La destrucción de la Amazonia tiene consecuencias directas para las ciudades. Entrevista con Gustavo Faleiros de INFOAMAZONIA

LA Network - Equipo editorial
30 octubre, 2016 - Ecología Urbana

Lo que está pasando con este gran ecosistema que tiene la región no puede ser visto como algo lejano o que no nos compete como ciudadanos. Sus consecuencias son directas para nosotros y nuestras ciudades latinoamericanas.

Río Amazonas en Belém Do Para
Río Amazonas en Belém Do Para

“El aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tornado al otro lado del mundo”. Esta frase, que resume muy bien el efecto mariposa, aplica perfectamente a la situación de la Amazonia. Hace poco el diario colombiano El Espectador señalaba en una de sus informaciones que “Colombia ya destrozó en el Amazonas el equivalente a 5 millones de canchas de fútbol”, esto para llamar la atención sobre los efectos terribles de la deforestación. Pero si miramos a Perú o Brasil, el panorama de destrucción de este ecosistema a manos del hombre es aún peor. Y, aunque en nuestros centros urbanos esta situación parece lejana y a miles de kilómetros de distancia, no lo es así. Científicamente está comprobado que lo que pasa en la Amazonia tiene conexión y enormes consecuencias para nuestras urbes. Y no solamente para las más de 30 que están ubicadas en zona de influencia directa o para los 772 municipios brasileños que confluyen allí. Es para buena parte de las ciudades latinoamericanas. LA Network conversó con Gustavo Faleiros, director de INFOAMAZONIA, el portal de geoperiodismo más respetado y acatado sobre la región amazónica, para constatar las consecuencias imprevisibles para nuestras ciudades si no protegemos este ecosistema estratégico para Latinoamérica y el mundo.

¿Cómo nace un proyecto como INFOAMAZONIA y sobre todo qué hace?

En 2008 y 2009 en Brasil éramos una agencia noticiosa de periodismo ambiental tradicional, llamada “((O))ECO”. Publicábamos todo en la web. Pero nos surgió la idea de hacer un proyecto, de crear una especie de red o corresponsales de toda la Amazonia, no solo de Brasil, sino de Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador e incluso de Surinam, Guyana y Guyana Francesa. Básicamente teníamos un fondo para financiar investigaciones en esos países. Impulsamos algunas investigaciones transnacionales como comparaciones de legislación ambiental. Y de esas experiencias se quedaron por lo menos 200 o 250 historias que al final tenían una localización, pasaban en una región o incluso en el campo, y nos surgió la idea de que se podía hacer un mapa del periodismo en la Amazonia. Por ahí empezamos.

Empezaste a utilizar los mapas digitales.

Como editor de “((O))ECO” en esa época, empecé a experimentar utilizando los mapas digitales para reportear en cuestiones como quemas, principalmente quemas de deforestación en el Amazonas de Brasil. Se hacía un mapa con las áreas protegidas con problemas de incendios o hacía los últimos datos de deforestación. Como eso me abrió un universo de información que hasta entonces yo no sabía que existía y que era toda la información que el gobierno de Brasil disponía de deforestación o que la NASA disponía, entonces por ahí empecé a estudiar estas fuentes de información y surgió esta combinación de las historias del mapa de los corresponsales de la Amazonia con los datos satelitales y fue de ahí que surgió la idea de INFOAMAZONIA. Ya en 2008 habíamos pensado en hacer esto. Nos tardó un par de años más para lograr la financiación y finalmente en 2012 sacamos el sitio web para hacer lo que al final llamamos geoperiodismo.

¿Qué se entiende por geoperiodismo?

Es la combinación de capas: una capa satelital con la capa de historias ubicadas, geolocalizadas. Entonces, todas esas historias tenían una ubicación que permitían un diálogo entre los datos y las historias. INFOAMAZONIA intenta hacer periodismo en una escala más grande como contar la historia de la Amazonia, sus nueve países, todas sus especificidades, todas sus peculiaridades y creemos que podemos hacerlo contando la historia de la gente, los crímenes ambientales, pero también la historia del territorio como un todo. Esto es lo que estamos tratando de hacer: mirar un territorio, elegir un territorio para contar su historia.

¿Cuál es la realidad de todas esas ciudades que están alrededor del río, en un contexto cada vez de mayor deforestación y sobre todo cada vez de mayores condiciones negativas para sus poblaciones?

Es súper curioso y al final triste que la Amazonia sea el lugar del mundo que tiene más agua, pero tiene también los peores -al menos en el caso de Brasil-, índices de enfermedades por mala calidad de agua y los peores accesos. Porque yo creo que la gente o el gobierno creen que porque hay tanta agua la gente tiene buena agua. Y no pasa eso. Hicimos una investigación los últimos dos años sobre el problema de la calidad del agua en la Amazonia y encontramos proliferación de enfermedades que afectan a todas las personas, pero en especial a los niños. Creemos, por la experiencia de reportear y de trabajar en estas zonas, que el problema en verdad puede ser mucho más grande de lo que muestran las cifras. No hay una información confiable. Por ejemplo, en las zonas periféricas de Manaos la gente vive en medio de las inundaciones. Ese es un contexto muy fuerte para enfermedades relacionadas con el agua.

