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‘La esclavitud está más desenfrenada que en cualquier otro momento de la historia’

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El Índice Global de Esclavitud 2016 señala que ya son 45.8 millones de personas que sufren de este sometimiento en el mundo y evidencia un problema que está multiplicándose más que en cualquier otro momento de la historia y en el que las ciudades tienen un enorme desafío.

Foto de Dương Trí en Unsplash

El continente americano, esa tierra de libertad para muchos representada en esa gran estatua con una llama en la mano en Estados Unidos, pasó de tener en 2014, un triste registro de 1’285.000 personas viviendo sometidas a las formas modernas de esclavitud a 2’168.600 en 2016, según reporte del Índice Global de Esclavitud que construye la australiana Walk Free Foundation sobre 167 países.

Pero esa situación y esas cifras para la franja de tierra que habitamos son, por decirlo positivamente, “solo una parte” (4.7%) de la crítica situación mundial que en ese periodo, pasó de tener 35.8 millones de esclavos modernos a la aterradora cifra de 45.8 millones: un aumento de 28% en la barbarie humana.

“La esclavitud es aborrecible, está más desenfrenada que en cualquier otro momento de la historia y es completamente evitable. A diferencia de las principales epidemias mundiales como la malaria y  el VIH / Sida, la esclavitud es una construcción propia de la condición humana. Si bien eso es en sí misma una tragedia, también significa que la humanidad tiene el poder de terminarla”, expresa Andrew Forrest, fundador y presidente de Walk Free Foundation en la presentación del Informe.

Esas formas modernas están constituidas por prácticas como el trabajo forzado, la trata de personas, la servidumbre por deudas, la explotación sexual y los casamientos obligados; por mencionar solo los crímenes más reiterados que la constituyen y que evidencian que esta actividad está inmersa en los sistemas económicos de muchos países en los que, según el informe, los gobernantes no quieren mirar para solucionar el problema.

“Encontré la esclavitud en todas partes, simplemente porque he mirado. Los líderes se rehúsan a mirar las realidades propias: las cadenas de suministro son engañosas e irresponsables. La esclavitud es una práctica malvada y corrupta. Líderes soberanos y corporaciones, señalan que ya han tenido suficiente de la esclavitud en sus sistemas sociales y están preparados para pasar rápidamente a erradicar a los amos de esclavos y encarcelar a los que continúan con la práctica. Esto enviará las mejores señales a la economía”, agregó Forrest.

En ese orden de ideas, los cinco países con mayor número absoluto de personas viviendo en la esclavitud moderna son: India, China, Pakistán, Bangladesh y Uzbekistán. Ellos recogen el 58% de la totalidad de esclavos mundiales.

En 2014 fueron: India, China, Pakistán, Uzbekistán y Rusia que en su momento representaron el 61% del total de la población sometida. Destaca la situación de India, China, Pakistán y Uzbekistán que reiteran su deshonrosa posición entre los cinco países más esclavizantes.

Complementan la lista de los 10 países con situación más crítica para esta versión del Reporte 2016, Corea del Norte, Rusia, Nigeria, la República Democrática del Congo e Indonesia.

“Pedimos a los gobiernos de las diez principales economías del mundo que promulguen leyes, al menos tan fuertes como la Ley de Esclavitud Moderna del Reino Unido de 2015, con un presupuesto y una capacidad para garantizar que las organizaciones tomen en cuenta la esclavitud moderna en sus cadenas de suministro, y para facultar a la supervisión independiente”, solicita el presidente de la Fundación que además, realiza el estudio de las condiciones que favorecen la vulnerabilidad de la esclavitud y la capacidad de los gobiernos para responder con medidas ante ella.

Foto de Jairo Alzate en Unsplash

Latinoamérica: porcentaje menor, gran problema

Ahora, al girar la mirada hacia Latinoamérica, México hace presencia en la lista como el número uno de la región, como protagonista del infame ranking al ocupar el vigésimo lugar en el mundo con un total de 376.800 personas viviendo bajo formas modernas de esclavitud. Peor aún, repite en esta situación cuando, en el reporte de 2014, apareció en la posición 18 a nivel mundial con 266.900 personas vulneradas y ubicándose, de nuevo, en el primer lugar en Latinoamérica.

“Según algunas estimaciones, el 70 por ciento de los casos modernos de esclavitud en México están relacionados con grupos del crimen organizado. Los diversos cárteles cometen secuestros para la prostitución forzada y el trabajo forzado en todos los grupos de edad, a menudo con la complicidad de las autoridades locales, estatales y federales”, señala el reporte global que analizó en profundidad dos países en la región, el primero México y el segundo, República Dominicana.

En el caso de México, son las ciudades de CDMX (Distrito La Merced); Tenancingo, El Paso, Acapulco, Cancún y Puerto Vallarta, las que se destacan como focos de explotación sexual y trata de personas, especialmente de mujeres y niños. A este contexto urbano se suma que en las regiones rurales mexicanas, tanto personas nacionales como extranjeras, son sometidas a trabajos forzados en las distintas plantaciones que allí se explotan y que se concentran según Walk Free Foundation, en 18 regiones. De esta realidad son frecuentes los registros en los medios de comunicación que relatan las historias de mexicanos y centroamericanos que en su mayoría son la fuerza impulsora de parte del sector agrícola: “particularmente en la cosecha de maíz, campos de tomate, plantas procesadoras de tomate y otras plantaciones como ají, pepino y berenjena”.

