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La COP25 deja un clima de absoluto fracaso

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Tras dos días de retrasos y obligados a trabajar sin descanso, los delegados de casi 200 países llegaron a un acuerdo final que evidencia que lo que viene no será fácil: Brasil, el principal ‘palo en la rueda’.

La COP25 deja un clima de absoluto fracaso
Un dato evidencia el tamaño del fracaso: solo 84 países de 200 se comprometieron a presentar planes más exigentes de reducción de emisiones en 2020. FOTO: UNFCCC

Solo hasta la madrugada de este domingo (hora latinoamericana y cerca de las 10:00 a.m. de Madrid) y luego de un par de aplazamientos que han alargado el cierre dos días más de lo esperado; los delegados de los casi 200 países que se reúnen en la COP25 de Madrid, lograron un acuerdo final de cierre que fue bautizado ‘Chile –Madrid: tiempo de actuar’.

El documento final –firmado por la presidenta de la COP25 y Ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt-, tuvo como principal opositor a Brasil que hasta último momento mantenía su objeción sobre dos aspectos fundamentales: el uso de los suelos y protección de los océanos.

Más de 40 países, incluidos los 28 de la Unión Europea, potencias como Rusia y países latinoamericanos como Argentina y Costa Rica, presionaron al gigante latinoamericano para desbloquear la firma del acuerdo final que dispuso que la ciencia será el principal insumo para determinar las decisiones climáticas y que el próximo año se debe actualizar las contribuciones determinadas a nivel nacional o NDC.

La COP25 (Conferencia de las Partes) que se realizaba desde el 2 de diciembre en la capital española luego de que su sede original, Chile, renunciara a la realización debido al clima de agitación que se vive en el país; debió cerrar desde el día viernes, pero el desacuerdo sobre los compromisos finales que debían salir del encuentro, obligaron a aplazamientos sucesivos que concluyeron en la mañana de este domingo con un acuerdo que podría ser calificado de fracaso ya que pospone los verdaderos compromisos hasta el próximo año y no a esta COP que era el momento ético para hacerlo.

Un dato evidencia el tamaño del fracaso: solo 84 países de 200 se comprometieron a presentar planes más exigentes de reducción de emisiones en 2020. Y no están entre esos 84 China, Estados Unidos, Rusia e India, que juntos suman en 55 % de las emisiones globales.

Precisamente la formulación de los NDC, que son los insumos para medir si se cumplen o no los objetivos, hasta el próximo año y el aplazamiento también hasta 2020 de la definición del tema de pérdidas y daños’, es decir la contribución que los países desarrollados hacen al Fondo Verde o fondo común para ayudar a las naciones en desarrollo a paliar los efectos del cambio; son argumentos para hablar de fracaso más cuando el acuerdo habla de ‘tiempo de actuar’.

En este sentido y en lo que a Latinoamérica respecta, el más reciente informe ‘Carbono Cero América Latina y el Caribe 2019’ del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas –presentado el miércoles anterior en el marco de la COP, señala que la región podría alcanzar un ahorro de US$621.000 millones por año si los sectores económicos de energía y transporte llegarán en 2050 a la neutralidad de emisiones.

Cabe anotar que ya distintas organizaciones habían llamado la atención con duras protestas sobre lo que sería ese frío y débil acuerdo final, tal como lo plantearan los integrantes del juvenil Fridays for the Future que tuvo origen con la activista Greta Thunberg.

La COP25 deja un clima de absoluto fracaso
Tras dos días de retrasos y obligados a trabajar sin descanso, los delegados de casi 200 países llegaron a un acuerdo final que evidencia que lo que viene no será fácil: Brasil, el principal ‘palo en la rueda’. FOTO: UNFCCC

Lo que se esperaba

La reunión de los países firmantes del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se centraba este año en varios puntos críticos para el futuro del clima planetario como el aumento de las metas nacionales de cada país para acelerar los logros, conocidos en las Naciones Unidas como NDC y en los que se exigía mayor compromiso de los países desarrollados quienes son los grandes emisores de gases de efecto invernadero.

A esto su sumaba la necesidad de aclarar el Artículo seis de la COP21 o Acuerdo de París sobre los mercados de carbono y cómo establecer mecanismos que no permitan lo que se ha llamado el ‘doble conteo’, “en el que tanto el comprador como el vendedor de créditos de carbono reclamarían la misma reducción de emisiones en sus registros nacionales de emisiones y, por lo tanto, pintarían una imagen falsa de los recortes generales de carbono”, explica el Instituto de Recursos Mundiales o WRI, por sus siglas en inglés.

Otros dos de los puntos en que se debía avanzar son los del apoyo financiero de los países desarrollados para los demás, en relación con los proyectos de reducción de emisiones y por último, la revisión de los mecanismos para determinar las pérdidas y daños, es decir el Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños (WIM), que se implementó desde 2013 y que requiere de una aplicación coordinada para ser eficaz y eficiente en la meta planetaria de mantener por debajo de los 1.5° el calentamiento global.

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