“Es tiempo del periodismo en equipo, que ayuda al ciudadano a tener voz”: María Teresa Ronderos. Entrevista

LA Network - Equipo editorial
4 octubre, 2016 - Alianzas y Comunidades

Presente en el Festival de Periodismo Gabriel García Márquez en Medellín, LA Network dialogó con una de las periodistas más respetadas en Colombia sobre el papel del periodismo para promover ciudadanía activa.

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La agitación periodística que vive hoy Latinoamérica despierta sensaciones gratas en María Teresa Ronderos. Cada vez –afirma– queda en evidencia el auge de un periodismo que se construye desde los espacios donde se desenvuelve la vida ciudadana. Un periodismo que se hace por fuera de la vanidad, la espectacularidad y la autocomplacencia. Un periodismo por fuera de los marcos impositivos del poder.

María Teresa Ronderos, maestra de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano e integrante del Consejo Rector de la FNPI, es especialista en ciencia política y dirige en la actualidad el Programa de Periodismo Independiente del Open Society Institute. Ha sido asesora editorial de la revista Semana, directora de VerdadAbierta.com y columnista de El Espectador.

Al final del “Taller: el sueño de empezar una iniciativa periodística”, que ella coordinó en desarrollo del Festival Gabo 2016, afirmó que “LA Network es una propuesta muy interesante, una idea muy bonita, porque busca generar una red para que la gente pueda realmente contar sus historias, en una plataforma que le sirve a la ciudadanía”.

—Profesora María Teresa, ¿qué atractivos le ofrece al ciudadano el periodismo independiente?

—El periodismo independiente no tiene una agenda interesada, no busca promover a personas, no busca vender nada, no quiere decirle a la gente haga esto o aquello. Simplemente cuenta lo que pasa, investiga y escarba los hechos, llama a los ciudadanos y les propone que ayuden a escarbar y que también cuenten lo que está pasado. Así, entre todos, se elabora el relato periodístico y así la gente está mejor informada y toma mejores decisiones. Esa es la idea del periodismo independiente.

—Ubicándonos en Latinoamérica y en sus complejidades, ¿cómo ha avanzado esta idea en la región?

—Ha avanzado mucho. Hay muchos nuevos medios en Latinoamérica. Son grandes narradores, grandes contadores de historias y muchos de ellos ya están aprendiendo las técnicas y las tecnologías para hacer que sus proyectos sean más fuertes y tengan más voz, a pesar de ser chiquititos en algunos casos. En otros ya no son tan chiquititos, han ido agarrando mucha fuerza y creo que el periodismo independiente en Latinoamérica está mostrando un gran arraigo. En el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2016, los trece proyectos finalistas corresponden a emprendimientos periodísticos independientes.

—Aunque suene extraña la pregunta, ¿el periodismo independiente es lo contrario de periodismo tradicional?

—No. Porque el periodismo tradicional o clásico también era independiente. Los grandes periodistas nuestros, de tantos de años de vigencia, tan entrañables en toda la región, también se dedicaron a contar lo que pasaba en los pueblos y en ciudades, se ocupaban de atender las quejas de los ciudadanos. Desafortunadamente hay unos medios que se han ido alejando de la gente y que se han ido volviendo más amigos del poder. Sus dueños tienen intereses políticos y económicos y el medio se vuelve un uso, una herramienta. Son medios que para el ciudadano dejan de ser un observador independiente, un observador transparente sobre el acontecer de la sociedad. Y es eso lo que los ha llevado a perder conexión con el público.

¿Considera que con el periodismo independiente llegó a su final el periodismo magistral que no admite contradictores y el periodista que brilla como una estrella en solitario?

—Yo creo que sí. Es el tiempo del periodismo en equipo, del periodismo que escucha, del periodismo que ayuda al ciudadano a tener voz. Entonces el periodista deja de ser un investigador y un escritor en solitario. Por supuesto que lo debe ser, pero con la misión de ayudarle al ciudadano a participar, a que lo escuchen.

—Y es tiempo, además, de la autocrítica como combustible del periodismo independiente.

—Total. Uno tiene que estar todo el tiempo pensando que lo puede hacer mejor, escuchando a la gente que te dice los errores y sobre todo hoy cuando la retroalimentación es un hecho inmediato. La autocrítica para todos es fundamental. Hay que estar constantemente revisando nuestro trabajo.

—¿Por qué hay fundaciones como Open Society Institute, en la que usted trabaja, apoyando el periodismo independiente?

—Las fundaciones filantrópicas están preocupadas por la caída de medios que antes patrocinaban el ejercicio del periodismo investigativo o que respaldaban equipos que se daban el lujo de tener tres o más meses investigando un hecho. A las fundaciones filantrópicas les interesa que siga habiendo democracia, que siga habiendo ciudadanos informados. Les preocupa que no haya suficiente buena información o que la calidad de la información esté muy regulada por los gobiernos. Por eso están ayudando a financiar medios que contribuyan a construir ciudadanía, que contribuyan a que las democracias se mantengan vivas, que haya sociedades abiertas. Muchos de los proyectos que hoy triunfan en Iberoamérica tienen el respaldo de grandes organizaciones filantrópicas que ayudan a la vigencia de un buen periodismo en todo el mundo.

—Ése es el papel central que desempeña como directora del Programa de Periodismo Independiente del Open Society Institute.

—Yo dirijo este programa y es un programa global que apoya no solamente con dinero sino también a establecer conexiones con el mundo. Ayuda a que se conozca quién está haciendo qué. Ayuda con el intercambio de conocimientos entre medios independientes, que es algo bien importante. Y ayuda con el relacionamiento con fundaciones y organizaciones que defiende la libertad de expresión, que protegen a los periodistas y que protegen a esos medios que se la están jugando en el territorio tratando de mantener un espacio libre para las voces promotoras y comprometidas con la libertad de expresión.

—Desde el Open Society Institute, ¿cuáles se considera que deben ser los temas prioritarios en la agenda del periodismo independiente en Latinoamérica?

—Hay temas fundamentales en Latinoamérica, que son los que la hacen distinta de otros continentes, porque la humanidad tiene hoy un montón de retos. Uno es la violencia urbana, el homicidio, porque aquí en Latinoamérica se mata muy fácil. En otros países, al contrario de lo que sucede en muchas zonas de América Latina, no se mata tan fácil. La otra cosa que hay que arreglar en Latinoamérica, invirtiendo recursos y haciendo un esfuerzo enorme, es la desigualdad. Necesitamos equidad, que la gente sea tratada como ciudadanos iguales. Que no haya ciudadanos de primera, de segunda y de tercera. Tenemos que trabajar para que los ciudadanos se empoderen y digan ‘yo soy un ciudadano con derechos y deberes igual a los demás’.

—En esta ya larga trayectoria de su vida periodística, ¿cuál debe ser entonces el papel de las escuelas y facultades tradicionales de periodismo y comunicación?

—Me queda muy difícil hablar porque no conozco tanto. Pero desde ellas se debe impulsar a los estudiantes a practicar, deben despertarles el espíritu creativo, despertarles el espíritu emprendedor para que esos muchachos no salgan a pedir un trabajo sino que salgan a ver cómo generan trabajo, cómo apoyan y enriquecen la agenda informativa. Y, en ellas, más que profesores o decanos líderes, se requieren innovadores, personas creativas, gente que sepa pensar.