques culturales, y debería constituir una herramienta decisiva no sólo para transmitir la cultura y los valores nacionales, sino también para escuchar lo que las culturas del resto del mundo nos están diciendo. El principal papel de la diplomacia cultural es promover el diálogo transnacional entre culturas y naciones, (…). La diplomacia cultural, al igual que otras dimensiones nuevas de la diplomacia, no es del dominio exclusivo de los estados-nación, ya que en la actualidad no son los únicos actores en el escenario internacional, sino que los actores no estatales (sociedad civil, ONG, universidades, académicos, etc.) desempeñan un papel protagonista en este ámbito”[4].

Así el surgimiento de Actores no Estatales, pero especialmente de Actores provenientes de los ámbitos culturales han modificado los papeles de la diplomacia cultural y la cooperación en aras de integrar de una manera más secular y en un diálogo más directo e intensivo entre pueblos y comunidades buscando puntos de encuentro a través de la cultura. Este artículo se centra en tales posibilidades de buscar a través de actores culturales las formas de cooperación ciudadana  -y también de diplomacia-, centradas en el caso de la ONG mexicana Conecta Cultura y su trabajo en el campo. El artículo está dividido en dos partes principales, una que introduce al lector a los campos de la Cultura y la cooperación y la diplomacia cultural y una segunda parte sobre los orígenes, proyectos y experiencia de Conecta Cultura.

Comprender al mundo desde la Cultura

Tradicionalmente la Cultura -y especialmente las formas de la Alta Cultura- han sido formas de intercambio diplomático, y por lo tanto sujetas a planes de cooperación. De esa manera, acuerdos de intercambio y cooperación para el intercambio artístico o la formación de planes educativos o de becas binacionales o multilaterales han sido las formas comunes de la cooperación cultural. No obstante, tales formas se auto-limitan al contemplar a la Cultura como una síntesis de la educación o de las bellas artes, siendo que el universo cultural es mucho más extenso y complejo.

Tal y como lo demostró el antropólogo Clifford Geertz, la Cultura es una red de significados y significantes que se caracteriza por su papel público y que engloba producciones materiales, inmateriales y simbólicas y que por lo tanto se desborda más allá de lo que la herencia Ilustrada ha tratado como tal [5]. Ante ello, la Cultura pertenece a un ámbito que engloba varias producciones humanas, pero que en el momento de operar otorgan sentido a una comunidad y proveen de identidades. Es por ello, que la Cooperación cultural, es un ámbito que busca lograr un acuerdo entre tales sentidos comunales y generar una operación de intercambios vinculantes, intentando que estos perduren de manera estable.

Desde mediados del siglo XX, las Cooperación internacional se fue diversificando en sus actores como consecuencia de la complejización del escenario internacional. Desde un mundo gobernado exclusivamente por Estados hacia redes cada vez más extensas de organismos, empresas, movimientos sociales e identidades culturales, que surgieron a partir de los procesos de liberalización económica mundial y del final del sistema estatocentrista propuesto desde la década de los treinta. De esa manera, los actores diversos han ido ganando terreno como compañeros de los Estados para analizar y provocar gobernanza. Como lo ha expresado la teórica Teresa La Porte: “El concepto de diplomacia pública ha sido tradicionalmente entendida bajo términos Estado-céntricos y relacionado cercanamente a la política exterior de los Estados. Más allá de la evolución conceptual provoca un mayor diálogo y redes de trabajo, las definiciones continúan a dar una perspectiva de diplomacia pública bajo un motivo estatal. El impacto de la globalización en la política de cualquier manera ha provocado la emergencia de nuevos actores desde la Sociedad civil, que progresivamente han aumentado su influencia, poder, legitimidad y credibilidad es la escena global, intensificando la crisis que subyace bajo el Estado”.[6]

