El juego en los lugares públicos

“La cultura surge en forma de juego… Incluso en aquellas actividades que tienen como objetivo la satisfacción inmediata de las necesidades vitales tienden en la sociedad arcaica, a adoptar la forma de juego… Es a través de este juego que la sociedad expresa su interpretación de la vida y del mundo”. Johan Huizinga, Homo Ludens 

¿Se imagina usted un mundo sin el juego? Si usted tuvo suerte y logró imaginarse un mundo sin esta herramienta, quizá nuestros primeros ancestros no lo lograron y es así que de generación en generación nos enseñaron a interactuar con el mundo haciendo uso de lo que teníamos a la mano para descubrir lo que nuestro entorno tenía para ofrecer. 

Pero… ¿qué es el juego?

El concepto de juego ha sido vital dentro de las disciplinas geográficas para articular la forma en que los niños y también los adultos interactúan con su espacio y su entorno, siguiendo procesos instintivos, independientes, creativos y flexibles. 

El papel del juego se ha demostrado, según Hoerschelmann, que contribuye significativamente en la promulgación de la salud pública, el bienestar, la competitividad económica y las habilidades de aprendizaje. Ha sido el juego el mejor amigo del ocio, de la imaginación y la actividad física. Ha acompañado a cada ilustre, científico y pensador a descubrir con una pequeña manzana la gravedad, o simplemente recordarle lo que nos hace humanos.

Para acercarnos un poco más a lo que implica el juego, Christensen y Henricks describen cuatro características que nos ayudarán a identificar algunos alcances del juego. 

  1. Acción: El juego se concibe como un patrón distintivo de comportamiento guiado conscientemente, realizado por un individuo. El juego se asocia a la acción y dinamismo (no a la quietud e inercia) y a una serie de comportamientos y disposiciones corporales: divertirse, correr, saltar, luchar, experimentar, inventar, etc. Este enfoque es comúnmente identificado por psicólogos del juego y suele ser uno de los rasgos más sólidamente asociados a los niños y a su desarrollo.

En El Manzano, en Valle de Bravo, las infancias crearon una cámara de juguete con la que captan lo que les gusta y lo que no de su parque. Estas imágenes las reflejan en dibujos para posteriormente crear un Lugar Amigable para las Primeras Infancias (LAPIS) con Fundación FEMSA y Fundación Placemaking

  1. Interacción: Esto se opone a la idea del juego como “acción individual”, ya que ésta argumenta que el juego no ocurre en el vacío – más bien, el juego implica la participación, la acción y la reacción. Esto no sólo incluye la interacción con otros humanos, sino también con animales, el medio ambiente, objetos, espacios y lugares, olores, texturas, sonidos, y otros elementos sensoriales que influyen en la percepción e interacción con los alrededores.
  2. Actividad: Mientras que la interacción es una característica social del juego, Henricks sostiene que el juego también imita y recrea valores culturales. Así, el juego no sólo implica la comunicación, también la cooperación: en la toma de turnos, por ejemplo, el juego es una forma de y para la conducta humana, un proceso de aprendizaje. Observar las actividades que se desarrollan dentro del juego pueden servir para poner en primer plano la micropolítica cotidiana del juego en la vida de los niños.

En Saltillo, las infancias colorean y crean el parque que les gustaría habitar y describen los juegos que les gustaría ver.

  1. Disposición: ¿Qué es lo que hace que un evento sea agradable, qué es lo que hace que un espacio sea amigable? El juego es afectivo e intrínseco: es una forma de poder que no sólo se impone desde dentro y que provoca vitalismo. Como resume Woodyer: la capacidad del juego para unirnos (afectivamente, materialmente, corporalmente) se logra al ser afectados. Por tanto, el juego es potencialmente generador de ciertos tipos de generosidad.

¿Qué podemos deducir? Que el juego, aunque a veces queramos olvidarlo, no es propio únicamente de las infancias. Es necesario entonces quitarnos la visión romántica y lejana del juego y mirarla como la herramienta útil que nos ayuda a entender a las infancias.

Sin embargo, y aunque el juego no es exclusivamente de infantes, está demostrado que las experiencias urbanas de las infancias -incluido el juego- se enmarcan a menudo en formas diferentes a las de las personas adultas. Esto es el resultado de normas, imágenes, leyes e instituciones construidas socialmente que a menudo marginan a las personas más pequeñas. Por lo tanto, si las infancias viven las ciudades de forma diferente, es importante considerar el juego de una forma que se adapte a sus necesidades con/en las ciudades.

El juego más allá del patio del recreo

“Un parque infantil sólo tiene sentido si los adultos saben mejor que los niños dónde, cuándo y con qué jugar. Pero si los niños son los que mejor saben -y todo indica que sí, entonces la construcción de parques infantiles por parte de los adultos no tiene sentido”. Denis Wood (1977) ‘Free the Children! Down with Playgrounds!

