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La ciudad latinoamericana que ha tenido 9 alcaldes en seis años

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Esta urbe colombiana vive en un limbo institucional como consecuencia de la corrupción en muchos de sus niveles de poder y la incapacidad administrativa de sus gobernantes. Este domingo los ciudadanos eligieron un nuevo alcalde para 20 meses. Un espejo de lo que no debe pasar en ninguna ciudad del continente.

La ciudad de Cartagena tendrá hoy una jornada de elecciones atípicas para elegir su noveno alcalde en 6 años.

La estatua en honor del teniente general Blas de Lezo y Olavarrieta parece proteger aún con su espada blandida el enorme Castillo San Felipe de Barajas, el fortín más atractivo que ofrece la ciudad de Cartagena de Indias a los turistas nacionales e internacionales que la visitan.

Nacido en Guipúzcoa (España), de Lezo es considerado uno de los más grandes estrategas de la historia de la Armada Española, luego de haber dirigido de manera heroica la defensa de la ciudad colonial durante el asedio y ataque de los británicos en 1741.

Lo cierto es que hoy ni siquiera el valiente e intrépido general español tendría manera de vencer la creciente corrupción y la desadministración que tienen postrada a la ciudad.

Como consecuencia de esos problemas este domingo hubo elecciones atípicas para elegir un alcalde que trabajará solo 20 meses, ya que en octubre de 2019 serán las elecciones para el periodo oficial de cuatro años establecido en la Constitución Política.

La historia de este desgobierno comenzó en 2012 luego de la enfermedad del reconocido locutor deportivo Campo Elías Terán Dix, quien con 160.000  votos se convirtió en el primer alcalde negro en la historia de Cartagena

Terán Dix llegó al poder sin ninguna experiencia en administración pública ni en política, lo que empezó a ser un lastre para la ciudad, pero a los nueve meses de iniciado su periodo tuvo que dejar el cargo para centrarse en el tratamiento de un cáncer. A partir de ese momento la interinidad se ha tomado el gobierno local.

Felipe Merlano, en ese momento secretario general de la alcaldía y el ex asesor Óscar Brieva fueron nombrados en encargo. Luego, tras la ausencia por incapacidad médica de Terán, el gobierno central designó al ex director del Departamento para la Prosperidad Social, Bruce Mac Master, como alcalde y, posteriormente nombró a Carlos Otero, político que incluso falleció en 2015.

Una de las mayores expresiones de la corrupción ha sido la construcción de edificios par apartamentos sin ningún control urbanístico, que casi le hacen perder a la ciudad su condición de Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Al morir Terán Dix -quien fue además suspendido por la Contraloría General de la Nación por irregularidades en  la contratación pública – Cartagena debió hacer unas elecciones atípicas, de las que salió ganador Dionisio Vélez Trujillo en julio de 2013.

Luego de esos seis alcaldes en cuatro años, el 1 de enero de 2016 asumió Manuel Vicente Duque, pero rápidamente sería acusado de favorecer a empresarios relacionados con la construcción, entre ellos su primo José Julián Vásquez, considerado el “rey de las licitaciones” en Cartagena.

Justamente el viernes pasado una jueza envió a la cárcel al concejal Rodrigo Reyes, al exalcalde de la localidad Tres, Pedro Buendía Elles y al servidor público de la alcaldía Jorge Cudris. Los funcionarios fueron cobijados con medida intramural por permitir que un grupo conocido como el “Clan Quiroz” adelantara construcciones ilegales con licencias falsas que terminaron por afectar a un grupo de familias en Cartagena, de acuerdo con información de Caracol Radio.

Estas irregularidades fueron descubiertas el año pasado por el derrumbe del edificio en construcción Torres de Blas de Lezo II, el 27 de abril, que mató a 21 personas y dejó heridas a 23 y que hizo evidente la falta de control urbanístico de las autoridades. Manuel Vicente Duque se encuentra en la cárcel desde septiembre de 2017 por este y otros asuntos y renunció al cargo el 31 de octubre con una carta firmada desde la prisión. Sergio Lodoño Zurek es el actual alcalde interino, quien está encargado desde el 30 de mayo de 2017.

Desánimo y apatía ciudadana

Es ante estos casos de corrupción y de inestabilidad política, que los cartageneros ven con pesimismo el futuro de la ciudad. No podría ser para menos. La presencia de ocho alcaldes en 6 años ha generado cambios constantes en el gabinete distrital,  cero o pocos avances en la aplicación de los planes de desarrollo y la imposibilidad de darle continuidad a políticas públicas de manera efectiva.

La estatua de Blas de Lezo acompaña la zona de ingreso al Castillo San Felipe de Barajas en Cartagena.

El pesimismo se vio reflejado en la encuesta de percepción ciudadana hecha por Cartagena Cómo Vamos, un programa privado que desde el 2005 hace seguimiento y monitoreo a los cambios en la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, a partir de indicadores objetivos y de percepción ciudadana.

Para el 79 % de los cartageneros encuestado en febrero pasado la ciudad va por mal camino, mientras que solo el 21 % piensa que la ciudad va bien, una disminución de 13 puntos porcentuales, la percepción más pesimista vista en la ciudad en los  últimos 12 años.

Así mismo se evidencia una disminución en el orgullo de los cartageneros, con solo un 50 % que se siente orgulloso de la ciudad, la proporción más baja de la historia reciente y con una disminución de 5 puntos porcentuales en relación con 2016. Esta tendencia de descenso es notoria a partir del año 2010.

Por tal motivo las elecciones de este domingo no despertaron el interés de los cartageneros. Hubo una abstención del 77 %. Solo 72 111 votos sirvieron para que Antonio Quinto Guerra fuera elegido como alcalde, pero de entrada ya deberá enfrentar una demanda de la Procuraduría General de la Nación, argumentando que por haber llevado a cabo contratos con el departamento de Bolívar y con el Ministerio de Vivienda que tenían injerencia en la jurisdicción de Cartagena, no puede ejercer como alcalde.

La ciudad parece estar en un laberinto sin salida como consecuencia de la corrupción y la falta de gobernanza. Mientras tanto, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación, el 29 %  del 1’024.882 habitantes que tiene la ciudad vive en condiciones de pobreza y el 5,5 % en pobreza extrema y la desigualdad crece.

Por cuenta de esta situación tan calamitosa y la corrupción inmobiliaria, Cartagena casi pierde su condición de Patrimonio Histórico de la Humanidad de la UNESCO. Hoy solo una ciudadanía participativa y comprometida a desterrar la corrupción podría cambiar el escenario futuro. Lo cierto es que este ícono turístico de Colombia es hoy un espejo para otras ciudades latinoamericanas de cómo sin gobernanza es imposible que haya desarrollo.

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