Ante la globalización, de nada sirve la adopción de medidas de repliegue o de reacción defensiva. Más allá de las estrategias de resistencia de los pueblos, necesitamos impulsar profundos replanteamientos de las bases teóricas y de las estrategias de acción tradicional de los Estados, Empresas, Organismos Internacionales, Sociedad Civil  y Ciudadanos en el campo de la cultura, a fin de construir una globalización ascendente que oriente hacia la democracia, la diversidad y la equidad de diálogos nacionales, interregionales y transcontinentales entre América Latina y el resto del mundo. Los actores y agentes que concurren con acciones para fortalecer los campos de la cultura, hoy día lo hacen en forma híbrida, muchas veces con acciones en los territorios y en 2020 derivado de la pandemia covid19, de manera desterritorializada y con diálogos directos que cuestionan la lentitud de los procesos burocráticos de las instituciones dedicadas a la cooperación cultural internacional. Podemos afirmar que la cooperación cultural hoy es más ciudadana, con actores sociales que inciden directamente en comunidades diversas. Esta condición genera responsabilidades irrenunciables como son la perspectiva de género en las artes y la cultura; la protección del medio ambiente y acciones para frenar el cambio climático; la intersección de lo cultural con sectores como la salud o la economía; o la generación una campaña permanente de información e intercambio social sobre la importancia central de crear mecanismos multisectoriales para posicionar a la cultura como un campo de acción estratégica para crear soluciones en nuestras sociedades.

De esta manera podemos afirmar que en el naciente siglo XXI, la negociación a partir de estrategias culturales se han convertido en rectoras a la hora de hacer negociaciones, diplomacia y cooperación. Sí bien, la experiencia diplomática tradicional no contemplaba los caminos culturales para hacer negociaciones, las últimas experiencias han asentado un mayor peso a la cultura como fórmula de cooperación y diplomacia. Así, para el siglo XXI no podemos dar la espalda a este principio y es imperante pensar a la cultura como parte fundamental de las sociedades y su cotidianidad.

Bajo tales conceptos es importante señalar que la cooperación cultural es un mecanismo de formación de nuevas legitimidades. El mundo moderno y la política exterior fueron construidos a partir de esquemas de desposesión (de acuerdo a David Harvey)[7] cuya incidencia fue en expulsar sociedades, pueblos y culturas a partir de esquemas de desarrollo y modernización, haciendo que los marcos de cooperación y negociación tradicionales ni siquiera los tomaran en cuenta. Frente a este esquema de desposesión, la Cooperación internacional centra su atención en estos pueblos afectados y en los esquemas de desposesión en aras de resarcir las consecuencias del pasado. De cierta manera, la cooperación cultural busca en el respeto hacia las comunidades un traductor de la confianza entre las partes y en el garante para consolidar una relación por largo tiempo rota entre las comunidades y el Estado. De esa manera se debería procurar la solución de conflictos de manera pacífica y evitar violaciones de Derechos Humanos y Culturales, teniendo en cuenta la capacidad para resarcir  pasados complejos con poblaciones violentadas, hacia un presente bajo un esquema de cooperación directa, reconocimiento de la diversidad y recreación de las legitimidades perdidas.

Así, en países como México con poblaciones en riesgo social y multiculturalidad es central conocer los Derechos de los Pueblos Indígenas. De esa manera el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) inició una brecha para reconocer dentro de los marcos jurídicos nacionales la salvaguarda de los Derechos Indígenas y su capacidad de autodeterminación. Esta acción abrió las puertas para una nueva generación jurídica que contempla a los Derechos Culturales y en especial a los referentes a los pueblos indígenas como el centro de legalización y jurisdicción. Ese nuevo marco de derechos se inserta dentro de los nuevos canales de legitimidad y permite un acercamiento entre comunidades, Estado y empresas.

Tal y como la sociedad civil es una de los nuevos actores del escenario internacional, las empresas también han surgido como actores dentro del complejo internacional y especialmente centrados en los marcos de cooperación. Así, las empresas entran dentro de los márgenes de la cooperación cultural actual en sus tratos con comunidades y en su compromiso con las sociedades.

 

Conecta Cultura

Conecta Cultura es una organización no gubernamental fundada en 2010 por Victoria Contreras. La fundadora, con más de 15 años de experiencia en el ámbito de las relaciones culturales internacionales, la cooperación internacional para el desarrollo, la educación internacional y los derechos culturales. Ha sido consultora internacional para la UNESCO París, Ministerios de Cultura de México, Colombia, Argentina, y Brasil, la Organización de Estados Americanos, Fundación Interarts en España, la Agenda 21 para la Cultura, Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y São Paulo, Oficina Cultural Oswald de Andrade en Brasil, Sebrae Goiânia, el Centro Cultural España en México, La Dirección de Cooperación Técnica y Científica de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, La Universidad Veracruzana, Oxfam Gran Bretaña, Institute of International Education y la Universidad Iberoamericana, TC Energy, Representación Comercial de Alberta, entre muchas otras más.

