Los recicladores han sido SecondHand casi que por naturaleza

LA Network - Equipo editorial
4 diciembre, 2022 - Ecología Urbana

¿Te has detenido a pensar cómo viven los recicladores? ¿cuál es el impacto real de las labores de un reciclador o recicladora?

Foto: Observatorio Ambiental de Bogotá – @Ambientebogota

Columna de Brandon Arboleda Jaramillo (Politólogo), para Otravida 2022

Juan despierta nuevamente pensando en la noche anterior en la cual se fue a propósito a dormir sin comer, porque sabía que al abrir la nevera no iba a encontrarse mucho: “eso que hay ahí mejor lo dejo para por la mañanitica” dice para sí mismo, pero con la intención de que alguien lo escuchara. Sale casi todos los días a las 6:30 de la mañana a excepción de los domingos, pues su liturgia es como una obligación que disfruta y el descanso dominical es “una decisión de Dios”. Todos los días, todo el día, recoge escombros, palabra que no le gusta usar pues “la gente no se da cuenta que todo lo que botan y no lo recogemos nosotros, va a parar al mar o al vertedero, así, sin más”. Su vida se le ha vuelto sin querer una operación matemática en la que siempre equipara los kilos a la plata. Plástico, cobre y aluminio son las cosas que más recolecta; el vidrio casi no lo coge pues es poco el dinero que recibe. A pesar de su aparente longevidad, Juan no tiene la intención de dejar de trabajar, dice que si no busca su comida entre la basura, nadie se la va a buscar. También dice que la basura es una derivación de las personas y que son las personas las verdaderas basuras: “si la gente supiera lo importante que es lo que nosotros hacemos, nos tratarían de una forma diferente”. (1)

Juan es el rostro de los recuperadores ambientales que se han pasado la vida haciendo circular todo lo que llega a sus manos, extendiendo la vida útil de lo que universalmente se ha considerado inútil, prescindible, residual. Juan es uno de los 4.700 (2) recicladores que tiene Medellín o los 25.000 (3) que tiene Bogotá, personas que, sin enterarse muchas de ellas, son la primera línea de trabajo para que la economía se haga circular, para que el consumo tenga un sentido ambiental y no un mero sentido de aprovechamiento de los recursos. En Colombia, sólo el 17% de la basura que se produce atraviesa por procesos de recuperación (4). El 83% de toda la basura generada muere una vez es utilizada. El problema no es que muera, pues la basura al morir también se está llevando un pedazo de medio ambiente, también está perdiendo la oportunidad de volver a ser materia prima. 

Muchos de los recicladores de las principales ciudades del país apenas sobreviven. Para el 2050, se estima que el mundo tendrá unos 12 mil millones de toneladas de basura plástica que afectarán directa e irreversiblemente al planeta (5). De toda la humanidad, sólo un pequeño gremio – el de los recicladores – ha estado toda su vida ignorando los principios de la economía lineal que extrae, consume y desecha, para pensar de una forma a través de la cual eso que se cree inutilizable realmente es el componente de un nuevo producto. Paradójicamente, a pesar del rol protagónico que juegan en la construcción de una economía circular, ejercer su trabajo ha sido una odisea en cuanto los ingresos que perciben apenas cubren las necesidades básicas, y el régimen legal no ha constituido un marco normativo robusto que permita hablar de recicladores como el fundamento principal para la protección del medio ambiente y la configuración de entornos de consumo circulares.

OV ha tenido dentro de sus propósitos la idea principal de extender la existencia material de lo que por azares del destino o elección propia, ha llegado a nuestras manos. El principio del consumidor ha estado permeado por la idea de la satisfacción de una necesidad de primer, segundo o tercer orden a partir de una jerarquía de prioridades, como si se tratara de la simple característica de consumir. El consumo implica un gasto energético ambiental, por más que se trate de una pequeña porción que el ser humano se ha encargado de producir. La cadena de producción es circular y la forma en la que las sociedades consumen tiene una lógica lineal. Con base en lo anterior, OV pretende alcanzar un concepto que pueda transformar el principio movilizador de un emprendimiento – sus utilidades – en utilidades sostenible: la generación de riqueza a través del crecimiento empresarial con el mínimo posible de impacto ambiental. Uno de los ejemplos más claros: los recicladores como generadores de riqueza sostenible, una de las ideas principales para crecer la economía bajo un modelo sostenible. 

Foto: Alcaldía de Bogotá

La circularidad de la economía como precepto debe garantizar el reconocimiento de la labor de los recicladores, primer filtro (y el más importante) a la hora de trabajar con consciencia ambiental y auténtica pues, como ha sido señalado, muchas de las personas o familias que históricamente han consagrado su rutina a reparar al medio ambiente, lo hacen con una intención económica, sin comprender ellos mismos que la labor que desempeñan dignifica su rol en la vida y la vida en sociedad. 

