El robo de bicicletas en Medellín, ¿percepción o realidad?

SiCLas Colectivo
1 diciembre, 2020 - Movilidad

Las cifras oficiales contabilizan 433 denuncias por hurtos y robos de bicicletas en Medellín en 2020, un 5 % menos que en 2019. Sin embargo, los ciclistas manifiestan que los robos se han incrementado y reclaman acciones de las autoridades.

Foto: archivo SiCLas
Por Sebastián Aguirre, periodista, colaboración para el Colectivo SiCLas.

La historia la cuenta Andrés Laverde casi que de milagro, tras estar tres días hospitalizado en la Policlínica de Medellín. Le ocurrió el domingo 21 de junio, Día del Padre, en el puente de la calle San Juan sobre la Avenida Regional, mientras esperaba a unos amigos con los que iba a salir a rodar rumbo a Barbosa, en el extremo norte del Valle de Aburrá.

“Estaba detenido en el puente sobre la Regional, y de repente un tipo se me vino encima con un puñal a quitarme la bicicleta, una Trek de ruta”, recuerda la víctima de 39 años, 27 de ellos dedicados a montar en bicicleta y de recolectar experiencias de todo tipo.

El atacante primero lo perforó en uno de sus costados, pinchándole un pulmón, pero sin penetrarlo; la costilla lo protegió.

Andrés se volteó y vino un segundo ataque que le provocó un corte en el brazo. Comenzó un forcejeo entre uno y otro, que terminó con el ladrón en el piso, desarmado y con su brazo doblado. Andrés había aplicado sus nociones en artes marciales a tiempo, pero el desenlace pudo ser peor.

La Policía se llevó al delincuente, a quien testigos le endilgaban otros casos, dice Andrés, quien ya se recuperó y ha vuelto a rodar con normalidad, no sin antes sentir agotamiento por la falta de aire que le produce un desviamiento en la costilla afectada.

“Estamos muy expuestos”

El caso de Andrés debe estar entre las 433 denuncias por hurto de bicicletas en Medellín que reportó, con corte al 9 de octubre, la Secretaría de Seguridad, aunque Mauricio Mesa, vocero del Colectivo SiCLas, estima que esa cifra puede multiplicarse hasta por cuatro, si se contaran aquellos hechos en que las personas no acuden ante las autoridades.

“Los ciclistas urbanos estamos muy expuestos, nos falta seguridad en la ciudad, la fuerza pública es insuficiente. Y a algunos nos da miedo atacar a un ladrón porque después nos lo cobran”, expresa Andrés.

Las historias sobre robos y atracos de bicicletas en Medellín y el área metropolitana abundan por estos días:

  • “Salí al centro, por Carabobo, a comprar algunos repuestos para la bici como a las 5:00 de la tarde. Al regreso pasé por la Plaza de Botero, había mucha gente, me bajé de la bici cuando de repente sentí un cuchillo en el cuello, me encerraron unos 8 o 10 ciudadanos, quienes me arrebataron la bici”, sostiene alguien que pidió la reserva de su identidad.
  • “La noche de hoy hurtaron a punta de pistolas y cuchillos una Trek Marlin 5 entre 8:50 y 9:10 p.m. en el barrio Carlos E. Restrepo, por la ciclovía al frente de Madrid Apartamentos, por toda la 65”, escribieron en un chat grupal de Whatsapp.
  • “Anoche, alrededor de las 11 p.m. estaba andando en bicicleta camino a casa por la ciclorruta de San Juan, y dos hombres intentaron robarme, uno de ellos intentó apuñalarme el pecho. Estaban sentados en la acera y al verme pasar me mandaron el puñal al pecho sin vacilar, afortunadamente el puñal no me atravesó y pude mantener el equilibrio y continuar”, publicó un ciudadano en sus redes sociales.

La respuesta de las autoridades

Leonardo Buitrago, subsecretario operativo de la Secretaría de Seguridad, respondió al Colectivo SiCLas que los robos y los hurtos de bicicletas en Medellín han tenido una reducción del 5 % entre el 1 de enero y el 9 de octubre de 2020, en comparación con el mismo periodo de 2019. Del total de casos, un 19 % se produjo por atraco mediante uso de violencia o intimidación, y el 81 % restante por la modalidad de jalado, violación de cerradura o engaño.

El subsecretario considera que “el problema no es por temas de hurto o atraco mediante intimidación, sino por el jalado o el factor de oportunidad, el ciclista pierde de vista o el contacto con su bicicleta y el ladrón se la lleva”, y su invitación es a asegurarlas con las empresas de seguros, y que utilicen candados adecuados y los parqueaderos habilitados que cumplan con las condiciones de seguridad. “Andemos en grupo, la bici es una forma de disfrutar la ciudad”.

Mauricio Mesa, vocero del Colectivo SiCLas, refuta la afirmación que hace Buitrago, ya que en su concepto “antes, durante y después de la pandemia, la relación entre los hurtos o atracos mediante intimidación y el jalado o el factor de oportunidad es muy similar, y “se ha incrementado la denuncia informal de atracos en grupos abiertos y redes sociales, sin ningún efecto real por parte de las autoridades”.