Conecta Cultura busca, a través de la gestión cultural y la innovación social, contribuir al empoderamiento de las poblaciones y comunidades, quienes a través de sus propias capacidades culturales, participen de la transformación positiva de sus realidades en sus localidades. Considera que las artes y la cultura son campos poderosos e inseparables del desarrollo comunitario y social, que al final, consolidan el tejido social y se sustentan en valores tales como la reciprocidad, la diversidad, la tolerancia, la sustentabilidad y la resiliencia.

En el marco de un contexto (global y local) tan complejo e incierto como la pandemia covid19, los cambios que se produ­cen en nuestra sociedad nos urgen a repensar el rol de todos los actores sociales, ya sean instituciones civiles o gu­bernamentales, en la promo­ción y garantía amplia de los dere­chos culturales y de la democracia cultural. Desde 2010, la oficina de Cooperación Cultural Internacional Conec­ta Cultura se ha dedicado a desarrollar metodologías y procesos innovadores de par­ticipación y empoderamiento que han contribuido a reducir brechas y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía en proyectos de carácter público y privado, y mixto.

El derecho al acceso y goce de los bienes y productos culturales es uno de los pilares sobre los que se sostiene su filosofía de actuación en los diferentes proyectos; otros valores que nos inspiran fuertemente a la hora de diseñar sus líneas de trabajo son la co-creación, cohesión social, diversidad cultural, participación, innovación, internacionalización, profesionalización, sostenibilidad y compromiso intercultural. Su misión es llevar a cabo procesos de innovación social para la promoción de la Cultura y el Desarrollo que supongan una mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.

Conecta Cultura y su equipo, apuestan por la coopera­ción cultural internacional, descentralizada, directa y ciudadana como acción para enri­quecer las dinámicas cultura­les que favorezcan el desa­rrollo, la sustentabilidad y la regeneración del tejido social con equidad, resiliencia y respeto a la di­versidad. Conecta Cultura es reconoci­da por organismos multilate­rales, fundaciones nacionales e internacionales y el sector cultural como un referente en la gestión de la cultura, inno­vación social e internacionali­zación.

Como una organización centrada en la coopera­ción cultural internacional, ofrece un amplio catálogo de servicios mediante una red de colaboración con exper­tos altamente capacitados en diversas áreas y socios tanto públicos como privados. Su experiencia los acre­dita a liderar proyectos de distintas magnitudes con mi­ras a garantizar la sustentabi­lidad y el fortalecimiento de instituciones públicas y priva­das como agentes de cambio social. Por ello han prestado una serie de servicios para entidades públicas y privadas desde el 2010 que abarcan desde la investigación y la consultoría hasta la elaboración de talleres y cursos, la organización de eventos culturales y la producción de diversas obras editoriales.

Conecta Cultura trabaja con el espíritu de cooperación del mundo post 1946 con la aparición de organizaciones internacionales que materializan los marcos legales internacionales fomentando la cooperación, como la Convención 169 de la OIT para los derechos indígenas y tribales. Busca que este espíritu de cooperación prevalezca sobre el conflicto en México. Su génesis vino de la voluntad de entender los fenómenos sociales y el análisis cultural para crear mecanismos de cooperación y de brindar marcos de solución a problemas sociales con aportaciones directas de la variable cultural.

En el 2011 Conecta Cultura realizó el Informe sobre el acceso de los jóvenes a la cultura en Iberoamérica para Fundación Interarts y Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).  La publicación se realizó en el marco del proyecto “Inclusión social de jóvenes en riesgo de marginalización y fortalecimien­to de redes de capacitación de profesio­nales del sector cultural en Iberoamérica” con el objetivo de fortalecer la participa­ción de las juventudes en la vida cultural como un motor para el desarrollo local. El proyecto le dio un rol protagónico a una nueva generación de gestores culturales de la región de Iberoamérica y generó un impacto positivo en el diseño de políticas culturales a nivel local y nacional. El infor­me de México producido por Conecta Cultura se presentó en Argentina, Bra­sil, Bolivia, Ecuador, España, México y Paraguay.

