BARRIOS SOÑADOS, BARRIOS PLANIFICADOS

Barrio reconquistado (Jorge Luis Borges)

Nadie vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.
El temporal fue unánime
y aborrecible a las miradas fue el mundo,
pero cuando un arco bendijo
con los colores del perdón la tarde,
y un olor a tierra mojada
alentó los jardines,
nos echamos a caminar por las calles
como por una recuperada heredad,
y en los cristales hubo generosidades de sol
y en las hojas lucientes
dijo su trémula inmortalidad el estío.

 

Nada mejor que el poema del argentino Borges para el tema que hoy nos convoca: los barrios bien planificados, soñados.  Ejercicio complejo y atrevido, ya que como lo dijo el sociólogo español Manuel Castells “la noción de barrio es variada y en permanente transformación, por tanto requiere nuevas observaciones e indagaciones, relativizando así sus resultados”  Y más arriesgado aún resulta sobre la categorización de “planificado”,  “soñado”, “modelo”, que pretende este especial.

Debemos dejar claro para empezar que, como afirma el arquitecto colombiano Diego Londoño García “cada barrio de la ciudad obedece a determinada tipología que está ligada a la estratificación socioeconómica de sus habitantes y a las características del contexto natural y artificial, aunque esa tipología pueda asimilarse a la de otros barrios de la misma ciudad”  En consecuencia, todo barrio tiene una esencia propia, tejida por los hilos de las relaciones humanas. En algunos eso sí, con mayor acierto que en otros.

Pero desde el diseño y la planificación urbana sí hay barrios que son referencia obligada, porque reúnen un buen número de elementos para el bienestar. Sobre ellos queremos detenernos. Elementos que muchas ciudades siguen subestimando desde el aspecto, la disposición, los espacios públicos y la infraestructura, sin llegar a entender plenamente su correlación con la calidad de vida, el desarrollo social y otros aspectos fundamentales del bienestar humano.

Hoy cocreadores de LA Network – todos ellos arquitectos –, nos traen ejemplos, en su opinión, de barrios bien planificados, no solo desde el espacio y la temporalidad sino desde las relaciones de solidaridad entre sus habitantes, que es finalmente el alma de toda comunidad. Y así como en el poema de Borges,  invitamos a los lectores a revisitar el barrio, ese espacio vital que compartimos con miles de personas, pero que la rutina y el hábito casi siempre nos da por sentado. No debemos olvidar que el barrio siempre es un espacio por repensar y redescubrir.

Marcela García
@marcegarcialoza
Arquitecto urbanista

BARRIO CHAPULTEPEC EN GUADALAJARA

La revitalización de Chapultepec, mejor conocido como Chapu, fue detonada por la construcción del Paseo Chapultepec, un pasaje cultural en el camellón central de la Avenida con el mismo nombre; zona con influencia europea que antaño albergaba residencias para las familias más acomodadas de la perla tapatía. Desde la década pasada el Barrio de Chapultepec se convirtió en un punto de reunión de la ciudad, los transeúntes son los protagonistas en este camellón que privilegia, por su diseño y el respeto de los propios usuarios, al peatón. Tribus urbanas han nacido aquí, los primeros proyectos en temas de movilidad no motorizada también se han gestado en sus calles. En fin, todos aquellos que asisten logran apropiarse de manera colectiva de la ciudad.

Los valores estéticos de la Guadalajara del siglo pasado se ven reflejados en el Barrio de Chapultepec. La Americana, la Moderna, Lafayette, La Francesa y otras colonias han sido cuna de lo que hoy los tapatíos (oriundos de Guadalajara) y visitantes consideran como el barrio más dinámico de la ciudad. Las casonas y la clásica arquitectura mexicana como aquella del tapatío Luis Barragán, han propiciado una cultura de respeto al patrimonio así como la adaptación de las mismas para fines culturales y artísticos, sin dejar atrás las calles arboladas con tonos amarillos, rosas, naranjas y morados según la temporada del año.

