No hay que idolatrar la bicicleta, ella responde a una necesidad: Carlos Felipe Pardo

LA Network - Equipo editorial
11 octubre, 2016 - Movilidad

Carlos Felipe Pardo hace parte de quienes piensan que “despacio y organizados se llega lejos”. Y, en la búsqueda de “mejor vida y mejores ciudades con buen clima”, no está solo.

Foto: Despacio.org
Foto: Despacio.org

A este psicólogo colombiano con maestría en urbanismo de London School of Economics, director ejecutivo de Despacio.org y coordinador de América Latina para la red Slocat, lo acompaña un equipo multidisciplinario dedicado a proyectos relacionados con políticas de transporte, desarrollo urbano, cambio climático e iluminación urbana a nivel local e internacional.

La promoción de “la calidad de vida en todas las etapas del ciclo vital a través de la investigación aplicada” y el compromiso con la mitigación y adaptación al cambio climático, convirtió a Despacio.org en actor del Foro Mundial de Ciudades Bajas en Carbono que se realiza en Medellín entre el 10 y 12 de octubre de 2016.

Pardo intervino en el panel “Caminando y pedaleando la ciudad baja en carbono”, escenario donde expuso las razones por las cuales el buen uso de la bicicleta mejora el bienestar de las comunidades y de la personas, y contribuye en aspectos tales como “planear y gestionar ciudades lentas, humanas y sostenibles”. El siguiente es el diálogo que sostuvo con LA Network.

—Usted se ha convertido en el pedagogo que requieren las ciudades para un uso correcto de la bicicleta.

—Puede ser. Gran parte de mi experiencia está basada en hacer capacitación y generar políticas para el uso de la bicicleta. Y, si después de oírme hablar en este foro ustedes concluyen que hay pedagogía, entonces parece que la cosa sí va por ahí. Y la recibo como una buena definición sobre mí.

—¿Qué busca a través de Despacio.org?

—Desde que la creamos, hace cinco años, hemos buscado entregarle a la gente información completa y explicarle bien cómo es una política de bicicletas, porque lo que vemos es un montón de gente emocionada pero sin conocimiento del asunto, sin datos, sin información. Lo que se quiere es generar herramientas para que la gente diga ‘ahhh, ¿por ahí es la cosa’? La Guía de ciclo-infraestructura de Colombia, hecha para el Ministerio de Transporte, es uno de esos esfuerzos.

—¿Con que objetivo en especial?

—Es uno de los proyectos grandes en el cual trabajó Despacio.org durante la segunda mitad de 2015. Representa el primer intento formal de coordinar el diseño e implementación de ciclo-infraestructura en el país. La guía es una herramienta viva, elaborada junto con la firma consultora española Gea21. También hicimos el Bogotá Bicycle Account 2014, que presenta un estudio preliminar en idioma inglés sobre las tendencias, percepciones y necesidades para el uso de bicicletas en Bogotá. Usa una combinación de datos empíricos sobre infraestructura para bicicletas y su uso en Bogotá y datos de encuestas sobre las percepciones sociales del uso de bicicletas en la ciudad.

—Todos los proyectos apuntan a cómo integrar la bicicleta al desarrollo urbano.

—Sí. Nos hemos concentrado en hacer cosas de ese estilo e incluso desarrollamos un proyecto con ese fin específico.

—¿Y los talleres?

—Hemos dictado cursos en diferentes partes del mundo explicando cómo proceder para crear una política pública de bicicletas, porque la gente tiene todas las ganas pero, repito, falta mucho conocimiento.

—¿Y explicando que la bicicleta es un medio y no fin?

—Exactamente. No hay que idolatrar la bicicleta. Hay que entender que las ciudades fueron creadas con el ser humano en el centro. Pero con la motorización se olvidó esa parte humana, se desechó. Y de pronto aparece la bicicleta. Y lo que estamos viendo ahora es que se exacerbó una obsesión por este vehículo, olvidándose que él hace parte de un todo en la escala humana, que responde a una necesidad, donde la ciudad es para los humanos, por los humanos y con las distancias más humanas. Ése es el pensamiento que podría ayudarle a uno a decidir en cuál dimensión debe pensar.

—No se puede pretender que la gente use la bicicleta de un día para otro, porque eso solo se logra mediante un proceso.

—Las ciudades europeas tuvieron un momento tajante para iniciar un proceso que les permitió tomar decisiones y cambiar sus políticas de movilidad. En diez años lograron reorientarlas y en treinta años lograron consolidarlas. Eso es un proceso.

—¿Qué le dice la larga trayectoria de la Bogotá ciclista?

—Bogotá traía de tiempo atrás toda una cultura del ciclismo como deporte, pero el hecho de que hayan implementado unas políticas entre los años 1998 y 2000 hizo que algo explotara y emergiera una política real, que hoy está estancada pero que tiene a su haber importantes logros. O sea que lo importante no es lo mucho que dure una política. Toca saber bien cuáles son los ingredientes para hacerla eficiente en forma rápida.

—¿Puede darse el caso de que una ciudad tenga cultura en el uso de la bicicleta pero carezca de infraestructuras?

—Sí. Pero yo considero que la infraestructura para las bicicletas se construye porque no hay seguridad para el usuario. Si una ciudad tiene buenas condiciones viales, velocidades apropiadas, respeto por la vida, respeto por las normas y condiciones seguras, no tendría por qué hacer ciclorrutas. Creo que en la infraestructura hay una trampa. Mucha infraestructura no significa un gran éxito. De pronto quiere decir que es tan peligrosa la ciudad, que toca hacer todas esas construcciones. Es algo que hay que saber interpretar.

—¿Qué utilidad para el ciudadano le encuentras a este tipo de foros?

—Son útiles para conocer otro tipo de experiencias, para saber que estos temas no es un mero asunto de uno o dos locos, para saber de qué otras formas se está pensando la ciudad y el mundo. Es como una lección útil a la que uno asiste y donde se entera de otras herramientas de ejecución.

—¿Y cómo llegar al ciudadano que no tiene ni idea ni le interesa este tipo de certámenes?

—Esa pregunta que la respondan los medios de comunicación. A mí me encantaría que la gente supiera por los periodistas lo que pasa en estos y otros foros.

—¿No son un aliado? 

—Hay que encontrar la mejor manera para que ellos entiendan el mensaje. Por lo pronto, el sensacionalismo gana. ¿Y cuál puede ser el sensacionalismo de la bicicleta? Yo no lo he encontrado todavía.