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Pintando la vida urbana también se le da color al desarrollo

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En las callecitas estrechas de la Comuna 13 en Medellín, a veces acosada por las tensiones sociales, también camina la vibrante creatividad de sus habitantes. Algunos de ellos han crecido hasta ser una industria mundial.

Tan solo en los últimos tres años, el Graffitour de la Comuna 13, ha llevado más de 20.000 turistas extranjeros. Foto: Óscar Tobón
Tan solo en los últimos tres años, el Graffitour de la Comuna 13, ha llevado más de 20.000 turistas extranjeros. Foto: Óscar Tobón

Un rostro femenino, pintado en un muro gigante y formado por dos multicolores colibríes mira desde una colina repleta de casitas pequeñas y abigarradas unas encima de las otras. Un murmullo intenso se mezcla con el inconfundible ritmo de un rap que viaja haciendo eco en cada recoveco de la llamada Comuna 13, en el occidente de Medellín.

Este, un sector que creció informalmente con muchos de los migrantes procedentes de las zonas rurales colombianas, acosados por nada menos que uno de los conflictos armados más extensos del mundo; también es un crisol de sonrisas, músicas, culturas y expresiones que hoy, se han convertido en un poderoso motor económico que se nutre con el fuego de sus manifestaciones artísticas, políticas y sociales.

La gran locomotora que mueve esa transformación social y artística es la llamada Casa Kolacho, un centro cultural que nació en 2013 y que no fue más que la consecuencia del mar de creatividad que tenían y tienen los jóvenes y líderes positivos de esta zona de la segunda ciudad de Colombia.

Así lo relata Jeihhco, un veterano rapero que, como dice él, se encarga en la Casa de “enredar”, es decir de crear las redes que unen los deseos y voluntades de todos los que quieran pintar, cantar, bailar, llenarse de vida a través del arte. Y también de progresar.

El origen de este centro cultural fue lo que hoy se conoce mundialmente como el Graffitour de la Comuna 13 y que atrae a decenas de miles de turistas que vistan a Medellín, entre ellos gran parte de los más de 800 000 extranjeros que llegan a la ciudad para recorrerla.

El Graffitour nació el 8 de agosto de 2010 cuando un congresista estadounidense visitó el país con el fin de hacer una revisión al Plan Colombia (recursos del gobierno estadounidense para fortalecer las Fuerzas Armadas, combatir el tráfico de droga, entre otros y que fue muy criticado).

La Fundación Mi Sangre, de la estrella musical Juanes, les solicitó a Jeihhco y ‘El Perro’, otro artista líder y pionero de la cultura Hip – Hop en la comuna, que diseñaran un recorrido por los barrios de la zona, cuyos muros se habían convertido en lienzos con decenas de grafitis en los que los jóvenes expresaban sus reclamos sociales, sus dolores por la violencia, sus posiciones políticas y claro, sus alegrías, sueños, homenajes y esperanzas.

“Fuimos los encargados de mostrarle lo que había pasado en el territorio con la Operación Orión, pero también mostrarle lo que estaba pasando (social y culturalmente)”, recuerda Jeihhco quien agregó que en ese momento ya adelantaban distintos procesos con la escuela de Hip-Hop, despertando, impulsando el talento de los niños y jóvenes de los barrios del sector y con ello, también mostrando otro camino alternativo, un proyecto de vida distinto a lo cotidiano que los quería absorber.

La Comuna 13 ha vivido y padecido distintos fenómenos sociales negativos que también han sido el motivo para que el arte se haya convertido en industria creativa gracias al talento de sus jóvenes y líderes. Foto: Óscar Tobón
La Comuna 13 ha vivido y padecido distintos fenómenos sociales negativos que también han sido el motivo para que el arte se haya convertido en industria creativa gracias al talento de sus jóvenes y líderes. Foto: Óscar Tobón

“Ese día entendimos cómo queríamos que funcionara el Graffitour”, dice el ‘enredador’ de Casa Kolacho.

Desde entonces el proceso ha sido vertiginoso. Gracias a la cualificación, a la disciplina, a la claridad de metas y objetivos, a la autogestión, el talento creativo -con base en la cultura Hip -Hop y sus expresiones como el grafiti, el breakdance, DJ y el rap-; lo que inició como un propósito social y cultural, ha trascendido a toda una industria creativa, hoy impulsada por los criterios de la Economía Naranja en este país.

Casa Kolacho cuenta hoy con distintas líneas de negocio como la producción musical; la producción audiovisual; diseño, producción y venta de ropa; organización y realización de eventos y espectáculos como conciertos; entre otras, que les permiten ser autosostenibles: ya no dependen de contratos con la alcaldía local o el apoyo filantrópico.

La estrella de esa sostenibilidad es el Graffitour. Desde hace algunos años el politólogo e historiador alemán con sueños de empresario turístico, Markus Jobi, creó Palenque Tours, un aliado fiel e incondicional de Casa Kolacho que tan solo en los últimos tres años ha llevado a más de 20 000 turistas -en su mayoría estadounidenses y europeos-, hasta la Comuna 13, a sus pintorescos muros, sus amables gentes y acogedores comercios.
“Palenque nació hace poco más de ocho años con la idea de ubicar a Medellín y Antioquia en el mapa turístico emergente de Latinoamérica”, relata Jobi, quien agrega que la increíble transformación social de la Comuna tiene en el Graffitour un potencial estético, narrativo y político que hoy sustenta una industria próspera con impacto económico para muchas familias en territorio colombiano y fuera de él.

“El grafiti va más allá de algo bonito, algo colorido, es una expresión política y social que lo hace más interesante. Muchas personas tienen ideas sociales, pero esa es la pregunta clave, porque el problema de la sostenibilidad siempre es eso, (cómo) hacerlo funcionar como una empresa”, recalca el fundador de Palenque Tours.

Creación, producción, comercialización y circulación y audiencia, magnificando el impacto y alcance de cada producto creativo, fases de la Economía Naranja que consolidan el ecosistema cultural, han sido plenamente aplicadas en Casa Kolacho que ha demostrado que, pese a los complejos retos y desafíos que han enfrentado las comunidades de la Comuna 13 en Medellín, la gestión social puede trascender en distintas dimensiones: promueve la transformación social mostrando un camino de arte, tolerancia, paz y convivencia; sin dejar de generar progreso económico.

Una de esas vidas transformadas es la de Catalina Gutiérrez ‘La Fiera’. Talentosa artista y productora musical, ella y su familia vivieron los rigores de la violencia en la Comuna 13. Enfrentó carencias económicas extremas, la soledad, la pérdida. Hoy vive sola, trabaja como guía turística del Graffitour y ha hecho de ese trabajo el soporte fundamental de su proyecto de vida: sus necesidades básicas están cubiertas y, a partir de ello, ya ha avanzado al desarrollo e impulso de sus proyectos musicales. “Estoy a punto de empezar el proceso para avanzar hacia mi casa propia”, dice ‘La Fiera’ mientras sus ojos reflejan la comuna y sus grafitis.

Pese a que no se han desarrollado de la mejor manera, hoy decenas de iniciativas independientes han copiado el modelo turístico del Graffitour, a miles de familias de la zona y ampliando el impacto económico que un día promovieron unos chicos que hicieron del Hip – Hop su estilo de vida, su proyecto, la forma de aportar a su comunidad, de crear progreso para sus familias y su país.

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