Los usos que surgieron en el barrio resaltan los valores culturales, gastronómicos y de gran tradición. Desde los mercados y la extensa oferta gastronómica hasta la oferta educativa y cultural así como espacios públicos accesibles donde la agenda de actividades es continua y diseñada para abarcar a todo tipo de población. Abarca desde clases de danza y tianguis (mercados itinerantes) cultural hasta conciertos masivos al aire libre y deportivos como la Vía Recreactiva que se realiza semanalmente a nivel metropolitano.

La calle Libertad, ícono en la Americana, se muestra en la fotografía. El ambiente de tranquilidad que envuelve a todo aquel que la camina inspira nostalgia y provoca una fuente de remembranzas de lo que la ciudad era antes del siglo en el que vivimos. La transformación social y urbana que actualmente se vive en todas las grandes ciudades y que la tecnología acelera, se ve reflejada en el Barrio de Chapultepec en Guadalajara, ciudad próspera.

Diego Aldonza
@aldonzadiego
Arquitecto

BARRIO PARQUE DE GODOY CRUZ (MENDOZA)

Mendoza tiene 2 características urbanísticas sobresalientes: las acequias y los árboles. Los turistas que conocen mi ciudad se maravillan por el sistema de riego (acequias) que le da vida a nuestra arboleda callejera, son dos hermosas cualidades de las que estamos orgullosos y también cuidamos con mucho afán.

Dentro de mi ciudad, existe el Barrio Parque, de Godoy Cruz, con un diseño orgánico, sus calles curvas y sus añosos árboles, hacen de este barrio, un lugar típico y sobresaliente de mi ciudad.

Clemencia Wolff Idárraga
Arquitecta y restauradora

LA PARADOJA DEL BARRIO LAURELES EN MEDELLÍN

En la historia de Medellín, el ejemplo de un barrio planificado es Laureles, construido para “familias pudientes” (o de buen poder adquisitivo, o de clase media alta, como se dice en Colombia), a medida que la ciudad se fue transformado en lo que hoy ya dejó de ser: la ciudad industrial de Colombia. Así lo considera la arquitecta Clemencia Wolff Idárraga, quien ha liderado los procesos de restauración de importantes edificaciones históricas en la capital de Antioquia.

El trazado de las amplias avenidas y calles, la disposición de las viviendas, la ocupabilidad de los locales y los espacios para parques públicos, fue una labor pensada por el arquitecto y escultor Pedro Nel Gómez, con base en planos y diseños concebidos por él mismo. Las calles circulares que confluyen al campus de la Universidad Pontificia Bolivariana “conforman una retícula radial, diferente a las del resto de la ciudad”.

Pero, para la arquitecta Clemencia Wolff, también Laureles es el ejemplo actual de cómo esas características que lo destacaban como un importante patrimonio urbano de la ciudad “se han ido degradando” en las últimas décadas.

Hoy, según considera, el lugar o comuna donde está situado Laureles es un sector urbano en decadencia, por diferentes motivos, y “uno de ellos es la densidad de Medellín que acabó con cualquier planificación que se haya hecho en el pasado”, arrasando aquellos conceptos, muy innovadores para la época, “que apuntaban al buen vivir del ciudadano, a construir ciudadanía, a disfrutar el espacio público”.

El otro motivo, agrega, “es que se ha ido acabando el concepto de calle como el lugar desde donde se cuida la ciudad y donde nos cuidamos unos a otros, entre todos. Como lugar que nos permite recorrer a pie la ciudad, siempre y cuando nos sentimos seguros. Algo que ya no ocurre porque de lo que vivimos pendientes es de la inseguridad”.

Y, un tercer factor, lo describe a partir de lo que significa para las gentes del barrio Laureles y para los ciudadanos en general que las calles y los andenes se hayan transformando en parqueadero de vehículos particulares, y que el auge de los negocios comerciales de todo tipo, muchas veces con gran informalidad por la no aplicación de normativas municipales, se convierta en la razón para que los vecinos se desplacen a otros lugares de residencia.

