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¿Qué hay detrás de los 300.000 desertores de la educación peruana durante la pandemia?

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Expertos señalan que debilidades del sistema -cuantitativas y cualitativas- ya estaban presentes antes de la pandemia y la crisis las ha agudizado. Reflexión para la escuela latinoamericana.

¿Qué hay detrás de los 300.000 desertores de la educación peruana durante la pandemia?
Los 300.000 estudiantes evadidos no serían más que un reflejo de la crisis peruana, pero también de la región que requeriría ir más allá de las estrategias digitales.

La contracción económica que ha golpeado a cada país del mundo debido a la pandemia y la suma de ‘enfermedades preexistentes’ del sistema educativo, serían las principales causas de los 300.000 estudiantes desertores del sistema educativo peruano durante este 2020.

La noticia del impacto de la actual situación, en la que los estudiantes no asisten a las instituciones educativas, la ofreció el Ministerio de Educación peruano que en marzo implementó la estrategia ‘Aprende en casa’ para llevar los contenidos educativos a cerca de 8’.000.000 de estudiantes, a través de la televisión, la radio e internet.

La estrategia incluye, además de la distribución de contenidos incluso impresos, la entrega de 1’050.430 tabletas en el territorio nacional con el objetivo de cerrar la brecha digital de la educación en Perú.

Sin embargo, esos esfuerzos no han podido evitar la deserción de esa importante cifra que no es sino el reflejo de la precaria situación económica que afecta a los hogares peruanos y que se vincula además con una presencia histórica de trabajo infantil.

Lea: Carlos Moreno: «Cada euro invertido en la vida urbana debe tener su reflejo en la economía, la ecología y la inclusión social”.

A ello se suman asuntos como la corrupción y las falencias estructurales del sistema en materia de infraestructura física (escuelas), de disponibilidad de tecnologías pedagógicas, de acceso a internet, y que, aun existiendo no serían la solución para la crisis educativa pues como indica el pedagogo italiano Francesco Tonucci, “La didáctica a distancia no es una solución para la educación”.

De las aulas de clase a la casa y de la casa al trabajo

Lo primero por decir es que la economía peruana, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) registraba a finales de agosto una contracción del 30.2 % acorralando a las familias peruanas.

Así lo evidencian además los cálculos de los investigadores académicos (Universidad Nacional Agraria de La Molina) que advierten que durante este año la pobreza alcanzaría a 10.2 millones de personas (32 %). En el caso de la pobreza extrema, se proyecta, que pase de cerca de un millón a dos millones de peruanos padeciéndola, es decir con un ingreso inferior a los $US 52.4 necesarios para alimentarse en un periodo de 30 días.

En este contexto, muchos de los estudiantes estarían tomando la opción de dejar las escuelas para integrarse a la fuerza laboral de las familias, asunto este del trabajo infantil que es histórico y si bien es un asunto mayormente rural, tiene un importante porcentaje urbano.

Ya en la Encuesta de Trabajo Infantil de 2015, se indicaba que en niños de entre 5 y 17 años, el registro señalaba la cifra de 1’619.200 de ellos, dedicados al trabajo.

“Porque (en esta crisis) no podemos olvidar los conflictos internos de las familias; es decir los niños y jóvenes se preguntan, ¿para qué estudio si tengo que trabajar y apoyar a mi familia? No tengo una computadora, no tengo cómo desarrollar trabajo en casa. Entonces deciden más bien pasarse a lo productivo”, indicó a LA Network, la abogada Katherine Elva Tello, consultora internacional en temas de educación, gobierno y gestión pública, quien ha ocupado distintos cargos públicos como Directora Regional de Educación de Lima Metropolitana y Jefa de la Oficina Nacional de Transparencia, Ética Pública y Anticorrupción del Ministerio de Educación.

Una crisis agudizada en pandemia

Para Alva Tello, la crisis de la educación peruana ya estaba en curso antes de la pandemia por coronavirus, un aspecto que precisa, no es exclusivo de su país sino parte del contexto latinoamericano.

