¿Se despeja el camino para limpiar el aire en China?

¿Se despeja el camino para limpiar el aire en China?

LA Network - Equipo editorial
24 octubre, 2018 - Ecología Urbana

Un estudio adelantado por la Universidad de Harvard (EE.UU.), muestra cómo el formaldehído y no el dióxido de azufre, puede ser la clave del complejo problema de la contaminación del aire durante el invierno en China. Los avances chinos en este tema son, sin duda,  una referencia obligada para el resto de países y para las ciudades.

¿Se despeja el camino para limpiar el aire en China?
Beijing con bruma y sin bruma. Foto: Jonathan M. Moch / Harvard SEAS

Durante más de 15 años, el gobierno chino ha invertido miles de millones de dólares para limpiar la contaminación del aire mortal, concentrándose intensamente en reducir las emisiones de dióxido de azufre de las centrales eléctricas que queman carbón.

Estos esfuerzos han sido exitosos en la reducción de las emisiones de dióxido de azufre, pero los eventos de contaminación extrema siguen siendo frecuentes en el invierno y los expertos estiman que más de 1 millón de personas mueren por año en China a causa de la contaminación del aire por partículas nocivas para la salud humana.

Una nueva investigación de la Universidad de Harvard puede explicar por qué se mantiene esta alta contaminación. El estudio muestra que una clave para reducir la contaminación del aire en invierno es reducir las emisiones de formaldehído en lugar del dióxido de azufre.

El formaldehído es una sustancia química incolora, inflamable y de olor fuerte que se usa para fabricar materiales. El formaldehído está presente también en el medio ambiente en forma natural. La mayoría de los organismos vivos lo producen en pequeñas cantidades como parte de los procesos metabólicos normales.

Lo cierto es que desde 1987, la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) de EE.UU. catalogó al formaldehído como probable carcinógeno en seres humanos en situaciones de exposición extraordinariamente alta o prolongada. Desde ese entonces, algunos estudios en seres humanos han indicado que la exposición al formaldehído está asociada a ciertos tipos de cáncer.

“Demostramos que las políticas dirigidas a reducir las emisiones de formaldehído pueden ser mucho más efectivas para reducir la bruma invernal extrema que las políticas dirigidas a reducir solo el dióxido de azufre”, señaló Jonathan M. Moch,  profesional de la Escuela de Ingeniería John A. Paulson de Harvard. “Nuestra investigación apunta hacia formas que puedan limpiar más rápidamente la contaminación del aire. Podría ayudar a salvar millones de vidas y guiar miles de millones de dólares de inversión en la reducción de la contaminación del aire.”

Las mediciones en Beijing de días con una contaminación alta del aire por partículas PM2.5, han mostrado una gran mejora en los compuestos de azufre, que se han interpretado típicamente como sulfato. Basándose en estas mediciones, el gobierno chino se ha centrado en reducir el dióxido de azufre (SO2), la fuente de sulfato, como un medio para reducir la contaminación del aire. Como resultado de estos esfuerzos, el SO2 en el este de China ha disminuido significativamente desde 2005. El problema es que la contaminación del aire por partículas no ha seguido el mismo camino.

Los investigadores hallaron que los instrumentos utilizados para analizar las partículas de neblina pueden malinterpretar fácilmente los compuestos de azufre como sulfato cuando, de hecho, son una molécula llamada hidroximetano sulfonato (HMS). El HMS se forma por la reacción del SO2 con formaldehído en nubes o gotas de niebla.

A través del uso de una simulación por computador, los investigadores demostraron que las moléculas de HMS pueden constituir una gran parte de los compuestos de azufre observadas en PM2.5 en neblina de invierno, que ayudarían a explicar la persistencia de eventos extremos de contaminación del aire a pesar de la reducción de SO2.

“Al incluir esta química pasada por alto en los modelos de calidad del aire, podemos explicar por qué el número de días extremadamente contaminados de invierno en Beijing no mejoró entre 2013 y enero de 2017 a pesar del gran éxito en la reducción del dióxido de azufre”, dijo Moch. “El mecanismo de azufre-formaldehído también puede explicar por qué las políticas parecieron reducir repentinamente la contaminación extrema el invierno pasado. Durante ese invierno, las restricciones significativas en las emisiones de SO2 trajeron concentraciones por debajo de los niveles de formaldehído por primera vez, e hicieron del SO2 el factor limitante para el HMS producido.”

Las principales fuentes de emisiones de formaldehído en el este de China son los vehículos y las principales instalaciones industriales, como las refinerías químicas y petroleras. Los investigadores recomiendan que los formuladores de políticas centren sus esfuerzos en reducir las emisiones de estas fuentes para reducir la bruma extrema en el área de Beijing.