Imaginémonos por un momento la forma en la cual un recuperador ambiental selecciona los residuos que posteriormente separará para vender. Caminando sin una dirección fija se encontrará con muchas de esas bolsas blancas y negras en las que se confunde lo aprovechable con lo orgánico y con lo no orgánico. En muchas de esas bolsas tendrá que pelear con vidrios rotos, clavos, metales, botellas vacías, alfileres, cuchillas… Y otra infinidad de objetos que la persona que los desechó no reparó en separarlos y que, además, tampoco pensó que seguramente podría existir alguna persona que tuviera el interés de recuperar parte de lo que botó. Muchos recicladores se cortan haciendo su trabajo; en el peor de los casos, muchos de ellos contraen infecciones que pueden agravarse. Con este contexto, el reciclaje como decisión cotidiana de un ser humano que es consciente de la basura que genera es un acto de empatía, de entendimiento. 

Reciclar también significa enfrentarse a la calle y, por más que se quiera percibir de otra forma, el reto callejero de reciclar es un reto que expone a la persona a una situación permanente de riesgo, pues transitar kilométricamente las calles es exponerse a su vulnerabilidad.

Con todo lo anterior, se nos ha vuelto obligatorio concebir a la economía circular con un punto de partida claro: el reciclador. La Cancillería propone dentro de la Estrategia Nacional de Economía Circular, la promoción de la “innovación y la generación de valor en sistemas de producción y consumo a través de optimizar, compartir, intercambiar, reciclar y regenerar materiales, agua y energía” (5). Aunque el enfoque de la economía circular como estrategia de estado abarca una idea empresarial de la producción, son el reciclador y la recicladora pioneros en la extensión de la vida útil de la materia, pues su sustento esencial proviene de la recuperación, la regeneración y la recirculación de los materiales que se han declarado inutilizables, mientras que los objetivos de muchas gerencias (aún) no tienen dentro de sus prioridades la conservación del medio ambiente a través de una estrategia de producción y consumo sostenible.

OV se ha planteado superar el concepto de economía circular, haciéndolo operativo a través de una de sus líneas de acción: la extensión de la vida útil de la ropa. La intención de mantener el concepto de un segundo uso es uno de los principales factores de la economía circular y existen, hoy en día, modelos empresariales que tienen dentro de sus propósitos la disminución de la huella ambiental. La circularidad de la economía sólo se logra a través de la voluntad de las personas que consumen; es decir, de todos nosotros. Es importante comprender que la economía circular es una idea de modelo económico sostenible cuyo éxito depende de las personas, descentrando la idea de que la recolección de la basura y la recuperación del medio ambiente es una profesión de alguien que no soy yo o que no somos nosotros. 

A medida que comprendemos acerca de las implicaciones que el consumo trae respecto al daño ambiental y la misma escasez de los recursos, también comprendemos que el reciclador y la recicladora no han hecho más que dejar una huella sostenible de aprendizaje sobre de qué manera debemos vivir o, por lo menos, de qué manera deberíamos empezar a concebir la idea de una economía sostenible en la cual los desechos, escombros y residuos representen el comienzo de algo nuevo, la materia prima para una nueva producción que será circular.

Foto: Observatorio Ambiental de Bogotá – @Ambientebogota

Para terminar, quisiéramos hacer un guiño a la forma en la cual iniciamos la redacción de este blog de forma que podamos realmente ser conscientes del contexto en el cual se encuentra un reciclador o recicladora. A pesar de la dignidad de su rol en la sociedad, la recicladora se ha visto inmersa en el desprestigio de su labor, en la proscripción permanente de su importancia, en la lucha de que se reconozca su utilidad para la sociedad, para el mundo. Un mundo que piense su modelo de producción de una forma diferente también necesita reforzar la imagen de las personas que hacen parte fundamental de la circularidad de la economía. El primer eslabón de la recuperación es el reciclador. El primer aliado de cada persona que se encuentra recolectando, separando y dando otra vida a los residuos debería ser cada uno de nosotros a través de un consumo responsable, verdaderamente útil; un consumo que antes de utilizar cualquier cosa se pregunte por lo que representa esa cosa en términos materiales, pues no está de más aclarar que aún no hemos encontrado la forma de hacer que el daño desaparezca mágicamente.

Referencias de apoyo

(1). Adaptación crónica de la publicación “Los Veteranos del Reciclaje. Toda una vida recogiendo basura” publicada en El País, 23 de febrero de 2022. Disponible en https://elpais.com/planeta-futuro/2022-02-23/los-veteranos-del-reciclaje-toda-una-vida-recogiendo-basura.html?outputType=amp

(2). El sondeo sobre la totalidad de los recicladores en Medellín varía entre fuentes. Según reportes de la Alcaldía de Medellín, en la ciudad existen de 3.800 a 5.000 recicladores. Más información en: https://www.medellin.gov.co/es/sala-de-prensa/noticias/mas-de-1-800-recicladores-de-medellin-recibieron-acompanamiento-integral-para-mejorar-las-condiciones-de-su-oficio/.

(3). El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha arrojado cifras en torno al número real de recicladores de la capital. Disponible en: https://oab.ambientebogota.gov.co/cuantos-recicladores-hay-en-bogota/

(4). Consultado en la revista Semana. Disponible en: https://www.semana.com/amp/en-colombia-se-recicla-menos-del-17-de-los-residuos-que-se-generan/59739/

(5). Información presentada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Disponible en https://www.minambiente.gov.co/comunicado-de-prensa/en-2050-habria-en-el-mundo-unos-12-000-millones-de-toneladas-de-basura-plastica-si-no-se-cambian-las-pautas-de-consumo/