En 2012, Conecta Cultura llevó a cabo los Foros de emprendimientos creativos para la Fundación Interarts y Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Los Foros consistieron en una serie de ca­pacitaciones en Atlixco, Oaxaca y Ciudad de México para vincular personas y pro­yectos a la economía creativa regional y promover ciudades creativas. Conecta Cultura capacitó más de 70 emprende­dores culturales, menores de 35 años, del área autogestiva, centrándose en cuatro temas fundamentales: derechos cultura­les; perspectiva de género en proyectos culturales y creativos; políticas públicas locales e internacionales, y laboratorios artísticos y digitales. Los Foros fueron re­conocidos como una buena práctica por el Fondo de Población de Naciones Uni­das (UNFPA México) y por otros países, como Brasil, Bolivia, Ecuador, Chile, Co­lombia y España.

En 2013, Conecta Cultura participó en la elabo­ración de la Agenda Nacional de Juven­tudes para el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA México), un esfuerzo colectivo de organiza­ciones de la sociedad civil, la academia y agencias del Sistema de Naciones Unidas en México que buscaron visibilizar las ne­cesidades de las juventudes en México y hacer recomendaciones de políticas públi­cas al Congreso. Conecta Cultura redac­tó el capítulo 10 sobre “Cultura”, uno de los 11 ejes temáticos incorporados en la agenda. El documento final generó 33 propuestas de políticas públicas y fue suscrito por 70 organizaciones juveni­les.

En 2013, cuando se publicó la Reforma Energética en México, las empresas extranjeras que se interesaron por el mercado se encontraron con los mayores retos en cuanto al tema del impacto social de sus proyectos. Esto revitalizó las disposiciones de la Convención 169 de la OIT para los territorios en donde viven las comunidades indígenas. Estas comunidades exigieron el derecho de consulta previa, libre, plenamente informada y justa. Sin embargo, desgraciadamente estos aspectos no se tuvieron en cuenta a la hora de redactar el marco jurídico de la reforma.

Es en este contexto cuando los servicios especializados de Conecta Cultura fue requeridos por la TC Energy[8], para su proyecto de gasoducto El Encino – Topolobampo. Conecta fue la encargada de diseñar y ejecutar un plan de desarrollo comunita­rio para cinco comunidades indígenas rarámuris de la Sierra Tarahumara, en el estado mexi­cano de Chihuahua. Conecta Cultura fue responsable de trabajar durante dos años hombro con hombro con las comunidades, tiempo en el cual creó y desarrolló de una me­todología de trabajo. Asimismo, ejecutó un plan comunitario mediante el cual capacitó a fun­cionarios de la compañía para establecer un diálogo intercultural respetuoso entre la empresa y las comunidades. Como re­sultado del proyecto, se realizaron veinte talleres de formación, se produjeron nueve publicaciones en español, inglés y rarámuri (lengua local indígena) sobre la inversión social de la empresa en Chi­huahua. Además de la organización del primer Encuentro Cultural Rarámuri en la región con la presencia de más de 1,200 personas.

Dentro del mismo proyecto, Conecta Cultura ha diseñado una metodología para el análisis de actores sociales y políticos para TC Energy con la intención de detectar los principales contextos políticos y sociales en una serie de entidades dentro de México, con la intención de generar recomendaciones que les permitieran tener una visión más amplia y efectiva de las relaciones políticas y los conflictos que pudieran enfrentar en cada punto, teniendo como objetivo principal recomendar caminos de negociación.

Conecta Cultura construyó un diálogo entre el grupo canadiense y las comunidades Rarámuri. Esto demuestra que el proceso de la Reforma subrayó la importancia de los temas de asignación de tierras insuficientemente garantizados y la garantía de servicios básicos para los menos privilegiados. Las empresas energéticas que quieren tener éxito en México deben hacer inversiones sociales efectivas y crear esquemas de beneficios compartidos con las comunidades cercanas a sus infraestructuras.

El papel que desempeñó Conecta Cultura en la Sierra Tarahumara, puso de relieve el rol desempeñado por la cultura en las situaciones de emergencia, de conflicto o posconflicto, en tanto que instancia de reconciliación gracias en particular a los patrimonios culturales, y espacio de encuentros basados en las Rutas de diálogo de la UNESCO, en donde los pueblos intercambian experiencias culturales, saberes, valores y bienes por medio del arte y el comercio.

Entre los años 2015 a 2019, Conecta Cultura incursionó deliberadamente en sectores sociales y productivos de áreas de energía, medio ambiente, vivienda, turismo, responsabilidad social, educación, género, derechos humanos, gastronomía y economía social. Entendimos que el sector cultural debe dialogar y trabajar con otros sectores, nos necesitamos mutuamente para contrarrestar las desigualdades  y hacer constar que la cultura no es un problema, es parte de la solución.

