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Dinastía Inc.: la agregadora musical colombiana que quiere ser un hit mundial

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El sueño emprendedor de un músico se ha convertido en una realidad disruptiva en esta industria y convirtió en millonarios a sus creadores.

La Ley de Economía Naranja de Colombia, les ha permitido a los creadores de Dinastía Inc., generar mayores beneficios a los artistas y permitiéndoles crecer exponencialmente. Foto: Dinastía Inc.
La Ley de Economía Naranja de Colombia, les ha permitido a los creadores de Dinastía Inc., generar mayores beneficios a los artistas y permitiéndoles crecer exponencialmente. Foto: Dinastía Inc.

Por Víctor Vargas Rodríguez desde Medellín

Las industrias creativas son una oportunidad para que muchos sueños se cumplan aquí en Colombia y en el resto del mundo.

Uno de los casos de éxito que se ha hecho visible con la Economía Naranja es el de Dinastía Inc., una agregadora digital de música que, desde Colombia, está irrumpiendo en el mercado mundial de esta industria con una propuesta que artistas, productores y empresarios valoran como innovadora, transparente, equitativa y, sobre todo, como la posibilidad de llevar sus creaciones y portafolios a nuevos niveles.

“Dinastía Inc. nació en abril de 2017 de la necesidad de que los artistas colombianos tuvieran una agregadora digital directa, netamente colombiana, algo que no existía en el mercado nacional. Todas las agregadoras grandes eran de países anglosajones y europeos y por eso decidimos crear una, aunque era muy difícil por la cantidad de requisitos que se exigen a las DSP (Spotify, Amazon, Google, etc.)”, explica Fabio Andrés Rendón, CEO y fundador.

A esto se suma que testimonios obtenidos por LA Network con artistas en Medellín indican que dentro de la industria musical son frecuentes las agregadoras o empresarios que cumplen esta función, que abusan de los costos de intermediación que les cobran a los artistas, incluso apropiándose de gran porcentaje de las regalías que les corresponden, dejando para los creadores (compositores, intérpretes, e incluso sellos), una reducida porción de las ganancias, aspecto que Dinastía, indican los artistas, ha transformado trayendo un nuevo aire a la industria no solo local sino latinoamericana y de algunos países de Europa y Asia también.

“No es un secreto que a muchos artistas no les llega el dinero que sus canciones generan realmente. Con Dinastía incluso nos hemos dado cuenta en realidad cuánto dejábamos de percibir por nuestro trabajo”, dice Santiago Chacón ‘Shako’, intérprete del género urbano.

Construir un sueño

Cantar fue uno de los sueños de Fabio Andrés Rendón, emprendedor que incluso llevó su música por varios países de Latinoamérica como embajador de buena voluntad de la ONU para la prevención de la trata de personas en un programa denominado Corazones Azules. Desde los 14 años fue baterista y luego incursionó en el canto, actividades que combinó con una incansable inquietud por el marketing digital, campo en el que se convirtió en experto de manera empírica; una mezcla que lo llevó a entender que una agregadora digital diferente podría ser el emprendimiento que lo podría hacer millonario.

Con este sueño llegó a finales de 2015 a Medellín -hoy meca de la industria musical de Colombia e importante punto de concentración de la producción en Latinoamérica-. Había nacido en el municipio antioqueño de Andes, pero había crecido en la ciudad de Ibagué. Ahora regresaba a esta región y en su maleta había muchos sueños y también muchas limitaciones económicas.

Carlos Tobón (izq.) y Fabio Andrés Rendón (der.) viajan por el mundo haciendo acuerdos comerciales con artistas, sellos y plataformas musicales. Foto: Dinastía Inc.
Carlos Tobón (izq.) y Fabio Andrés Rendón (der.) viajan por el mundo haciendo acuerdos comerciales con artistas, sellos y plataformas musicales. Foto: Dinastía Inc.

Con este sueño llegó a finales de 2015 a Medellín -hoy meca de la industria musical de Colombia e importante punto de concentración de la producción en Latinoamérica-. Había nacido en el municipio antioqueño de Andes, pero había crecido en la ciudad de Ibagué. Ahora regresaba a esta región y en su maleta había muchos sueños y también muchas limitaciones económicas.

Se asentó en el municipio de Sabaneta, en el sur de la zona metropolitana de Medellín, donde las campañas políticas de ese año eran las protagonistas y que Rendón vio como una oportunidad de trabajo con su talento para hacer marketing y que, sin pensarlo, lo llevó a encontrar a su compañero en la aventura emprendedora.
Allí el abogado y líder de campaña Carlos Tobón, constató el talento de Rendón. “Le dije que cualquier proyecto que tuviera lo apoyaba. Si tenía una idea, yo me unía para hacerla realidad, para materializarla”.

La creación y la voluntad se unieron y superando todos los retos, desde los económicos, hasta las complejas condiciones que exigían las DSP como tener una plataforma tecnológica -podía costar hasta un millón de euros- y un ‘banco’ de al menos 5 000 canciones para distribuir.

Hasta la suerte tuvo que ver. Rendón había comprado en 2014 tres bitcoins en los que había invertido $3.500.000 y que luego se convirtieron en más de US$66.000 que le permitieron -junto a lo invertido por el abogado Tobón-, a darle forma a Dinastía Inc.

Con su talento empresarial, Rendón se hizo creer y obtuvo con las empresas productoras locales sus 5 000 fonogramas; encontraron en España el aliado para construir la plataforma digital con las especificaciones que requerían y se apoyaron en las ventajas que les ofrece la Ley de Economía Naranja en Colombia para hacer crecer vertiginosamente a Dinastía Inc.

“La Economía Naranja ha sido fundamental para el desarrollo de la compañía. Estamos exentos del impuesto del IVA por varios años y lo mismo del pago del impuesto de renta. Estos recursos no se quedan en Dinastía, sino que han sido para hacer más justas las remuneraciones para todos quienes están con nosotros. Mientras en la industria te exigen 10, 20 o 30 dólares para promocionar tu canción, con nosotros no. Por un álbum te pueden cobrar hasta 30 o 50 dólares”, precisa Rendón.

Fue tal el impacto de Dinastía en la industria, que tan solo con seis meses de creada, empresarios estadounidenses viajaron a Colombia para ofrecerles a Rendón y Tobón, 1.000.000 de dólares por la agregadora.

Rendón lo pensó, pero Tobón insistió en que una vez avanzara la empresa, ese millonario monto podría ganarse en apenas unos meses. La respuesta a los compradores fue no.

Hoy Dinastía tiene en su plataforma a unos 10 000 artistas y aspira a lograr en 2020 llegar hasta dos millones de canciones o fonogramas. Los pocos millones de pesos que el abogado Tobón invirtió con esfuerzo en la financiación de las correrías de Rendón para hacer realidad a Dinastía, se han convertido ya en miles de millones. Juntos han recorrido el mundo trayendo nuevos artistas y conquistando mercados tan lejanos como los de India, China y Marruecos, entre otros

El millón de dólares con los que se les pretendía comprar la compañía al inicio, hoy es el monto por el que vendieron apenas una fracción de las acciones. Y hoy cuando se les pregunta, ¿cuánto vale Dinastía?, sus creadores prefieren tímidamente no responder.

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