Participación ciudadana y urbanismo táctico para construir ciudades bajas en carbono

Lorena Cardona Marín - Arquitecta, Maestra en Arquitectura por la UNAM. Profesora, Investigadora y activista.
21 diciembre, 2017 - Hábitat y Desarrollo Urbano

Hoy en día en muchas ciudades del mundo existe lo que podría llamarse un “movimiento creativo ciudadano” que busca intervenir y transformar la ciudad con nuevas ideas y estrategias que de alguna forma reviertan los fracasos de los modelos tradicionales de urbanismo, a la vez que permitan recuperar el poder colectivo de la ciudad; un modelo de “abajo hacia arriba” que da cuenta de un empoderamiento ciudadano, de acciones autogestionadas, de proyectos sin clientes, de voluntades y experimentos sobre la ciudad.

 

En la actualidad, gran parte de las ciudades en el mundo están sumergidas en una profunda crisis ambiental, expresada principalmente en los altos índices de contaminación y en una constante reducción de las áreas verdes a favor de nuevas obras de infraestructura gris, que indiscutiblemente están generando un impacto negativo en la salud física, psicológica y social de los ciudadanos. Es así como hoy en día, existe una serie de proyectos ciudadanos que buscan revertir esta tendencia a través de intervenciones urbanas realizadas desde esquemas como el urbanismo táctico y la autogestión, que apuestan por construir ciudades mucho más verdes, humanas y sostenibles.

 

Desde hace algunos meses, en la ciudad de Medellín Colombia, se viene desarrollando una iniciativa que busca poner frente a la problemática ambiental de las ciudades, y en específico al incremento de las áreas verdes públicas necesarias para mantener su balance ambiental y para garantizar espacios de recreación, ocio y convivencia para los ciudadanos. El proyecto llamado “Green Virus” que fue seleccionado en la convocatoria Fondo Ciudades Para Todos del 2016, busca a través de un conjunto de intervenciones creativas, económicas, y efectivas, incrementar los niveles de áreas verdes de Medellín (que actualmente son de 4.5 m²/hab, cuando la recomendación de la OECD es de 10 a 15 m² por persona), mediante la construcción colectiva de una serie de “parques verdes” que involucran 3 elementos fundamentales: vegetación, mobiliario urbano hecho con materiales reciclados y arte.

 

Actualmente el proyecto cuenta con dos prototipos construidos en el centro de Medellín sobre el eje del Tranvía de Ayacucho. Para su ejecución han participado aproximadamente 50 voluntarios de instituciones públicas y privadas que con la ayuda de vecinos y colectivos ciudadanos, han logrado trabajar de forma colaborativa para transformar su hábitat y de esta forma, aportar al mejoramiento de las condiciones ambientales de la ciudad, al incremento de la salud física y psicológica de sus habitantes y al fortalecimiento de los lazos comunitarios y la convivencia entre los ciudadanos.