La CDMX presentó avances en relación con la problemática de basuras

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27 marzo, 2017 - Ecología Urbana

La capital mexicana planea la construcción, operación y mantenimiento de una planta de biodigestión, buscando procesar 2.000 toneladas de residuos orgánicos.

Render: Gobierno de la Ciudad de México

El City Manager de la Ciudad de México, Jaime Slomianski Aguilar, titular de la Agencia de Gestión Urbana de la ciudad, expuso la forma cómo el Gobierno de la capital mexicana afronta actualmente la responsabilidad en relación con el problema de la basura.

En la exposición del Funcionario, que se realizó ante integrantes de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) de América del Norte, fue presentada la manera como en la CDMX avanzan a través de la incorporación de tecnologías –termovalorización y biodigestión– que tienen más de 30 años en el mundo demostrando con eficacia el procesamiento de los residuos.

Slomianski Aguilar, además, sostuvo que la puesta en operación de estas tecnologías de punta son una realidad, al tiempo que agregó que el Gobierno de la capital mexicana también publicará la licitación para el diseño, construcción, operación y mantenimiento de una planta de biodigestión, sistema con el cual buscan procesar dos mil toneladas de residuos orgánicos.

Estas plantas tecnológicas y la implementación de políticas públicas encaminadas a la separación, reciclaje y reducción en la generación de residuos, en un periodo de tiempo estimado calculado hasta el final de la Administración actual, servirán para reducir la disposición a rellenos sanitarios de ocho mil 500 a mil 200 toneladas.

La exposición, sirvió también para que el Titular de la Agencia de Gestión Urbana destacara que la tecnología de termovalorización, es un proceso de combustión tecnológicamente medible, por lo que dentro de las bases de la licitación serán solicitadas las medidas de control más estrictas comparables a las normatividad ambiental internacional.

Este modelo, consiste es una tecnología que funciona de manera adecuada y eficiente, sobre todo porque países de Europa y Asia llevan más de 30 años usándolas con beneficios económicos, pero sobre todo ambientales.