En la Calle 33, entre el Cerro Nutibara y la bomba de Los Almendros, se instalaron conos reflectores para evitar futuros accidentes. e incidentes entre los actores de la vía

Pareciera la crónica de una inmovilidad anunciada, no son más de las 12 m. y las personas se preparan para ir a almorzar, otros, en mi caso, vamos para una de las clases de la universidad. El panorama se torna oscuro en las calles, los pitos se apoderan de oídos sórdidos que son indiferentes ante la realidad de nuestra ciudad.

La Iguaná, Avenida Oriental, Avenida El Poblado y otras vías, llamadas arterias, se congestionan hora tras hora ante la falta de pedagogía y de criterio, por parte de muchas personas. ¿Cuál es una causa lamentable? El mal parqueo, la lentitud de los conductores, accidentes de tránsito, mal paso de vehículos, ya sea a la izquierda o a la derecha, o, simplemente, un estrellón por detrás de algún móvil.

La Alcaldía de Medellín, en cabeza de su alcalde, Federico Gutiérrez, ha implementado métodos especiales, que han sido planificados y diseñados para contrarrestar estos incidentes, algunos son el carril solo bus, paraderos en zonas específicas, conos y reflectores a lo largo de los carriles.

En la Calle 33, o María Cano, un trayecto está con conos por todos lados, esto para un mejor órden ciudadano, pero parece que no entendiéramos que la “vida es sagrada” y las motos y vehículos de servicio público “se pasan por la galleta” el deber de cuidar al peatón y a los demás actores de la vía.

¿Desorganización, desobediencia, ignorancia? Medellín ha llegado al punto de colapsar, las vías no aguantan los gritos de las personas ni los pitos que ensordecen hasta el más ávido. Dentro de unos años, el plan maestro 2030, que lo realizan el Metro de Medellín y la misma Alcaldía, podría adelantarse como van las cosas.