Saneamiento es un tema, pero ¿hay alguno otro derivado de estos problemas que está viviendo la zona?

Además de que no hay inversión en saneamiento, se viene presentando un crecimiento muy rápido de la urbanización en la Amazonia. Considero que la condición ambiental de que haya mucha agua y de que la gente viva en medio del agua, complejiza todo.

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Gustavo Faleiros, director de INFOAMAZONIA

¿Cuál es la relación de todo lo que ustedes reseñan en la Amazonia con el impacto en las ciudades de Latinoamérica, incluso en las que parecen muy lejanas?

Ya hay una comprobación científica que se puede mirar a través de imágenes satelitales, de que las lluvias que llegan al sur dependen en parte de la Amazonia. Es decir, hay una conexión directa entre la tala y la reducción de unidad en la atmósfera y eso lleva a un problema de sequía en las grandes ciudades del sur. Y no solamente en las ciudades, sino en la zona agrícola más productiva, en el centro de Brasil, que se ha transformado como nos gusta decir en la power house de la agricultura mundial. Esta zona está directamente ligada a la zona de la Amazonia. Entonces, hay un sistema climático identificado por la ciencia, que es de gran escala, que se altera con las transformaciones que están pasando en la Amazonía. Y lo mismo se aplica a las cuencas amazónicas, donde se van a alterar muchas cosas.

Y, de por medio, está el problemas de las hidroeléctricas.

Un estudio reciente de la WCS (WildLife Conservation Society) afirma que si tú construyes por lo menos seis hidroeléctricas en puntos de los Andes, puedes cambiar toda la cuenca amazónica. Estas seis hidroeléctricas, que ya están planeadas, pueden cambiar el curso de los principales ríos amazónicos, porque están en los Andes donde están las fuentes, las nacientes de agua para los grandes ríos amazónicos. Esta visión integrada del Amazonas es lo que nosotros creemos que debemos reportear. Consideramos como muy importante reportear una visión ambiental territorial y es lo que muchos científicos están buscando también comunicar, porque esto es lo que estudian, no es el tema de Perú, Brasil o Colombia, sino lo que es el bioma.

Un periodista como tú, que se enfocó en esta zona en particular, qué le diría a quienes viven en las ciudades sobre lo que debe ser la mirada hacia el Amazonas.

Yo creo que es importante entender la escala de la conexión. Creo que por ahí mucha gente ya se ha interesado pero vale conocer, porque lo que vemos también es que algunos de los íconos de la lucha amazónica como Chico Méndez o Mariana Silva, otros en Perú o en otro país, en Colombia Martín Hildebrand, son personas que abogan por traer un poco de la cultura amazónica a las ciudades. Entender que nuestros países no son sólo Sao Paulo, Río, Lima, Bogotá, Medellín o Quito, sino también los pueblos indígenas que están en estas zonas, la gente que vive ahí, con una cultura que puede ser esencial para el futuro de nuestros países y para el planeta. De verdad hay conocimiento que puede ser esencial en un futuro de cambio climático, esto es lo que tenemos que pensar, creo que es una mirada. Y por fin hay el tema cultural humano que mucha gente no se dispone a conocer por los mitos de que si uno va a conocer la Amazonia eso es una cosa salvaje y es una de las razones más ricas culturalmente para conocer. A mí me encanta cada vez más trabajar en esta zona por el conocimiento y por la cultura, me fascinan. Realmente es algo que yo creo tiene mucho que enseñar a nosotros.

Mencionabas una cosa muy valiosa que le da sentido a tu trabajo y al de tu equipo, y es que hacer geoperiodismo –que es esencialmente ubicación y datos–, le  da también sentido a esas personas que hoy están por fuera del mapa. O sea que la ubicación es también la garantía de que podamos tener inclusión social en nuestras sociedades y en nuestras ciudades.

La necesidad de información geográfica yo la interpreto básicamente como ciudadanía. Las tecnologías se están desarrollando en torno de esa información. Hay muchos territorios que no son reconocidos y que no están en la agenda porque no están ubicados. Puede tratarse de una comunidad, una comuna, una favela o un territorio indígena, que a través de esa información geográfica dan a conocer las riquezas, la cultura, sus problemas, sus saberes. Entonces, éste es un tema de acceso o inclusión social. Democratizar la información es, en parte, democratizar la geografía de esta información. Eso es más o menos lo que estamos intentando: visibilizar territorios, zonas, barrios. Por ahí yo creo que hay mucho potencial.