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Imágenes de satélite confirman el impacto desigual del cambio climático

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Investigadores de la Universidad de Copenhague han estado siguiendo las tendencias de la vegetación en las áreas más secas del planeta utilizando imágenes de satélite de las últimas décadas.

Imágenes de satélite confirman el impacto desigual del cambio climático
Los pronósticos apuntan a una expansión de las áreas áridas de hoy, donde constituirán una parte cada vez mayor de nuestros ecosistemas globales. Foto: Zona árida en Australia

Los investigadores de la Universidad de Copenhague han estado siguiendo las tendencias de la vegetación en las áreas más secas del planeta usando imágenes de satélite de las últimas décadas. Han identificado una tendencia preocupante: muy poca vegetación brota del agua de lluvia en las naciones en desarrollo, mientras que las cosas van en la dirección opuesta en las más ricas. Como resultado, el futuro nos podría enfrentar a una escasez de alimentos y a un número creciente de refugiados climáticos.

Más del 40 % de los ecosistemas de la Tierra son áridos, una cantidad que se espera que aumente significativamente durante el transcurso del siglo XXI. Algunas de estas áreas, como las de África y Australia, son sabanas o desiertos, donde las lluvias escasas han sido la norma durante mucho tiempo. Dentro de estos biomas, la vegetación y la vida silvestre se han adaptado para hacer uso de sus escasos recursos hídricos, pero también son extraordinariamente vulnerables al cambio climático.

Usando imágenes extensas de satélites que monitorean la Tierra todos los días, los investigadores del Departamento de Geociencias y Gestión de Recursos Naturales de la Universidad de Copenhague han estudiado la evolución de la vegetación en regiones áridas. Su conclusión es inequívoca:

“Observamos una clara tendencia a que las áreas áridas se desarrollen en una dirección negativa en los países con mayores desafíos económicos. Aquí, es evidente que el crecimiento de la vegetación se ha desacoplado cada vez más de los recursos hídricos disponibles y que simplemente hay menos vegetación en relación con la cantidad de lluvia. Lo contrario es el caso en los países más ricos “, explicó el profesor Rasmus Fensholt, integrante del equipo investigador.

Peor en Asia y África, mejor en Sudamérica y Australia

Los investigadores analizaron 15 años de imágenes satelitales de vegetación y lluvia, de 2000 a 2015. Para comparar la evolución de la vegetación en las regiones áridas del mundo, los investigadores eliminaron los totales de precipitación de la ecuación. En otras palabras, produjeron un cálculo que tiene en cuenta el hecho de que algunas regiones recibieron más lluvia en las últimas décadas, mientras que otras regiones recibieron menos.

Esto proporciona una imagen más precisa de la salud de los ecosistemas, ya que las influencias humanas se vuelven más fáciles de identificar. En otras palabras, si el uso de los recursos es equilibrado o si los recursos de un ecosistema han sido sobreexplotados, con consecuencias potencialmente fatales, ya que los sistemas desequilibrados pueden ser irreparables.

“Aquí, nuestros resultados demuestran que, en las regiones áridas, particularmente en las de África y Asia, crece menos vegetación por la cantidad de agua de lluvia que cae, mientras que crece más vegetación en las áreas áridas de Sudamérica y Australia”, señala Christin Abel, investigadora líder.

Según los investigadores, puede haber varias explicaciones de por qué el cambio climático y el aumento de las temperaturas globales están afectando la vegetación en las regiones áridas de los países más pobres del mundo. Entre los más obvios se encuentra el rápido crecimiento de la población, en África, por ejemplo, donde existe una necesidad creciente de explotar tierras que de otro modo no serían aptas para la agricultura. Hacerlo produce rendimientos más bajos y coloca cantidades cada vez mayores de ganado en muy poco pasto en ecosistemas ya frágiles.

Por el contrario, la vegetación de las zonas áridas de los países más ricos del mundo parece estar afrontando mejor el cambio climático. Esto probablemente se deba a la intensificación y expansión de las granjas más grandes, donde más recursos económicos permiten, entre otras cosas, el riego y la fertilización.

Crisis alimentarias y más refugiados climáticos

Como resultado del cambio climático, las tendencias futuras para las áreas más pobres del planeta solo parecen estar empeorando. Los pronósticos apuntan a una expansión de las áreas áridas de hoy, donde constituirán una parte cada vez mayor de nuestros ecosistemas globales. Esto puede resultar en que más y más personas se queden sin alimentos y tengan que migrar.

“Una consecuencia de la declinación de la vegetación en las regiones áridas más pobres del mundo puede ser un aumento de refugiados climáticos de varios países africanos. Según lo que hemos visto en este estudio, no hay indicios de que el problema disminuirá en el futuro”, agregó Rasmus Fensholt.

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