En 2020, en el inicio del confinamiento en México derivado de la pandemia, Conecta Cultura reconoce la necesidad de incidir con propuestas de co-creación y colaborativas para reconfigurar junto con otros al campo de la cultura. Diálogos #ReconectaCultura se concibió como un proyecto de conversaciones transnacionales y desterritorializadas con hacedores de las artes y la cultura, con referentes también de otros sectores, para repensar nuestro papel en la sociedad e ir creando sobre la marcha acciones significativas para contrarrestar los efectos devastadores que viven miles de trabajadores de las artes y la cultura en México y en el mundo. #ReconectaCultura es también la posibilidad de poner en el radar y en el debate temas de imperiosa necesidad: ¿Cómo hacer una gestión cultural inédita y de mayor proximidad?; Perspectivas de género en las artes y la cultura?; La Democracia Cultural; etc.

Conecta Cultura busca multiplicar sus historias de éxito (significativas) pasadas, y poder seguir logrando su objetivo de impactar a las agencias gubernamentales, a las comunidades locales, a las empresas transnacionales, a los ciudadanos de manera suficiente para cambiar su enfoque hacia un esquema cooperativo bajo un diseño de diálogo intercultural y modelos de inversión justa. La construcción de la cooperación y el diálogo no es una utopía. Hay pasos precisos hacia la construcción de relaciones justas y de ganar-ganar, es un proceso que debe ser definido sobre la base de la realidad tangible y de las capacidades instaladas de quienes participen de estos procesos de cooperación. La sociedad necesita darse cuenta de que hay un beneficio real al involucrar la variable cultural en todos los sectores productivos, económicos, políticos, y sociales, pues estamos hablando del legado de las poblaciones, recreando sus conocimientos y comprometiendo planes en el corto y  largo plazo, que fomenten su participación en la prosperidad mutua.

CONCLUSIONES

La Cooperación Cultural es uno de los nuevos paradigmas dentro de las Relaciones Internacionales, en donde diversos actores pueden encontrar un espacio para encontrar un equilibrio y apoyo entre todos. En consonancia, Conecta Cultura destaca la importancia de mantener una agenda cultural para el desarrollo social y fomentar el acceso y participación de todas las personas a progra­mas y políticas culturales. De la misma forma, todos basan sus cimientos en un diálogo entre las diferentes civilizaciones, culturas y pueblos con los que trabaja, basándose en la mutua comprensión y respeto y en la igual dignidad de las culturas.

Éstas son la condición sine qua non para la construcción de la cohesión social, de la reconciliación entre los pueblos y de la paz entre las naciones.  Esta acción se inscribe en el marco global establecido por la ONU de una Alianza de civilizaciones. Concretamente, se trata de privilegiar, en el marco de ese diálogo intercultural, todo un conjunto de prácticas adecuadas que favorecen el pluralismo cultural a los niveles local, nacional y regional, además de iniciativas regionales o subregionales destinadas a desalentar todas las manifestaciones de extremismo y de fanatismo y a resaltar los valores y principios que conducen al acercamiento. [9]

Lo cierto es que hay una serie de temas sobre el terreno que necesitan ser abordados. Es esencial la cooperación descentralizada y un esquema cooperativo bajo un diseño de diálogo intercultural y modelos de inversión justa y directa.

México debe pasar de la política cultural asistencialista a la ingeniería de una visión de corresponsabilidad cultural del siglo XXI. Esto significa un diagnóstico profundo de las necesidades de las comunidades locales para proporcionarles una respuesta útil y adecuada, reflejada en las políticas y regulaciones del gobierno. Idealmente, deberían crearse modelos de participación para involucrar a las comunidades locales en el proceso de toma de decisiones y enarbolar el valor central de la cultura en la vida de los países, junto con acciones concretas para hacer valer los derechos económicos y sociales de los trabajadores de las artes y la cultura.

Conecta Cultura reconoce que actualmente, co-crear un nuevo ecosistema cultural (pues el viejo, antes de la pandemia, es totalmente insuficiente) requiere cada vez más un compromiso ciudadano activo, un liderazgo ilustrado, fuertes valores educativos, la investigación en profundidad de la innovación social y el progreso de los medios de comunicación, y eso es justamente lo que busca su equipo todos los días. 