Mientras la reacción inicial de la crisis sanitaria fue enviar a niños y jóvenes a sus casas y tomar acciones para intentar que continuaran en los procesos a través de las tecnologías de la información y la comunicación, lo cierto es que esa estrategia no ha sido tan efectiva para los peruanos: el 45 % de los estudiantes ya no estaría conectándose, indicó el Colegio de Profesores del Perú (CPP).

Lea: ¿Qué dice el COVID-19 sobre la calidad de vida digital en Latinoamérica?

Además, la Red de Municipalidades Urbanas y Rurales del Perú señaló a medios locales que el 92.4 % de gobiernos locales focalizados enfrentaban dificultades para implementar el programa nacional ‘Aprendo en Casa’.

“Un factor importante es el retraso y la poca disponibilidad tecnológica a nivel de conexión, de capacidades docentes, de hardware, de software, que han limitado cualquier despegue de la educación peruana. Incluso en los centros urbanos hay más gran precariedad para la conexión para todo”, contextualizó la experta.

Y las evaluaciones internacionales ratifican estas carencias. Otro espejo que refleja las dificultades por las que pasa el sistema educativo peruano en lo digital es el recientemente publicado Índice de Calidad de Vida Digital 2020 que en su momento reportó LA Network.

El estudio evaluó 85 países en cinco dimensiones: calidad del internet, asequibilidad a internet y gobierno, infraestructura y seguridad electrónica para una población de 3.600 millones de personas.

Allí Perú fue ubicado en el puesto 81 en asequibilidad a internet y en lugar 79 en calidad de internet, lo que indica problemas históricos que, si no se habían resuelto antes de la crisis, menos podrían resolverse en la complejidad actual.

Según Alva Tello, tan solo en infraestructura, Perú tiene un retraso de 100.000 millones de soles que, indica, limitan los esfuerzos de docentes e instituciones.

“Los niños asisten, pero las condiciones no son las mejores. No hay docentes, no hay equipos, no hay mecanismos de aprendizaje, en muchas escuelas no hay director a cargo.  Poco a poco esto se viene subsanando, se han hecho mejoras, pero falta mucho por hacer”.

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Sin embargo, ni siquiera entregando tabletas y desarrollando estrategias como ‘Aprendo en Casa’, y además resolviendo los problemas económicos de un plumazo, la educación peruana saldría de una crisis que también tiene razones más profundas como el espíritu de la escuela actual y la visión de conectar la educación con las necesidades de un mundo en plena Cuarta Revolución y que exige determinadas habilidades que incluso van más allá de las técnicas.

“La educación peruana tiene una línea muy tradicional, de muchos años, muy tradicionalista. No hemos podido hacer cambios en lo macro, ni en lo operativo, todavía muchos docentes siguen haciendo clases mnemotécnicas y siguen evaluando cuánto te has aprendido de memoria para asignar una nota”, describió Alva Tello, magíster en Análisis Económico del Derecho y Políticas Públicas.

Esa misma visión expresó el destacado autor de ‘La ciudad de los niños’. Tonucci, durante los meses más crudos de la pandemia, cuando analizó el impacto en la educación, criticando el protagonismo de las estrategias digitales y revaluando los dogmas de la escuela tradicional “que piensa que los niños son vasos vacíos que necesitan llenarse”.

Durante la pandemia convocaron los consejos de Niños del proyecto ‘La ciudad de los niños’, en países como Italia y España, pero también en Argentina, Colombia y Perú espacios de los que salieron tres mensajes contundentes desde la infancia sobre el confinamiento: extrañaban a sus amigos, valoraban que pasaban más tiempo con sus padres y en tercer lugar expresaron que “estaban hartos de las tareas”.

Finalmente, para la experta peruana invitada por LA Network, los 300.000 estudiantes evadidos no serían más que un reflejo de la crisis peruana, pero también de la región que requeriría ir más allá de las estrategias digitales que Tonucci destacó útiles para momentos de emergencia, pero no como base de la educación.

“Teníamos otra situación muy difícil. En cifras mundiales, ya que esto no es exclusivo del Perú sino de toda Latinoamérica y global, el 43 % de los niños no entiende lo que lee. En Perú ese indicador alcanza el 53 % y esa es una cifra bastante crítica”.

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