Horacio Urbano
@horacio_urbano
Arquitecto

ROMA Y CONDESA, LOS MEJORES BARRIOS DE CIUDAD DE MÉXICO

En mi opinión, los mejores barrios de la ciudad son Roma y Condesa. Los dos nacieron al inicio del SXX, fundamentalmente a partir de un proyecto de desarrollo inmobiliario, que lotificaba suelo para uso habitacional.

Con el paso del tiempo estos barrios se han ido transformando, pasando de una estructura original en que sus pobladores eran emergentes clases medias y migrantes… para caer en todos los aspectos al final del SXX como resultado del terremoto que en 1985 destruyó buena parte del centro de la Ciudad de México.

Sin embargo, su renacer inició con este SXXI, sobre todo por su extraordinaria ubicación, pero también por contar con muchas de las cosas que hoy consideramos “must” en materia de planeación urbana: espacio público, densidad y usos mixtos.

Hoy estos barrios están más que vivos. La gente vive o quiere vivir en ellos y el comercio local florece. Lo que permite aprovechar inmuebles de gran valor histórico, así como recuperar suelo subutilizado con proyectos fundamentalmente de tipo habitacional para clases medias altas y altas.

Jen Valentino
@jenvalentinog
Arquitecta / Máster Desarrollo Sustentable y Gestión Ambiental

EL MEJOR BARRIO DE BOGOTÁ (SOCHES – USME)

Uno de los mejores barrios de Bogotá es la Vereda Los Soches ubicado en la Localidad de Usme al Sur Oriente de la Ciudad de Bogotá. En el kilómetro cero vía Villavicencio.

Soches es un barrio que carece de alguna infraestructura urbana debido a que se encuentra ubicado entre el borde urbano-rural de la ciudad. Sin embargo lo destaco como uno de los mejores barrios de la ciudad por el trabajo en comunidad que han llevado a cabo sus habitantes a lo largo de la historia.

Las personas que viven ahí son familias de campesinos que se han mantenido por muchas generaciones. Los habitantes de Usme son campesinos orgullosos de su territorio, los cuales han luchado para que su vereda (Los Soches) continúe manteniendo el carácter rural que posee; por esta razón lograron configurar su barrio como un Agroparque; generando resistencia ante el crecimiento urbano desmedido y el negocio inmobiliario que cada vez más se apodera de la ciudad de Bogotá.

Ir a Soches es estar en el campo dentro de la ciudad. (Algo muy escaso en nuestras urbes hoy en día). Las casas donde viven sus habitantes son casas campesinas construidas en Tapia las cuales tienen grandes y hermosas extensiones de tierra donde se cultiva la papa, la cebolla, arveja y uchuvas. De esta manera los habitantes viven de la agricultura, los mercados campesinos y el turismo ecológico.

El trabajo de estos campesinos que se resisten a la urbanización ha ayudado a nuestra a ciudad ha mantener la seguridad alimentaria en nuestra región; además de salvaguardar algunos ecosistemas estratégicos importantes para nuestra ciudad como: páramos, subpáramos, lagunas, quebradas y bosques andinos entre otros. En Soches también se conserva el cementerio indígena muisca ubicado en hacienda el Carmen, catalogado como el más grande de Latinoamérica.

En Soches se respira otro aire: el del campo, los árboles, las flores y la naturaleza. Y se siente otro ambiente: el del cálido amor humano de sus habitantes campesinos. Todo ello en medio de la frenética vida de la urbe Bogotana, el mercado inmobiliario y la explotación minera que parece querer devorarlo.

Para mi el mejor barrio de mi ciudad es aquel dónde la comunidad se siente orgullosa de hacer parte de su territorio, luchan cada día por mantener sus costumbres, aportan elementos económicos, sociales y ambientales a la ciudad, respetan su hábitat natural y los habitantes dan ejemplo de participación ciudadana.