México (376.800); Colombia (308.200); Perú (200.500); Venezuela (198.800); Argentina (175.500); Brasil (161.100); Guatemala (138.100); Haití (106,600); República Dominicana (104.800) y Ecuador (65.300); integran la lista de los 10 países con mayor población bajo formas modernas de esclavitud.

Ahora, en relación con la proporción de personas esclavizadas respecto al número total de la población, el listado es otro. Haití, con cerca del 1% de su población bajo el yugo de la explotación moderna en sus distintas formas, es quien lidera el listado bajo esta perspectiva.

La siguen en ese orden, República Dominicana (0.9); Guatemala (0.8); Colombia (0.63); Perú (0.63); Venezuela (0.63); Guyana (0.62); Trinidad y Tobago (0.4); Surinam (0.4) y Bolivia (0.43).

“La esclavitud moderna en las Américas afecta a hombres, mujeres y niños, manifestándose como trabajo forzado, explotación sexual comercial y, en menor medida, mendicidad forzada. El trabajo forzado afecta principalmente a hombres y mujeres en la agricultura, la minería, la construcción y las industrias nacionales, predominantemente en Norte y Centro América y el Caribe. El trabajo forzado es un problema prevalente entre los grupos indígenas en Perú, Bolivia y Colombia”.

Precisamente, la esclavitud moderna en Latinoamérica se manifiesta en su mayoría con mano de obra no calificada para sectores productivos como la minería y la agricultura donde son los hombres jóvenes la población más vulnerable. Contrario a ello es lo que sucede en formas como la trata y  la explotación sexual, en la que mujeres y niños son los más débiles. En estas manifestaciones de esclavitud moderna se suman poblaciones como las de diversidad de género como gays, lesbianas, transexuales, bisexuales tanto de Centro como de Suramérica donde, de nuevo, son instrumentalizados por grupos de delincuencia organizada y cárteles que son los dueños del negocio del sometimiento.

En Brasil y Perú, la selva amazónica es el escenario de la explotación maderera y aurífera en la que se esclaviza a hombres jóvenes con bajos niveles educativos y que generalmente son migrantes internos. Allí en los contextos rurales, los endeudamientos son una forma de generar la esclavitud, una forma que en ámbitos urbanos como en Colombia, también genera sometimiento para el pago de las deudas e incluso más allá.

Foto de Viliman Viliman en Unsplash

Una isla sin encanto

El otro país que analizó en profundidad en Latinoamérica el Reporte Global de Esclavitud, fue República Dominicana en la que la explotación sexual para atender el alto número de turistas (cerca de 5 millones al año), la trata y trabajos forzados en el sector agrícola, son la cara del fenómeno.

“Desafortunadamente, esto ha sido acompañado por patrones claros de
explotación sexual infantil en destinos turísticos y nocturnos, como playas, parques, bares y discotecas. Una ONG informa los extranjeros representan entre el 23 y el 25 por ciento de los clientes participantes en la explotación sexual comercial de niños”, indica el informe sobre la situación en este país vecino de Haití que, como ya se dijo, tiene la proporción más alta de esclavos con relación al número total de su población.

Allí, ciudades como la capital Santo Domingo y otras como Santiago de los Caballeros, son las de mayor número de personas sometidas al negocio sexual donde los encuestadores del Walk Free recibieron denuncias de participación de las autoridades, al menos por omisión de no querer controlarlo o participando del mismo en el menor de los casos.

En la República Dominicana, el 65% de la esclavitud moderna (104.800 casos) se expresa en trabajos forzados para sectores como la construcción y la explotación agrícola en plantaciones de caña de azúcar, tomates y arroz. Allí, donde también participan migrantes haitianos, se usa la amenaza de deportación como moneda de cambio para obtener la mano de fuerza necesaria para mover el engranaje productivo.

En resumen, la pobreza y la pobreza asociada a migraciones a través de las rutas de la droga y las armas, además de la explotación minera y agrícola en los contextos rurales; hacen parte de los escenarios propicios para que grupos de delincuencia organizada esclavicen a hombres, mujeres y niños a través del Latinoamérica. Autoridades permisivas o asociadas a los grupos de control de negocios como la explotación sexual generan los índices de vulnerabilidad para esta esclavitud moderna que tiene su foco mayor en el oriente del planeta pero que impacta la calidad de vida de los latinoamericanos en las ciudades y los campos.

En las ciudades de toda Latinoamérica, destaca el Informe, la mendicidad forzada, especialmente la infantil, es una forma recurrente de esclavitud moderna que, como las demás, esperan acciones de los gobiernos para combatirla efectivamente e influir en los sectores productivos para exigir una economía basada en el respeto por los derechos humanos.

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