“Una red en la que todos nos ayudemos”

Algunos ciclistas sugieren la creación de un sistema de matrículas con el cual los ciclistas puedan tener los documentos y la Policía los pueda exigir, y disminuir así los índices de delincuencia y tener herramientas para recuperar los objetos hurtados. Algo similar es lo que propone Paulo Silva. Se llama biciregistro.co, y en él los ciclistas pueden matricular su bicicleta y además georreferenciar el lugar en el que les son hurtadas las bicicletas.

Con esta información, Biciregistro presenta un mapa que se puede visualizar antes de salir a una ruta específica, y conocer en ese trayecto cuántos y qué tipo de actos delincuenciales han ocurrido.

Biciregistro nació en 2013, cuando Paulo quiso hacer algo más personal que interponer la denuncia, con la cual pocas veces hay respuestas.

“Quisimos hacer una base de datos con los registros, donde las personas pudieran identificar una bicicleta que les ofrecieran de segunda”; de hecho, una bicicleta registrada como robada en 2013, apareció seis años después, y otra bicicleta hurtada en Santa Elena (Medellín), cuyo valor comercial era superior a los 18 millones de pesos, y aparecía en Biciregistro, luego estaba siendo ofrecida por tres millones en Buga, Valle del Cauca.

Ahora, Biciregistro está en proceso de carnetizar a los ciclistas, como una manera de mejorar los índices de registro y de propiedad de las bicicletas y ayudar a mitigar los índices de delincuencia a su manera.

Encicla, otra víctima de la delincuencia

El sistema de bicicletas públicas del Área Metropolitana ha sido otra de las víctimas de la delincuencia que azota a los ciclistas en el Valle de Aburrá. Luisa Fernanda Vargas, coordinadora de operaciones de la entidad, comentó que entre enero y septiembre de 2020 han sido hurtadas 159 bicicletas.

“Tenemos un trabajo conjunto con la Policía Nacional que nos brinda acompañamiento en estaciones donde hemos identificado una alta cantidad de hurtos, como en el barrio Belén, por inmediaciones de la Unidad Deportiva, la canalización de la calle 30, el Centro de Medellín en horas de la noche y la avenida Las Vegas”, expresa Vargas.

Encicla ha padecido los robos y los hurtos de bicicletas por parte de usuarios que se “inventan” historias relacionadas con hurtos para quedarse con las bicicletas, o el robo de partes como los marcos, los pedales, los sillines, los accesorios y los frenos, con los cuales difícilmente el delincuente podrá lucrarse ya que “no son comerciales”.

Luisa Vargas invitó a los usuarios del sistema a reportar situaciones anómalas en los teléfonos 302 419 62 64 y 322 22 59, o en las cuentas de redes sociales de la entidad en Facebook, Instagram y Twitter. También les pidió poner la denuncia en las estaciones y los CAI de la Policía más cercanos a los lugares donde sean víctimas de hurtos o atracos.

Foto: archivo SiCLas

La posición del Colectivo SiCLas

Como referente de los ciclistas urbanos en Medellín y el área metropolitana, el Colectivo SiCLas se ha convertido en un receptor de quejas y reportes ante hechos delincuenciales que afectan su integridad y seguridad.

Mauricio Mesa, vocero del Colectivo, sostiene que antes de la pandemia, la mayoría de los casos se debían a hechos de jaloneo o el “factor de oportunidad”, utilizando las palabras del subsecretario Leonardo Buitrago, de la Secretaría de Seguridad, pero en semanas recientes, durante la cuarentena y el aislamiento preventivo obligatorio, el conocimiento de hechos de violencia y atracos con armas blancas o de fuego ha ido en aumento.

Uno de los problemas, enfatiza Mesa, es que en Colombia la ley es muy laxa con quienes cometen delitos que afecten a los ciclistas, y en la mayoría sus casos son desestimados si los delincuentes no no son sorprendidos en flagrancia.

Además, los mecanismos para interponer las denuncias son complicados y tediosos, y desestimulan esta acción, y las investigaciones para saber qué pasa con las bicicletas robadas, a dónde van y quién las compra en el mercado negro no suelen tener resultados exitosos ni respuestas satisfactorias por parte de las autoridades.

El Colectivo SiCLas ha promovido el uso de elementos o sistemas de seguridad para quienes dejan estacionada su bicicleta en lugares públicos, como la campaña “no des papaya con esa guaya”, y la promoción de candados seguros que brindan protección ante posibles casos de robo. Ahora, con la presencia de delincuentes que atacan a los ciclistas, las prevenciones se deben aumentar.

Mesa comparte algunas recomendaciones:

  • Defina bien sus rutas, en lo posible que no sean cotidianas ni por lugares oscuros o en ciclorrutas muy estrechas y solas, en cuyo caso es mejor ir por la calzada, ya que los ciclistas tenemos derecho, por ley, de utilizar un carril entero, siempre con las debidas precauciones ante los otros actores de la vía.
  • Salga sin miedo, pero esté atento a la ruta. Creemos en el poder de la ley de atracción.
  • Escuche su intuición, si cree que una ruta no es la más segura, hágase caso, y varíe sus trayectos.
  • Si ve que ya es inevitable el atraco, no forcejee y entregue la bici, ¡su vida vale más!

Seguimos pedaleando, tomando todas las medidas necesarias de seguridad física y vial, porque estamos convencidos de las ventajas para las personas, la ciudad y el planeta de usar un transporte activo como es la bicicleta.