Proyecto en Cerro La Asomadera de Medellín ganó III Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje

LA Network - Equipo editorial
20 octubre, 2018 - Hábitat y Desarrollo Urbano

La III Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje tiene como objetivo poner sobre la mesa el papel relevante de la Arquitectura de Paisaje en la construcción del hábitat humano y también en la solución de los problemas de índole ambiental y social que se ven en las ciudades de Latinoamérica.

La iniciativa tuvo origen como resultado del Concurso Público Internacional de Urbanismo y Paisajismo del Centro Cívico de Medellín

El equipo conformado por Édgar Mazo, Sebastián Mejía, Fahrid Maya y Juan Esteban Gómez, obtuvo en días pasados el primer lugar en la categoría “Obra no construida”, de la III Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje.

Estos docentes de la Universidad Pontificia Bolivariana UPB han realizado construcciones arquitectónicas y urbanísticas en diferentes escalas, desde obras residenciales, pasando por parques, hasta edificaciones específicas, lo cual les ha brindado la posibilidad de establecer una relación general con la ciudad que habitan, es decir, Medellín.

Gracias a lo anterior, ellos comprendieron la configuración geográfica de todo el Valle y la relación de los asentamientos con ese esquema, donde predominan los ríos, las cuencas, las grandes laderas y una serie de barrios que rodean las montañas. Este hecho significaba un gran potencial para ayudar a conservar algunas especies nativas en el Cerro La Asomadera, puesto que generaba la oportunidad de servir como espacio público con énfasis en naturaleza.

“Considero que el paisaje es la relación entre cultura, territorio y las acciones que realiza el hombre para establecerse en ese territorio, entonces lo que buscamos con este tipo de obras es plantear un equilibrio donde se puedan habitar esos lugares originales, integrando elementos fundamentales de la cultura”, argumentó Édgar Mazo, docente de arquitectura de la UPB.

De izquierda a derecha, Juan Esteban Gómez, Édgar Mazo, Sebastián Mejía, Fahrid Maya y Carlos Andrés Betancur, docentes UPB. Foto: Cortesía

Sobre La Asomadera

La iniciativa tuvo origen como resultado del Concurso Público Internacional de Urbanismo y Paisajismo del Centro Cívico de Medellín, en el año 2015, donde el proyecto del Cerro La Asomadera también ocupó el primer puesto.

Mediante la intervención del paisaje este grupo pretende aportar al mejoramiento de algunas condiciones estructurales de la zona, pese a ello, no es sencillo que una sola acción resuelva un problema con múltiples raíces. La obra consiste en un vivero urbano donde abunda la vegetación de diferentes lugares del Valle, asimismo, implica la reestructuración de los sistemas de movilidad dentro del cerro, beneficiando a las comunidades para facilitar un desplazamiento más práctico.

De igual forma, el proyecto está compuesto por las siguientes etapas:

° El Puente Verde: conexión que permite la transición entre el cerro y la ciudad

° El Perímetro de los Gigantes: correspondiente a una zona con plantación de especies de porte alto

° Los Espejos de Agua: construcción de estanques para recoger el agua de las escorrentías y así diversificar los hábitats y observar las especies de medio húmedo

° El Recorrido de los Pájaros: zona de apreciación de fauna silvestre

° El Bosque del Mirador: destinado como un espacio con plantación de especies de porte bajo

° La Cabaña en la Naturaleza: estructura ligera de madera que permite observar diversos estados vegetales

° La Cima: lugar cuya plantación de especies de porte alto señala la cima del cerro y lo hace visible desde afuera

° El Vivero Comunitario: cultivo de diferentes especies que fortalece el programa de repoblación del cerro y el cual está ubicado al ingreso, como lugar de intercambio entre el barrio y el cerro

La obra consiste en un vivero urbano donde abunda la vegetación de diferentes lugares del Valle

Cuando las personas transiten el Cerro van a poder disfrutar de ambientes especiales en los recorridos que nosotros trazamos, pero al mismo tiempo, con la inclusión de los viveros comunitarios, estamos generando posibilidades educativas en áreas como la biología y botánica para la población asentada en ese sector. Hay una tremenda inclinación a buscar acciones que mejoren la calidad de vida de los habitantes, pienso que en términos ecológicos existe mucho campo de acción en el Valle”, mencionó Sebastián Mejía, docente de arquitectura de la UPB.

Para Édgar Mazo, el hecho de repoblar el Cerro con especies nativas propias de la región es una oportunidad de mejorar el entorno, adicionalmente, con el trabajo de hidrología que desean implementar cambiaron el modelo actual que tiene EPM, el cual consiste en recoger el agua, introducirla por un canal en concreto y llevarla al río. “Nosotros estamos trabajando los primeros esquemas de infiltración del agua en el territorio, con el propósito de tener un riego natural y mermar las aguas escorrentías de manera que la misma agua sea utilizada en el parque”.

Premio interno III Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje

La importancia de hacer este proyecto en una ciudad como ésta reside en que Medellín posee siete cerros muy extensos que no están siendo aprovechados, y las características de estos pulmones verdes podrían amedrentar el fenómeno de La Isla de calor en el centro de la metrópolis.

Mejía explica dicho acontecimiento aclarando que los microclimas son un atributo que tiene el valle, no necesariamente un problema y que la dificultad de La Isla de calor consiste en la incidencia del sol sobre las superficies que tienen la capacidad de captarlo plenamente, tales como los asfaltos, los vidrios y todos los elementos que componen el contexto urbano. Al calentarse durante el día no se alcanzan a enfriar en la noche, y es por esto que la vegetación podría ayudar a mantener una humedad relativa en la zona, para producir mayor confort. En ese orden de ideas, el paisaje es una herramienta para atacar los problemas ambientales existentes, no solamente en términos de temperatura, también en temas de ruido y de emisión de gases de efecto invernadero.

Todos los integrantes del equipo están a la espera de llevar el proyecto a una instancia de construcción, etapa que tiene ver con obras de reforestación e incluso plantea la demolición de estructuras en concreto en ciertas zonas del medio ambiente que están siendo impactadas debido a la marcación y control del crecimiento urbano.

 

Por Michelle Acevedo Vélez – Agencia de Noticias UPB