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Mission Blue: la urgencia de salvar los océanos

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El documental de Netflix, basado en la vida y el trabajo de la reconocida bióloga marina estadounidense, Sylvia Earle, pone de manifiesto el poco tiempo que nos queda para salvar la biodiversidad en los océanos y, a través de ella, la vida de los seres humanos en la Tierra.

Mission Blue: la urgencia de salvar los océanos
Sylvia Earle recorre el suelo marino en un traje JIM. En 1979, se adjudicó el récord mundial de inmersión autónoma más profunda, a 381 metros bajo la superficie del océano Pacífico, dentro de una escafandra rígida resistente a la presión, similar a esta. Foto: Sylvia Earle.

¿Has escuchado hablar de las zonas muertas? Son regiones del océano en las que los niveles de oxígeno son tan bajos o inexistentes ya, debido a la enorme cantidad de polución de las actividades humanas, que acaban con la vida marina en esas profundidades. ​

En los primeros años de la década de 1970 los oceanógrafos empezaron a notar el crecimiento de estas zonas muertas. En marzo de 2004, cuando se estableció el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la entidad reportó 146 zonas muertas en los océanos del mundo. Las más pequeñas detectadas medían un kilómetro cuadrado y las más grandes abarcan 70 000 kilómetros cuadrados. Hoy se habla de que hay por lo menos 550 zonas muertas en el mundo.

Sylvia Earle conoce muy bien estos cementerios marinos. Casi toda su vida, desde que se conectó con el mar siendo muy niña en La Florida, se ha sumergido en los océanos de los cinco continentes y ha visto con el paso del tiempo el daño y la degradación que los seres humanos le han infringido a estos ecosistemas.

Sylvia fue la primera científica jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. y ha dedicado su vida a estudiar la situación de los océanos. En 1970, dentro del marco de un proyecto de investigación del gobierno estadounidense, Tektite II, la científica dirigió un equipo de acuanautas que vivió dos semanas en un laboratorio submarino para estudiar la vida del océano y las consecuencias sobre el cuerpo humano de una estancia prolongada bajo el agua.

Mission Blue: la urgencia de salvar los océanos
Sylvia Earle a 18 metros bajo el mar en el laboratorio submarino en Cayo Largo (Florida). Foto: NOAA’s Aquarius underwater laboratory.

Sylvia también ha colaborado en el estudio de los daños causados por varios derrames de petróleo producidos durante la primera Guerra del Golfo o los provocados por petroleras como la Exxon o la plataforma petrolífera Deepwater Horizon en 2010 en el Golfo de México, quizás uno de los momentos que más ha marcado su vida, por el inmenso amor que ha sentido por el Golfo y por la riqueza en biodiversidad que había allí.

Fue justamente en esta zona donde Sylvia comenzó la recolección y el estudio de algas marinas, una de las investigaciones más completas llevadas a cabo por una científica y cuyo trabajo de muchos años donó al Museo de Historia Natural Smithsonian de Washington.

Todos estos detalles de la vida y el trabajo de Sylvia Earle son relatados en el documental Mission Blue, que, desde la experiencia vital de esta valiosa mujer, nos muestra la urgente necesidad de salvar los océanos para preservar la vida humana ante los devastadores efectos del cambio climático.

Sylvia siempre se ha propuesto como misión descubrir, estudiar y proteger los océanos. Actualmente, gracias a su iniciativa Mission Blue, identifica zonas marinas a proteger y alerta a la opinión pública sobre la necesidad de salvaguardar estos denominados Hope Spots (Puntos de esperanza).

Mission Blue: la urgencia de salvar los océanos
Sylvia Earle en el estreno del documental Mission Blue, original de Netflix. Foto: Netflix

La científica explica que mientras que cerca del 12 % de la tierra alrededor del mundo está ahora bajo alguna forma de protección (como parques nacionales, etc.), menos del 6 % del océano está protegido de alguna manera. “Los Hope Spots nos permiten planificar para el futuro y mirar más allá de las áreas marinas protegidas (AMP) actuales, que son como parques nacionales en tierra donde los usos de explotación como la pesca y la minería en aguas profundas están restringidos. Los Hope Spots son a menudo áreas que necesitan nueva protección, pero también pueden ser AMP existentes donde se necesitan más acciones. Pueden ser grandes, pueden ser pequeños, pero todos brindan esperanza debido a su abundancia o diversidad especial de especies, hábitats o ecosistemas inusuales o representativos”, explica.

Justamente y en el caso de países como Colombia, la organización internacional Mission Blue aprobó en años pasados la nominación del Golfo de Tribugá como un lugar Hope Spot, un gran paso para seguir preservando el Golfo de la construcción de un puerto que se ha debatido mucho y que amenaza con ponerle fin al equilibrio del ecosistema.

Es así como este documental Mission Blue se convierte en un testimonio conmovedor de una vida de entrega, amor y servicio a los océanos, como la de Sylvia Earle, pero, sobre todo, en un campanazo de alerta para que todas las personas comprendamos que el mar está muriendo y si no hacemos algo ya para recuperar su riqueza natural y su vida, no hablaremos solo de zonas muertas sino de todo un océano muerto.

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