A Soches le hace falta más y mejor infraestructura urbana; mejores vías de acceso, andenes en algunos sectores, iluminación en la carretera, rutas de transporte público, mobiliario urbano y algunos senderos peatonales y de ciclistas entre otros. Sin embargo aquí nace el maravilloso reto de la planificación urbana en sectores donde hay una alto compromiso ciudadano donde el trabajo colaborativo entre expertos urbanistas, arquitectos, planificadores y habitantes puedan llegar a construir en conjunto el territorio que sueñan de acuerdo a sus necesidades respetando el carácter rural de la región, el respeto por el medio ambiente y las costumbres ancestrales y campesinas de sus habitantes.

La antítesis de la planificación: El Poblado en Medellín

En concepto de la arquitecta Clemencia Wolff, el exclusivo barrio El Poblado de Medellín, mirado desde la perspectiva de la planificación “es una cosa terrible”.

Explica que “yo vivo en El Poblado pero considero que es el peor barrio de Medellín. El suelo está tremendamente densificado, el tráfico es una locura, no existe el concepto de la calle como sitio para frecuentar y tener amistades. Tampoco existe allí la tienda de barrio ni el parque ni la calle para jugar, como cuando éramos niños.

Yo, por ejemplo, no tengo ni idea de quiénes son mis vecinos en el edificio donde vivo, ni tampoco ellos están interesados en saber quién vive al lado. Cuando uno visita a Buenos Aires y recorre sus calles, se da cuenta que allá no hay un fenómeno denso y horrible como El Poblado. Allá hay parques, zonas comunas y todo lo que le haga la vida grata a la persona de allá y al visitante”.

Lo que dice ONU Hábitat sobres la planificación de nuestros barrios

Las autoridades municipales deben pensar en el diseño de espacios públicos, como parques, áreas verdes y calles, dado que un espacio público bien diseñado no solo contribuye para mejorar el aspecto en general, sino que además revitaliza las actividades económicas y mejora la funcionalidad de una ciudad. Los barrios con densidades altas con espacios públicos, infraestructura y servicios de transporte público adecuados motivan pasear, desplazarse en bicicleta y otras formas de movilidad no motorizadas y respetuosas con el medio ambiente, que reducen las emisiones de dióxido de carbono y disminuyen la dependencia de combustibles fósiles. Además, la disponibilidad de estructuras públicas y paisajes urbanos para los peatones, donde puedan reunirse (como, centros deportivos, culturales y de esparcimiento) y promover la interacción social y la diversidad, haciendo con que los barrios sean más compactos, animados y atractivos para los vecinos e inversionistas. Desde el punto de vista ambiental, la planificación urbana debe generar una economía verde que no dependa de combustibles fósiles. Al diseñar planes de desarrollo urbano, las autoridades deberían incorporar estrategias para reducir las emisiones y prevenir el cambio climático.

Los desafíos que enfrentan las ciudades

Actualmente, la urbanización rápida – especialmente en ciudades de países en vías de desarrollo – plantea numerosos desafíos en la distribución espacial de personas y recursos, así como en el uso y consumo de suelo. En algunas regiones, el suelo urbano ha crecido mucho más rápido que la población urbana, lo que ha dado lugar a modelos de uso del suelo menos densos y menos eficientes. Los modelos urbanos centrados en el automóvil siguen siendo la norma general, según la cual políticas de zonificación estrictas dividen el espacio urbano en zonas residenciales, comerciales e industriales. Estas ciudades, que crecen en sentido horizontal, no son sostenibles a largo plazo debido a externalidades negativas, como congestión,  problemas de infraestructura,  contaminación y desagregación social, y en ellas es cada vez más difícil administrar el constante aumento de la población urbana. Debido a la ausencia de estrategias y marcos de planificación de ciudades y falta de coordinación, el aumento de la población facilita la conurbación y el crecimiento urbano desordenado, a medida que los habitantes abandonan el centro de los municipios para ocupar el suelo de centros urbanos próximos, a veces carente de infraestructura y servicios. Como resultado, la presión sobre el suelo y los recursos naturales,  así como las limitaciones de movilidad y acceso a energía, empiezan a tener efecto negativo en la economía y en la eficiencia de la ciudad-región.

Cocreadores red colaborativa

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