Trump destroza la política contra el cambio climático de Obama

LA Network - Equipo editorial
2 abril, 2017 - Gobernanza

Cumpliendo su promesa de campaña, el presidente estadounidense presenta una orden ejecutiva que pone freno a los avances que en materia de energías limpias  había promovido su antecesor. Tal decisión hace prever riesgos sobre el Acuerdo de París.

Las políticas contra el cambio climático de la administración de Barack Obama han estallado en mil pedazos. El presidente Donald Trump firmó este martes la Orden Ejecutiva de Política de Independencia Energética, que bajo ese nombre pomposo no es nada distinto a la eliminación de todas las líneas definidas por su antecesor en materia ambiental.

La decisión de Trump significa un frenazo al interés estadounidense demostrado en los últimos 8 años de acelerar el crecimiento de las energías limpias. Como en su momento sucedió con George W. Bush, y que parece ser una actitud permanente del partido republicano, el nuevo gobierno ratifica con esta orden ejecutiva el respaldo a la industria petrolera y de combustibles fósiles para posicionarse de nuevo como líderes de la producción energética. Y ello además, amparados en políticos escépticos y negacionistas del cambio climático.

La orden ejecutiva del presidente Trump ordena a la Agencia de Protección Ambiental EPA que suspenda, revise o rescinda cuatro acciones relacionadas con el Plan de Energía Limpia, que en opinión del presidente han perjudicado la economía.

La primera de ellas tiene que ver con levantar la prohibición del leasing federal para la producción de carbón; ordena también a todas las agencias que realicen una revisión de las acciones existentes contra el cambio climático y suspendan, revisen o rescindan las acciones que no están obligadas por la ley; busca también revisar en Plan de Energía Limpia que imponía restricciones a las plantas energéticas que usan combustibles fósiles; y por último ordena al Procurador General que busque el alivio apropiado de los tribunales sobre los litigios pendientes relacionados con ese Plan.

El argumento de Trump para eliminar todas las acciones de su antecesor en la lucha contra el cambio climático es que “la administración pasada cargó a los estadounidenses con regulaciones costosas que dañaron los trabajos y la producción de energía americanos” y que el Plan de Energía Limpia de Obama podría costar hasta 39.000 millones de dólares al año y aumentar los precios de la electricidad en 41 Estados por lo menos en un diez por ciento.

La orden ejecutiva de Trump se suma a la decisión tomada en días pasados de eliminar los obstáculos para construir el Keystone XL Pipeline y su declaración que el ducto Dakota Access beneficia al interés nacional,  iniciando así el proceso para completar su construcción.

Las críticas a esta orden ejecutiva de Trump no se han hecho esperar. La excandidata presidencial Hillary Clinton compartió en redes sociales un video donde advierte de varias consecuencias que para el país tendrá la decisión de Trump de matar el Plan de Energía Limpia. De entrada puede provocar 3.600 muertes prematuras por año y 90.000 ataques de asma en niños por año.

De igual manera, las organizaciones ambientalistas más representativas de los Estados Unidos ya informaron que harán todo lo posible en los estrados judiciales para detener estas políticas en contra del planeta, según ellos.

A pesar de las evidencias para la mayoría de los científicos y expertos sobre la existencia y las consecuencias del calentamiento global, existen los llamados negacionistas, quienes no creen que el cambio climático sea un problema o esté provocado directamente por el hombre. Hoy Donald Trump hace parte de ese grupo de personas y de políticos.

Trump ha repetido en decenas de escenarios que el cambio climático es “una falsa alarma” e incluso ha llegado a considerar como “un efecto menor” las consecuencias del calentamiento de la Tierra.

Desde la firma del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, 55 países, que representan el 55% de las emisiones de carbono, ratificaron el acuerdo y asumieron el compromiso de materializarlo en políticas públicas. Entre los principales países que ratificaron los acuerdos están Estados Unidos y China. Para la administración de Barack Obama el tema fue una prioridad.

El Acuerdo trazó como meta principal mantener el calentamiento global menor a dos grados Celsius. Si el planeta llegara a los cuatro grados, el clima experimentaría un incremento de los ciclones naturales, sequías, hambruna y un aumento del nivel del mar en las costas.

La nueva política establecida por Trump hace imposible que Estados Unidos cumpla con su objetivo de reducir las emisiones un 30% para 2030, por debajo de los niveles de 2005, como se había comprometido en el Gobierno Obama. Igualmente queda en suspenso que el país vaya a cumplir con su parte del Acuerdo de París, cuyas discusiones y avances serán revisados en noviembre en la ciudad de Berlín.