La agenda emocional de la mayoría de las madres trabajadoras en México ya inicia con pérdidas, el primer dato alarmante es la sobre carga mental que de acuerdo a la OMS es más alta en las mujeres que trabajan en en el país, con o sin hijos, pero en aquellos casos donde hay hijos, el impacto es doblemente fuerte, aún y con el apoyo para la crianza de la pareja o una red de apoyo.

Si miramos las madres que además son solteras o se encargan de la crianza solas, la carga mental ya es desgastante y agotadora casi todo el tiempo.

La carga mental es la presión psicológica que se ejerce sobre las mujeres con razón de género, debido a los roles que socialmente deben cubrir adicionales al trabajo, por ejemplo la crianza, el cuidado de familiares, la manutención, el respaldo emocional a sus grupos de interacción, el atender a las urgencias o problemáticas diarias, el cuidar o atender a otros miembros de su familia, entorno e incluso trabajo.

Pero también luchar con la inequidad laboral, salarial, el acoso, hostigamiento y en ocasiones la discriminación y violencia por el hecho de ser mujeres y en los casos de madres solteras, mujeres sin el respaldo de un hombre o pareja.

Por lo anterior, la OMS ha emitido alertas al respecto, ya que la carga mental automáticamente impacta en la agenda emocional, una serie de desajustes fisiológicos, neurológicos y psicológicos, que las mantiene con mayor ansiedad, estrés, burn out, agotamiento, inseguridad y en ocasiones desesperanza. 

Pero esto no es todo, otros desafíos a los que tiene que atender la mujer madre trabajadora, es contar con los espacios que le permitan el cuidado y crianza de sus hijas e hijos, el acceder a mecanismos estatales o privados de salud, de educación, de soporte social, que permitan vislumbrar una luz de esperanza en el desafío que por sí mismo representa ser madre.

Los puntos de crisis a los que generalmente se enfrenta una madre trabajadora son tres:

  • Ser mujeres, el estigma, la violencia de género y la desigualdad laboral y mobbing.
  • Ser de un estrato social bajo, o, no tener acceso a capacitación, salarios, puestos y oportunidades laborales equitativas.
  • Ser madres, ya que son las que más sufren los impactos de una carga mental, presión social, discriminación, acoso y carga laboral.

Pero eso no es todo, ya que lo anterior impacta en el sentir y vivir emocional de la madre trabajadora:

  • el no poder acceder a mejores experiencias de formación, crecimiento y salarios laborales
  • el superar culpas por no contar con los recursos deseables para pasar tiempo con sus hijas e hijos, o poder satisfacer necesidades personales y básicas en la crianza,
  • el contar con pocos espacios de expresión y desarrollo personal y sentimental,
  • el no poder desarrollar de la mejor manera un plan o proyecto de vida,
  • el vivir duelos permanentes por lo que pudo ser, por las pérdidas de personas alrededor del proyecto de vida, o el no acceder a mejores mecanismos de crecimiento,
  • confusión en el auto concepto, auto estima y autorrealización,
  • el agotamiento físico, psicológico y a veces espiritual,
  • entre muchos otros.

Es un desafío ser mujer, mujer trabajadora, y mujer madre trabajadora, pero en muchos casos también, no todo está perdido. 

Cada vez más es mayor el trabajo realista que se desarrolla al rededor de poder facilitar condiciones de desarrollo sostenible a las mujeres que trabajan y son madres, existen acciones de sensibilización, entendimiento, cooperación y mejora en las empresas, en las familias y en los entornos sociales.

Se gestionan y adecuan las condiciones laborales, tanto para el crecimiento económico, como el personal y familiar.

Se establecen programas laborales de tiempos parciales y mixtos, programa de incentivos y escaladas progresivas de salarios justos, equitativos y dignos. Estrategias de fortalecimiento emocional y acompañamiento psicológico. Así como espacios para la crianza y trabajo compartido. De hecho el mismo home office en su momento representó una oportunidad de realización, de crecimiento y de crianza, presente.

Y aunque reitero hay muchas cosas que se están gestionando en fortalecer el trabajo de ser madre y trabajar al mismo tiempo, todavía queda una brecha muy amplia que cerrar. Empezando por los estigmas, la no discriminación, la no violencia de género, las masculinidades y paternidades responsables, hasta el entorno organizacional, salarial y personal.

Te invito a que reflexiones de forma propositiva sobre las madres trabajadoras a tu alrededor, buscando identificar, de que forma podemos ser punto de apoyo y no una carga emocional oculta en su vida.

Déjame tus comentarios y que tengas excelente jornada.

Fernando Hernández Avilés / Presidente de ResilienciaOrganizacional.org / Líder en experiencias, recursos y mecanismos para fortalecer a las personas, culturas y negocios.

Twitter: @generacambios / (+521) 559191-9292 / www.resilienciaorganizacional.org

 

Foto de Ketut Subiyanto en Pexels