Los retos sin precedentes para las megaciudades también pasan por Latinoamérica

LA Network - Equipo editorial
24 octubre, 2016 - Hábitat y Desarrollo Urbano

Terminada la cumbre de Hábitat III, Latinoamérica enfrenta también un escenario complejo: el crecimiento de su número de megaciudades, que también conlleva “megaproblemas”

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Sao Paulo, Brasil.

Cuando se realizó la primera cumbre de ONU-Habitat en 1976, el mundo se enteró de la existencia de 5 megaciudades, o sea metrópolis con más de 10 millones de habitantes.

Al concluir el pasado 20 de octubre en Quito Habitat III, se sabe que esa cifra es ya de 31 y que cuatro de ellas son latinoamericanas: Ciudad de México, São Paulo, Buenos Aires y Río de Janeiro.

Y otras cuatro, según las previsiones, muy pronto lo serán: Bogotá, Lima, Santiago de Chile y Belo Horizonte, con poblaciones de entre 5 y 10 millones.

Y para 2030 se calcula que en el mundo habrá 41 megaciudades, razón por la cual desde la capital ecuatoriana se lanzó la advertencia de que se avecinan mayores dificultades para contener de forma adecuada el crecimiento de la desigualdad, la exclusión y la marginación.

O sea que, según los análisis de entidades como el BID y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, la competencia por crecimiento e inversión de estas aglomeraciones urbanas no tendrá precedentes en la historia de la humanidad

Ello se debe a que urgencias impostergables como provisión de vivienda digna, combate a las emisiones de CO2, educación para todos, acceso a servicios básicos de calidad, disposición de sistemas de transporte que combatan el colapso y provisión de infraestructuras requeridas, entre otros desafíos, deberá llevarse a cabo en medio del agotamiento paulatino de los recursos naturales y de los sistemas de sustento.

Éste, sin duda, es un panorama desalentador para regiones como Latinoamérica, donde, como lo muestran diferentes estudios revelados en la asamblea de Quito y también en la Cumbre Mundial de Alcaldes realizada previamente en Bogotá, la riqueza está cada vez más mal repartida y el crecimiento es cada vez más deficitario.

A no ser que el mapa de ruta que trazó Habitat III sea aplicado con celeridad para generar empoderamiento de las megacomunidades y para avanzar a procesos de gestión eficientes y resilientes, que sepan además contener la corrupción, la apatía y la indiferencia.

En concepto de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DESA), el surgimiento de un nuevo sistema global de megaciudades, regiones y corredores urbanos será alentado por dos factores: la persistente preferencia de la gente de mudarse de áreas rurales a urbanas y el crecimiento de la población durante los próximos 35 años.

La combinación de estos dos factores, advierte DESA-ONU, “añadirán 2.500 millones de personas a la población urbana para 2050 y casi el 90% de este incremento se producirá en Asia y África”.

Según el BID, a la megaciudad de Tokio con más de 38 millones de habitantes y situada en el primer lugar del ranking, le siguen  Delhi con 25 millones, Shangai con 23 millones y Ciudad de México, Mumbai y Sao Paulo con 21 millones de residentes cada una.

Asia alberga en la actualidad el 53% de la población urbana mundial, Europa el 14% y América Latina y el Caribe el 13%.

La perspectiva mundial de urbanización de la ONU también da cuenta de que casi la mitad de los 3.900 millones de habitantes urbanos actuales residen en áreas con menos de medio millón de habitantes.

Se prevé que para 2050 la población mundial que vivirá en áreas urbanas llegará al 66%. Hoy está en el 54%.

Y los mayores incrementos se producirán en India, China y Nigeria, que en conjunto representarán el 37% del aumento previsto para mediados del siglo XXI.