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‘La gente en las calles en América Latina lo que está pidiendo es más oportunidades para todos’: Elkin Velásquez

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LA Network dialogó con el Director Regional de ONU Habitat para Latinoamérica y El Caribe sobre el Informe de Desarrollo Humano que propone ir más allá de los promedios y el ingreso económico.

Elkin Velásquez, Director Regional de ONU Habitat para Latinoamérica y El Caribe.

Ya no se trata de cuánto gana un ciudadano de un país desarrollado en comparación con un habitante de uno en desarrollo. Las más recientes situaciones de crisis en Francia, Chile o Colombia muestran que, como dice el refrán popular, “en todos lados se cuecen habas” y las iniquidades, desigualdades y los extremos, existen en cualquier lugar.

Por ello la propuesta del más reciente Informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): ‘Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI’ parece ser una nueva hoja de ruta.

Es decir, una nueva mirada a un problema viejo, pero que en los últimos tiempos ha sumado a esas brechas, unas nuevas que hay que afrontar con nuevos enfoques, entre ellos “un capitalismo social”.

Así lo propone Elkin Velásquez, Director Regional para Latinoamérica y El Caribe de ONU Habitat con quien LA Network dialogó desde su base en Río de Janeiro.

Este informe presentado en Bogotá propone que las desigualdades no se midan en ingresos, ¿por qué?

El informe viene con una propuesta de realizar una nueva lectura sobre el desarrollo humano a partir de mirar los temas de las desigualdades de manera mucho más cercana y creo que esto es absolutamente apropiado, pertinente, relevante por el momento actual de América Latina y el Caribe, una región en la cual tenemos indicadores socioeconómicos que de manera gruesa, agregada, nos muestran avances pero que al mismo tiempo y la evidencia así lo muestra, en los últimos meses tenemos a una sociedades principalmente urbanas reaccionando, manifestando su malestar y básicamente todo esto relacionado con diferentes formas de desigualdad.

Entonces si bien es simple decir que todo lo que estamos viviendo en América Latina de alguna manera está relacionado con las desigualdades -en plural-, pues esto no es suficiente.

¿La manera tradicional comparaba ingresos, entonces ahora qué medimos?

Se plantea en el informe mirar las desigualdades más allá de los ingresos. Entonces esto puede tener una perspectiva y un impacto en otras dimensiones, habría que mirar también las desigualdades en términos de oportunidades.

Lo que la gente está pidiendo en las calles en América Latina es que haya más oportunidades para todos, para ellas, para ellos, en educación, en empleo, en acceso a esparcimiento y entonces esto requiere revisar todo el abanico de políticas públicas. Necesitamos una nueva generación de políticas públicas en términos de nuevas ofertas, de oportunidades en particular para los más jóvenes.

¿Cómo pueden ser esas políticas públicas ‘diferentes’ ya que le Informe habla de conectividad, género, educación superior?

Es muy importante imaginarse cómo abrir oportunidades para diferentes tipos de proyectos de vida, a una sociedad de jóvenes mucho más informada, mucho más conectada y también hay que decirlo, mucho más autónoma.

Entonces hay un ámbito de oportunidades para desarrollar toda vez que hay una sociedad mucho más potente, más capaz de asumir, de aprovechar esas oportunidades, pero la oferta tiene que ser mucho más variada.  Ya no cabe más el tipo de políticas públicas de buscar soluciones iguales para todo el mundo, hay que ser mucho más creativo hay que desarrollar mucho más trabajo y ofrecer diferentes alternativas y oportunidades.

‘La gente en las calles en América Latina lo que está pidiendo es más oportunidades para todos’: Elkin Velásquez
Las más recientes situaciones de crisis en Francia, Chile o Colombia muestran que, como dice el refrán popular, “en todos lados se cuecen habas” y las iniquidades, desigualdades y los extremos, existen en cualquier lugar.

Denos dos ejemplos de ese tipo de solución ‘a la medida’

Desde ONU Habitat pensamos que parte de ese trabajo tiene que ver con algo muy interesante y es la planificación territorial, la política pública a través de la gestión territorial.

Hay que entender muy bien cuáles son esas posibilidades que existen en cada ámbito urbano, en cada ámbito territorial y hay que integrar esta perspectiva de diferenciación. Esto casa muy bien con la idea desde la Nueva Agenda Urbana: tratar distinto lo que es diferente, generar multiplicidad de centralidades en cada ciudad para que haya también diferentes tipos de oportunidades, por ejemplo.

Y el otro punto muy importante es como ir más allá del ingreso y volver a pensar los ítems de patrimonio y de capital.

Es decir, donde muchos miembros de la sociedad de estratos medios e incluso estratos bajos, también quieren acceso participación en las composiciones accionarias de empresas. También hay que mirar cómo las poblaciones tradicionalmente excluidas -por ejemplo, los recicladores-, cómo ellos pueden tener a través de un esquema de economía solidaria, de empresa social o de cooperativas, participación en los grandes negocios del manejo integral de residuos sólidos y uno podría mirarlo de esa manera en diferentes sectores de la actividad económica.

¿Pero allí volvemos al tema de los ingresos en un informe que habla de desigualdades acumuladas?

Hay una forma de tener resultados en el corto plazo y es además de planear y construir nuevos esquemas para reducir las desigualdades en el largo plazo de manera estructural, hay que abordar también el tema de los imaginarios, de la discriminación, del clasismo que existe en América Latina y el Caribe de los privilegios que existen en nuestras sociedades.

Esto es un tema que tiene mucho que ver con cambios de actitudes, de construcción de nuevos imaginarios, con la inclusión simbólica de grupos tradicionalmente excluidos, indígenas, poblaciones afrodescendientes, jóvenes de diferentes barrios, pobladores de estratos bajos o mejor pobladores de barrios de estratos bajos que son mal vistos cuando van a los barrios de estratos altos o a las instalaciones de la infraestructura pública.

La exclusión de género, todavía estamos en una sociedad machista, se escuchan cosas cómo que a una mujer con doctorado se le dice ‘niña’ de manera despectiva, mientras que a un hombre sin doctorado se le dice ‘doctor’. Parece un chiste, pero es una realidad y hay que empezar por erradicar en el corto plazo todas aquellas expresiones que muchas veces de manera involuntaria, pero de manera muy arraigada en la cultura y en el inconsciente se siguen transmitiendo se siguen expresando y generando desigualdades.

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