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El reto será fortalecer los sistemas públicos de salud en las ciudades de Latinoamérica

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La pandemia de Covid-19 dejó en evidencia que ningún sistema tenía la capacidad para enfrentar esta crisis: Lecciones vistas por un médico y exsecretario de Salud.

El reto será fortalecer los sistemas públicos de salud en las ciudades de Latinoamérica
El fortalecimiento de las redes públicas de salud en la región no se tratará solamente de un asunto de infraestructura sino de enfoque.

Un hospital abandonado por la quiebra financiera, un estadio en desuso, un coliseo deportivo, un hotel que ha perdido su esplendor. Como en los más crudos momentos de las grandes guerras y desastres naturales, cualquier sitio es bueno para ampliar la capacidad de atención en salud de las ciudades más afectadas, en este caso por la pandemia de Covid-19 que se ha cernido sobre el mundo con, hasta ahora, cerca de 802 000 infectados y una cifra aproximada de 39 000 muertes.

Y es que ha resultado evidente que este virus de origen zoonótico no es mortal en sí mismo, sino que su letalidad radica en la posibilidad del contagiado de recibir un diagnóstico temprano y de que el sistema de salud que lo acoge cuente con la capacidad de atender con el equipo necesario a los pacientes con mayores debilidades ante el ataque: enfermedades respiratorias previas, afecciones crónicas, debilidad inmunológica, avanzada edad, entre otras.

Hace tan solo dos semanas, cuando la cuenta de víctimas en Italia ‘apenas’ superaba los mil -hoy se acerca a las 12.000-, un enfermero del Hospital Fatebenefratelli en Milán, relataba a la prensa que los anestesistas ya estaban acorralados bajo la decisión ética de definir qué paciente tiene más posibilidades de morir para asignarle a este los recursos vitales como un respirador.

Un ejemplo mínimo de la situación latinoamericana es el de una ciudad como Chilpancingo en México, la que, con cerca de 200 000 habitantes, reportaba en su Hospital General, contar con tan solo un respirador. Sin embargo, esas falencias estructurales son denominador común: falta de redes de equipos y entidades dedicadas al diagnóstico del virus, debilidad en las cadenas de suministros médicos, falta de personal capacitado, protocolos de manejo para este tipo de crisis inexistentes o desactualizados; y por supuesto el déficit de infraestructura pública.

En este sentido LA Network dialogó con Gabriel Jaime Guarín Alzate, médico, con posgrados en administración en salud pública, ex secretario de Salud de Medellín y quien ha dirigido, en una amplia trayectoria, distintas instituciones médicas.

El reto será fortalecer los sistemas públicos de salud en las ciudades de Latinoamérica
Gabriel Jaime Guarín Alzate, médico, ex secretario de Salud de Medellín

“Efectivamente, digamos que la magnitud de la epidemia, la capacidad de infectar del virus hace que ninguna ciudad, ningún país realmente haya estado en capacidad de responder en América Latina, en nuestra región. Es evidente que es muy difícil, sin embargo, todos los países no tienen la posibilidad de tener la misma respuesta y depende de varios factores: uno es la forma como ya antes se habían abordado dos intentos de epidemias como la H1N1 y el intento de entrar del Ébola. Muchos países y muchas ciudades de América reflexionaron y mantuvieron algunos institutos de salud pública para manejar estos problemas colectivos. Por ejemplo, en Colombia no se desmontó el Instituto Nacional de Salud Pública, no lo ha potencializado, pero lo mantuvo y hay una política que sale de allí que se puede llevar a los territorios, por citar un ejemplo”, indicó el experto en salud pública.

Para Guarín Alzate, las capacidades de las ciudades latinoamericanas para atender esta situación y que son a su vez, puntos a mejorar de los sistemas públicos de salud en un futuro cercano, también pasan por la gobernanza multinivel.

Para el también catedrático en salud pública, el que en distintos países se estén fortaleciendo los gobiernos locales y regionales, empoderándose; ha permitido a los gobernantes tomar decisiones con mayor prontitud pese al contexto de falencias estructurales. Un ejemplo de ello ha sido las ordenes tomadas por los gobernadores de Sao Paulo y Río de Janeiro, en el sentido de aislar a las poblaciones y detener las actividades, oponiéndose a las orientaciones del presidente Jair Bolsonaro en el sentido opuesto: no detener la vida cotidiana.

Otro de los factores clave para el experto colombiano y exsecretario de Salud de Medellín, es el fortalecimiento de lo que en Colombia se conoce como el nivel primario de atención en salud; es decir el que integran la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad y que está fuertemente ligado al nivel comunitario.

“En las ciudades grandes ha sido más apropiado, pero es en los municipios más pequeños donde se han perdido muchos recursos de lo que epidemiólogos y salubristas denominamos el ‘enfoque comunitario’.  Porque la primera respuesta que hace que la curva se aplane es a nivel comunitario: la capacidad de rápidamente hacer cercos comunitarios con gente preparada que sepa cómo manejar esos cercos y en las grandes ciudades ha estado activo, pero en los municipios más pequeños se ha perdido”, advirtió Guarín Alzate destacando que los grandes esfuerzos de vacunación en los países de la región, ha dejado una amplia experiencia con las comunidades que se debe aprovechar.

El reto será fortalecer los sistemas públicos de salud en las ciudades de Latinoamérica
La pandemia de Covid-19 dejó en evidencia que ningún sistema tenía la capacidad para enfrentar esta crisis. Nuevas camas UCI para la Clínica León XIII de Medellín

Continuando con su análisis, uno de los aspectos críticos para el experto colombiano es que los sistemas de salud se han orientado hacia la atención hospitalaria en detrimento de la salud pública que, para él, “se ha desvanecido”.

Italia es un ejemplo, señala. Indica que las ciudades italianas y claro, las de la región, se han equivocado al pensar que con las capacidades instaladas para la atención hospitalaria (privada) se pueden atender eventos de esta magnitud. “El número de personas que trabajan en los hospitales por 1 000 habitantes realmente es deficitario, así como el número de camas. Cuando uno compara con Estados Unidos, con Europa, en Latinoamérica partimos de un déficit en infraestructuras, en servicios de salud y eso hay que reconocerlo: no estamos boyantes”.

Al fortalecimiento de la capacidad de personal e infraestructura, se agrega la necesidad de fortalecer las redes de información, laboratorios, espacios de decisión conjunta, “lo que llamamos ‘fortalecer la vigilancia epidemiológica’ que es estar alerta en todo momento para ver qué aparece y cómo se reacciona rápidamente. Eso nos va a dejar de aprendizaje esta pandemia: hay que ir aceptando que hemos sido unos soberbios con las enfermedades infecciosas”, advirtió el exsecretario de Salud de Medellín.

Ahora, el fortalecimiento de las redes públicas de salud en la región no se tratará solamente de un asunto de infraestructura sino de enfoque. Guarín Alzate consideró finalmente que los sistemas se han concentrado en la atención de las enfermedades crónicas como la diabetes, el cáncer, las cardiovasculares y no para este tipo de crisis infecciosas, lo que calificó de “percepción equivocada”.

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