Desde hace casi 20 años es imposible visitar La Paz, Bolivia, sin toparse con estos personajes que hacen que el, de por sí, caótico tráfico de la sede de Gobierno sea más llevadero. Aquí un sábado de julio, cuando formaban para distribuirse en las principales avenidas del centro, donde además de hacer piruetas y jugar con los peatones, enseñan a los conductores a respetar la señales de tránsito. ¡Larga vida a las cebras de La Paz!