Hiperlugares móviles, nuevos escenarios en América Latina

Hiperlugares móviles, nuevos escenarios en América Latina

LA Network - Equipo editorial
3 agosto, 2021 - Movilidad

Este concepto de nueva movilidad se observa en Bogotá, por ejemplo, cuando las instituciones públicas gubernamentales usan los vehículos para prestar servicios y oferta social en las zonas más apartadas, o en los servicios de transporte móviles diseñados y orientados para realizar fiestas, como los buses para festejos. 

Hiperlugares móviles, nuevos escenarios en América Latina
“Aunque el concepto de hiperlugares móviles aún sigue en construcción, se han incorporado nuevas prácticas que antes no se tenían en cuenta y que se agudizaron con la pandemia”. Foto: Escenario móvil en Bogotá

Tras el Acuerdo de Paz, en las zonas rurales colombianas también se estarían usando vehículos acuáticos para prestar servicios, acercar a las poblaciones y facilitar el mercadeo de productos y servicios necesarios en lugares apartados del país, permitiendo una dinámica entre la oferta pública y la privada. 

“Esta forma de movilidad también propicia condiciones particulares asociadas, por ejemplo, con actividades económicas, de diversión y entretenimiento, como las emisoras, que usan vehículos para recorrer los barrios de la ciudad promoviendo artistas locales, e incluso otras entidades privadas para promover su oferta de bienes y servicios, como los bancos y empresas de telecomunicaciones, entre otras”. 

Así lo describió el profesor Mario Avellaneda, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante en el lanzamiento del libro Hiperlugares móviles: Actividades conectadas más allá del transporte, celebrado en el marco de la 2ª. Feria Virtual del Libro Universitario de la UNAL. 

Hiperlugares en Latinoamérica 

Esta publicación fue el resultado del desarrollo conceptual y teórico de lo que significan los hiperlugares móviles, un proyecto de investigación liderado por el Instituto Ciudad y Movimiento con el apoyo del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la UNAL, que toma seis casos de estudio para Latinoamérica, mediante los cuales los investigadores pueden identificar expresiones de este nuevo concepto. 

Además de los casos registrados en Bogotá y las zonas rurales del país también se analizó el caso de Buenos Aires (Argentina), donde algunas zonas centrales –como las plazas de parqueo o de estacionamientos públicos– vieron perjudicada la prestación del servicio por las medidas de restricción de circulación de vehículos particulares, por lo que empezaron a darles otros usos y apropiaciones en la ciudad, como poner sus espacios al servicio de empresas transportadoras y de envíos. 

Otro caso se identificó en Ciudad de México, donde se recuperaron las trajineras de Xochimilco, una práctica milenaria que consiste usar botes acuáticos adornados con arcos de flores en los que las personas se reúnen en grupo para comer, jugar o festejar mientras en los botes están en movimiento. Esta es una práctica importante para la cultura mexicana y como atractivo turístico y cultural para quienes visitan la capital. 

En Brasil se abordó el trabajo o el estudio en el transporte público, donde estudiantes y trabajadores aprovechan el tiempo del trayecto en los buses urbanos para leer, estudiar o preparar un informe, lo que mostraría otra característica de esta forma de movilidad. 

“Otro fenómeno que se identificó fueron los servicios de transporte móviles diseñados y orientados para realizar fiestas, como buses para festejos, pero también otros usados para llevar servicios de instituciones públicas a la población. Por parte del comercio, se ve la venta de productos, ferias y eventos, que se ubican en estacionamientos para que las personas puedan acercarse”, detalla la arquitecta Angélica Benatti, magíster y doctora en Arquitectura y Urbanismo, docente investigadora de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, en Sao Paulo (Brasil). 

Concepto necesario en la agenda pública 

Según el arquitecto Andrés Borthagaray, director para América Latina del Instituto Ciudad y Movimiento y coautor del libro, “aunque el concepto de hiperlugares móviles aún sigue en construcción, se han incorporado nuevas prácticas que antes no se tenían en cuenta y que se agudizaron con la pandemia, por lo que es necesario que se empiecen a incluir en las diferentes agendas públicas de los gobiernos latinoamericanos”. 

Agrega que “incluso el tipo de vivienda que se estaba construyendo antes de la pandemia ya se está reevaluando, pues los hogares se convirtieron en espacios de trabajo y no en un espacio donde solo tenemos actividades familiares y personales”. 

Por su parte el profesor Avellaneda destaca la conectividad remota como otra de las escalas de la nueva movilidad, pues a través de esta amigos, familiares y trabajadores pueden interactuar con otras personas alrededor del mundo sin que sea indispensable el espacio físico. 

En ese sentido, considera que “la planeación y el concepto detrás de la gestión urbana debe empezar a mirar hacia esta nueva condición que nos implica enfrentar que la realidad no es la misma de antes”. 

 

Agencia de Noticias UN