Impuesto a las bolsas plásticas, esperanza contra la basura marina en Cartagena

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27 julio, 2017 - Ecología Urbana

De acuerdo con las cifras oficiales y la organización WWF, un colombiano usa al año 288 bolsas plásticas.

Tierrabomba, Cartagena. Foto: Fundación Bahía.

La prohibición al uso de bolsas plásticas de menos de 30 x 30 cm, que se puso en marcha en Colombia desde el primero de enero de 2017, se convirtió en la principal esperanza de los habitantes de Cartagena, ante el crecimiento en las toneladas de plástico que afectan los medios de vida de los pescadores y las empresas turísticas en esta emblemática ciudad de la costa caribe.

A esta medida, a comienzos del mes de julio se introdujo un impuesto a las bolsas de plástico desechables, con el objetivo de alentar a los consumidores a usar bolsas reutilizables y ayudar así, entre otras cosas, a reducir la basura marina que está compuesta sobre todo de plásticos y supone una de las mayores amenazas para la vida marina.

“Colombia necesitaba arrancar y este es un gran paso para lograr una economía que no sea dependiente del plástico”, destacó Camilo Mercado, coordinador de la red de voluntarios Jóvenes de Ambiente en Cartagena.

De esta forma, Cartagena se verá favorecida con una medida nacional que busca ponerle freno a un fenómeno que, según los expertos, de seguir así el ritmo al que descartamos artículos como botellas de plástico, bolsas de un solo uso o sorbetes (llamados pitillos en Colombia o pajillas), en 2050 nuestros océanos tendrán más plástico que peces.

Por su parte, el ministro de Amiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Luis Gilberto Murillo, remarcó que “este impuesto apunta a una sostenibilidad ambiental que dependerá de la conciencia de cada uno de los colombianos”.

De otro lado, según destaca ONU Medio Ambiente, en años recientes redes de voluntarios y organizaciones ambientalistas de Cartagena, han enfrentado la marea plástica con frecuentes limpiezas de playas y talleres comunitarios, con el propósito de inculcar un consumo responsable, así como la reutilización y el reciclaje.

Agrega el reporte de Naciones Unidas, que nada más en las aguas de la comunidad de Tierrabomba, ubicada en una isla cercana a Cartagena, la Fundación Bahía y sus aliados recogieron 96 toneladas de desechos, mayormente plásticos, durante 2015. Esta es una carga insoportable para un pueblo humilde que carece de servicios públicos, indicó Olga Méndez, líder ambiental de la fundación.

De acuerdo con las cifras oficiales y la organización WWF, un colombiano usa al año 288 bolsas plásticas. Una reducción de 75% en el consumo de este artículo generaría beneficios sociales, ambientales y económicos valorados en 825 millones de dólares, de acuerdo con el Gobierno.

Con información de ONU Medio Ambiente