Existe un particular placer y gozo cuando después de trabajar para lograr una meta, solucionar un problema o salvar un fallo, nos detenemos un momento y por fin expresamos “uff, lo logre, lo logramos”.

Ese momento que sirve como una especie de catarsis personal, en donde por fin liberamos todas las cargas de estrés y emociones que nos acompañaban mientras nos concentramos en la tarea. Momento no sólo importante, sino determinante en nuestra realización, porque nos ayuda a concientizar nuestro esfuerzo y también nuestra capacidad de logro, además claro de quitarle carga al organismo y a veces al alma.

Pero el punto a mirar hoy, no radica en esas pequeñas victorias diarias tan importantes, sino en la consecución y consciencia de algo más grande, que aunque menos cotidiano, se apoya del trabajo diario, la satisfacción del crecimiento personal a través del trabajo.

Imaginemos que cada año, te permites uno, dos o tres momentos, para hacer una pausa y mirar hacía atrás y evaluar cómo ha sido ese año en tu vida personal, en tu trabajo, en tus relaciones, ¿a donde enfocas la mirada?, ¿qué preguntas te realizas?, ¿qué consideras importante evaluar para definir si tu año ha sido satisfactorio?.

Es muy probable que en todas las preguntas y en todos los auto análisis que hagas, tu trabajo sea un eje importante (no el único) para mirar tu auto satisfacción. Más claro aún, es probable que tu nivel de satisfacción general (vida, familia, relaciones, persona) sea más grande, si tu nivel de satisfacción en el trabajo también lo es.

Pero, ¿por qué?. El trabajo representa uno de los escenarios conscientes de realización personal más significativos en nuestra vida, en él, establecemos metas, recursos y mediciones sobre lo que queremos hacer y ser, y sobre lo que somos capaces de lograr y superar.

Nos sirve de escenario, mecanismo y medio permanente para el auto conocimiento, auto reconocimiento y auto realización, a partir de la búsqueda constante por encontrar una actividad laboral que nos permita realizarnos en nuestros intereses y expectativas más anheladas.

Pensemos en la frase con la que abrimos el artículo, “Uff, lo logre, lo logramos” el trabajo debe ser el medio y mecanismo que nos permita alcanzar un alto nivel de consciencia, realización y emoción personal a largo plazo, a través de cual podamos capitalizar nuestras mejores habilidades hacia nuestras metas más desafiantes.

Para que en algún momento cuando evaluemos el resultado, podamos decir, “uff, lo logre, esto para mí era importante”.

El trabajo diario con todo lo que eso implica, debe ser motor, nunca ancla, para que en el futuro verdaderamente podamos sentir y significar de gozo, realización y valía, esos momentos, esfuerzos y sueños por ser y crecer como una mejor persona siempre.

Por eso es tan importante que nos humanicemos, facilitemos y acompañemos a crecer, sumar y acompañar en el presente, para poder recapitular con satisfacción en el futuro. Esto, es tarea de todas y todos.

Y no importa cuál sea tu trabajo diario, sino lo que te permite ser y conocer de ti, para seguir creciendo y fortaleciendo tus capacidades e intenciones. 

Recuerda que en ResilienciaOrganizacional.org contamos con la experiencia, recursos y mecanismos para fortalecerte en y a tu organización.

Fernando Hernández Avilés / Presidente de Resiliencia Organizacional

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