El patio del recreo de una escuela, seguramente es donde podemos encontrar más risas sinceras e historias en donde el juego cumplió las características que ya mencionamos, pero el mundo de las infancias es más grande incluso que nuestra propia imaginación. 

Cuando se habla de juego en la ciudad, muchas veces se asocia primariamente con los parques infantiles u otras de las pocas áreas que son diseñadas exclusivamente para el juego, ignorando y subestimando que en muchas ocasiones, el juego también puede darse en otros espacios de la ciudad, sobre todo haciendo uso de la fantasía de los niños. 

Hay tipos particulares de espacios urbanos que pueden animarse mediante el juego, como son los caminos, las intersecciones, los límites, los umbrales. Se ha observado que los infantes más pequeños, mostraron tener mucho más en cuenta el camino que lleva a la actividad y tratar de jugar con aquello que iban encontrando por el camino. Esto nos hace entender, por ejemplo, que diseñar un camino con un trayecto amigable para el juego es tan importante como el diseñar el destino. 

Según “Cities Alive”, lo que califica un buen espacio para el juego es un lugar que proporcione una variedad amplia de estímulos pero en el que los elementos no estén demasiado limitados por su función, dando la opción de que cada niño y niña pueda re-imaginar y encontrar su propio sentido, y se fomente la autogestión. 

El juego, entonces, ayuda a las infancias a experimentar con su mundo y les permite aprender nuevas habilidades, por lo tanto, todo lo que se construye puede influir en ese aprendizaje.

Para finalizar este artículo sobre el juego, aquí les compartimos 10 recomendaciones de diseño inclusivo para el juego:

Diez principios de diseño: (Play England, Design for Play, 2008)

Los espacios de juego exitosos…

  1. están hechos a medida
  2. están bien ubicados
  3. aprovechan los elementos naturales
  4. ofrecen una amplia gama de oportunidades de juego
  5. son accesibles tanto para las infancias con alguna discapacidad como para las que no la tienen
  6. responden a las necesidades de la comunidad
  7. permiten que infancias de diferentes edades jueguen juntas
  8. ofrecen oportunidades de experimentar riesgos y desafíos
  9. son sostenibles y reciben un mantenimiento adecuado
  10. permiten el cambio y la evolución

¡Creemos lugares con las infancias recordando que jugando aprendimos!

Desde Fundación Placemaking México invitamos a nuestros aliados, arquitectos, urbanistas y activistas a pensar en las primeras infancias y crear lugares que sean más amistosos para su desarrollo.

Fuentes consultadas:

Allen L. (1968) Planning for Play, London: Thames and Hudson.

Christensen P, Hadfield-Hill S, Horton J, et al. (2018) Children Living in Sustainable Built Environments: New Urbanisms, New Citizens, Abingdon: Routledge. [Chapter 8: ‘Making space for vitality in sustainable urbanisms: childhood and play’, pp.148-176.

Gill, Tim. 2021. URBAN Playground: How Child-Friendly Planning and Design Can Save Cities. London: RIBA Publishing. https://doi.org/10.4324/9781003108658.

Hendricks BE. (2017) Designing for Play, London: Routledge

Henricks TS. (2015) Play and the Human Condition, Chicago, IL: University of Illinois Press.

Horschelmann, K., & van Blerk, L. 2011. ‘Children, Youth and the City’. 2011. 

Istanbul. Children’s Geographies, 16(2), 169-183.

Kernan, Margaret. 2010. ‘Space and Place as a Source of Belonging and Participation in Urban Environments: Considering the Role of Early Childhood Education and Care Settings’. European Early Childhood Education Research Journal 18 (2): 199–213. https://doi.org/10.1080/13502931003784420.

Piaget J. (2007 [1929]) The Child’s Conception of the World, London: Rowman & Littlefield.

Shier, H. (1984). Adventure playgrounds: An introduction. National Playing Fields Association.

Sullu, B. (2018). Geographies of children’s play in the context of neoliberal restructuring in

Tuset Davó, Juan José. 2020. ‘Arquitecturas Para El Juego En Central Park: Aventuras Contra La Apatía’. VLC Arquitectura. Research Journal 7 (2): 1. https://doi.org/10.4995/vlc.2020.11820.

Ward, C. (1978) The Child in the City. London: The Architectural Press.

Williams, Samuel, Hannah Wright, and Felicitas zu Dohna. 2017. ‘Cities Alive: Designing for Urban Childhoods’.

Wood, Denis. 1977. ‘Free the Children! Down with Playgrounds!’ McGill Journal of Education/Revue Des Sciences de l’éducation de McGill 12 (002).

Woodyer T. (2012) Ludic geographies: not merely child’s play. Geography Compass 6(6): 313-326.

Wragg M. (2015) The Big Swing: reflections on the first 10 years of an adventure playground. International Journal of Play 4(3): 324-332.