BIBLIOGRAFIA

Ayala Cordero José Luis. 2014. “Interdependencia compleja. Cuatro enfoques teóricos de la cooperación internacional de los gobiernos subnacionales”. Revista del Colegio de San Luis.  San Luis Potosí., vol.4 no.7  (enero/junio).

Calvento, Mariana. 2014.  La Inserción Internacional de los Actores Subnacionales: análisis de un proceso contemporáneo. Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. (julio).

Construyendo los temas clave de la cooperación internacional para el desarrollo en México. Universidad Nacional de Centro de la Provincia de Buenos Aires (mayo)

Harvey, David. 2013. Políticas de la desposesión. CLACSO. Argentina. p. 45.

Iglesias, V. Enrique. 2009. Cooperación internacional y desarrollo. Universidad de Texas. 300 págs.

Jiménez, Lucina. 2006. “Políticas culturales y cooperación internacional para la diversidad y la equidad”. Revista Pensar Iberoamérica no.8 (junio).

La Porte, Teresa. 2012. “The Legitimacy And Effectiveness Of Non-State Actors and the Public Diplomacy Concept”. Public Diplomacy Theory and Conceptual Issues. ISA Annual Convention. (Abril).

Loaeza, Soledad. 2007. “La cooperación internacional en un mundo desigual”. Foro Internacional. Colegio de México. Centro de Estudios Internacionales (septiembre).

Nye, Joseph. 2004. “Soft Power: The Means to Success in World Politics”. Public Affairs. New York. 73- 98.

Saddiki, Said. 2009. “El papel de la diplomacia cultural en las relaciones internacionales”. Revista CIDOB d’Afers Internacionals. No. 88, (diciembre): 107-118.

Smith Steve, Amelia Hadfield, Tim Dune. 2016. Foreign Policy: theories, actors, cases. Oxford University Press.

Tassara, Carlo. 2013. “Cooperación para el desarrollo, Relaciones internacionales y Políticas Públicas”. Revista de Estudios Internacionales. (agosto)

Tassara, Carlo. 2016. “Cooperación internacional y políticas públicas: análisis de casos latinoamericanos”. En: Dulfary Calderón Sánchez (Compiladora). Políticas públicas. Retos y desafíos para la gobernabilidad. Bogotá: Universidad Santo Tomás. Pp. 77-109.

UNESCO. Cultura. Temas. Diálogo Intercultural. Consultada el 8 de mayo del 2017:

http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/dialogue/intercultural-dialogue/#topPage

 

[1] Fundadora y Directora de Conecta Cultura. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana (2002), México. Experta en Cooperación Internacional para el Desarrollo, y Master “International Cultural Cooperation and Cultural Management” en la Universidad de Barcelona (2010).

[2] Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana. Tiene una maestría (2008) y doctorado (2010) en Historia Moderna por El Colegio de México. Obtuvo su posdoctorado en Historia y Estudios Globales en la Freie Universität de Berlín (2012).

[3] José Luis, Ayala Cordero, “Interdependencia compleja. Cuatro enfoques teóricos de la cooperación internacional de los gobiernos subnacionales, San Luis vol.4 no.7 San Luis Potosí, (ene./jun. 2014)

[4] Said Saddiki, “El papel de la diplomacia cultural en las relaciones internacionales”, 2009, p. 109.

[5] Geertz, Clifford, La interpretación de las culturas, 2003, pp. 17-40.

[6] “The concept of public diplomacy has traditionally been understood in state‐centric terms and has been closely related to states´ foreign policy. Despite conceptual evolution towards more dialogue and networking, definitions continue to envisage public diplomacy as a state pursuit. The impact of globalization on politics however has provoked an emergence of new civil society players who have progressively increased their influence, power, legitimacy and credibility in the global arena, intensifying the crisis that besets the state”. La Porte, Teresa, “The Legitimacy And Effectiveness Of Non‐State Actors and the Public Diplomacy Concept”, 2002, p. 24.

[7] Harvey, David, “Políticas de la desposesión”, 2013, p. 45.

[8] TC Energy es una compañía privada especialista en construir y operar gasoductos en México. Con una inversión superior a los 2 mil millones de dólares, a través de más de 1,618 kilómetros de gasoductos, trabajan para abastecer de gas natural a regiones clave de México. Buscan expandir sus negocios en México y contribuir así al desarrollo de la infraestructura energética del país.

[9] UNESCO, Cultura, Temas, Diálogo Intercultural, http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/dialogue/intercultural-dialogue/#topPage

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