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Equipo editorial Medellín - Colombia
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La seguridad en las ciudades, más allá de la labor policiva

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El reciente informe del Índice de Ciudades Seguras 2017 de la Unidad de Inteligencia de The Economist, deja clara una visión de seguridad más integral, que deben asumir las ciudades ante el acelerado ritmo de urbanización y los retos que impone el futuro inmediato en materia ambiental y tecnológica.

Cámaras de seguridad

Cuando se habla de seguridad en las ciudades, la imagen que primero se viene a la cabeza es la de patrullas, policías, motocicletas oficiales, cámaras de seguridad y otros dispositivos que puedan evitar los robos, los homicidios, la alteración del orden público o el terrorismo en cada urbe, de acuerdo con sus particularidades.

Y eso está bien. Esa mirada, relacionada con la noción de seguridad física es importante. Pero desde hace ya 3 años The Economist, a través de la formulación de un Índice de Ciudades Seguras, propone una mirada más amplia e integral a este tema, muy conectada con las nuevas realidades que enfrentan las ciudades: su cada vez mayor urbanización, el acceso a la tecnología y fenómenos como el cambio climático.

En muchos aspectos, es el éxito de las ciudades, en su rol como centros sociales y económicos globales, el que los hace más vulnerables. Los enormes cambios demográficos están creando ciudades y problemas inimaginables.

La Unidad de Inteligencia de The Economist llama la atención cómo en 2016, había 31 ciudades megaciudades con más de 10 millones de habitantes. Pero para 2030 se estima que habrá 41. Y el tamaño importa. Los desafíos de seguridad  que se deben enfrentar aumentan en la medida en que crece la población y el tamaño se expande a conurbaciones.

Estos desafíos son, por ejemplo,  el crecimiento de la presión sobre el suministro de vivienda y la eventual extensión de barrios marginales y servicios tales como la asistencia sanitaria, el transporte, el agua y la infraestructura de energía.

Es por ello que el Índice creado por la consultora internacional conserva cuatro categorías de seguridad que son esenciales para este nuevo abordaje: digital, salud, infraestructura y física.

Ciberseguridad

El rápido y aún incierto crecimiento y desarrollo de la tecnología es un factor que cada vez más debe ser tenido en cuenta en las ciudades.

La tecnología sin duda trae beneficios. Observar cómo Internet de las Cosas (IoT) a través de sensores recolecta información e inalámbricamente transmite datos desde objetos físicos, entregando nuevas ideas sobre las operaciones de la ciudad es maravilloso. Y con la expansión del circuito cerrado de televisión (CCTV), cámaras en todas las ciudades y la aplicación de tecnologías como la Inteligencia Artificial, el análisis de datos puede mejorar el trabajo y las capacidades de las autoridades en el cumplimiento de la ley y en el combate del crimen urbano y el terrorismo.

Representación de un hacker

Sin embargo, la prisa por aplicar tecnologías de ciudad inteligente también crea  vulnerabilidades. Si las inversiones en las tecnologías digitales no están acompañadas por inversiones proporcionales en ciberseguridad, habrá seguramente problemas.

Las consecuencias de descuidar la ciberseguridad podrían ser terribles, en opinión de la Unidad de Inteligencia de The Economist. Por ejemplo, si los hackers quieren apagar el suministro de energía en una ciudad entera pueden hacerlo y generar el caos. Esta perspectiva es algo  que los funcionarios y administradores de las ciudades ahora deben tener en cuenta.

John Rossant, fundador y presidente de New Cities Foundation, una organización internacional sin fines de lucro, ve un potencial aumento de las amenazas digitales a medida que las ciudades adoptan las tecnologías de ciudad inteligente (Smart City). “Más y más ciudades se están moviendo hacia plataformas digitales abiertas. Eso es bueno, pero te deja abierto a ciberataques, y estos pueden ser muy serios porque estás hablando del suministro de agua, el transporte y las redes de electricidad”, argumentó.

La seguridad en salud e infraestructuras

Las ciudades también se definen en la actualidad por la compleja conexión entre naturaleza, infraestructuras y sistemas de atención. Hoy por ejemplo hay claras evidencias de los vínculos entre la vivienda, el hábitat  y la salud de los ciudadanos.

Y mientras los ataques terroristas son lo que generan los titulares de prensa en las grandes ciudades, los accidentes de tránsito son hoy un mayor peligro para el día a día de los residentes urbanos.

Las fuerzas naturales también están entrando en el juego. El cambio climático plantea nuevos riesgos para las ciudades, con fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, inundaciones, incendios o sismos. El huracán Harvey en Houston, Texas o el terremoto de Ciudad de México son buenos ejemplos de este asunto.

Es por ello que otra prioridad para los gobernantes y administradores de las ciudades es garantizar un acceso adecuado a la atención médica, ya sea la provisión de servicios de emergencia y hospitales o la operación de servicios de atención social. Pero además deben ofrecer un entorno urbano saludable en forma de planes de gestión del tráfico, la promoción de espacios verdes y otras medidas.

Y en materia de infraestructura, un buen ejemplo evidenciado en el informe del Índice de Ciudades Seguras 2017 es el del incendio en Grenfell Tower, un bloque residencial en el oeste de Londres, en junio de 2017, en el que murieron 80 personas. En la medida que las autoridades locales fueron criticadas por no proteger a los residentes de este edificio de viviendas para personas de bajos ingresos, la devastación del incendio sirvió como recordatorio de que las ciudades tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de edificios, carreteras, puentes y otras infraestructuras físicas.

Las ciudades latinoamericanas en esta medición

El informe de The Economist abarca 60 grandes ciudades de todo el mundo y revisa 49 indicadores. Para el caso de las ciudades latinoamericanas objeto del análisis, Buenos Aires es la mejor ubicada en la posición 29 con un puntaje de 76,35 (por encima de la media de 72).

Por detrás de la capital argentina y con un promedio menor están Santiago de Chile (puesto 35), Rio de Janeiro (37), Sao Paulo (38), Ciudad de México (39), Lima (puesto 44), Bogotá (46), Quito (posición 53) y Caracas en la posición 54.

Por ejemplo, en materia de ciberseguridad, las ciudades latinoamericanas tienen un desempeño pobre, con Buenos Aires en el puesto 23 y Río de Janeiro y Sao Paulo compartiendo el lugar 49. “Brasil es uno de los principales sitios de crímenes cibernéticos en el mundo”, señala Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, de Brasil.

Mientras tanto en la categoría de seguridad en salud, Quito y Caracas ocupan los últimos puestos (53 y 54 respectivamente) en este tema. La capital venezolana también aparece en los últimos puestos de las 60 urbes objeto de medición, en los temas de infraestructuras seguras y seguridad física para sus ciudadanos.

En contraste, la ciudad del mundo que ocupa el primer lugar en este ranking es Tokio, que presenta los mejores indicadores en las cuatro categorías medidas.

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