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En Medellín los árboles de la Oriental se han mantenido de pie

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Los árboles de la Avenida Oriental resistieron al vandalismo, al concreto y a los malos cuidados por años, ahora se les compensará su fortaleza con más compañeros y un espacio idóneo.

Medellìn – Avenida Orienta con La PLaya

Su concepción se dio a mediados del siglo XX como proyecto urbano para una ciudad que como todas en la época daba prelación al cada vez más todopoderoso vehículo particular. Narra el historiador local, José María Bravo, que “se planteaba como teoría en varios países del mundo, debido al acelerado crecimiento urbano de las grandes ciudades, y a su impacto negativo en el centro tradicional de las mismas, encerrar el espacio más representativo de dicho centro con un anillo vial específico, buscando reducir al mínimo la circulación vehicular al interior del mismo, y agilizar allí al máximo la circulación peatonal.”

Y así nació un lugar imprescindible para Medellín, no exento de polémicas. Considerado por algunos urbanistas como una cicatriz perversa e irremediable para el centro de la ciudad, pero exaltado por otros que no conciben cómo sería esta metrópolis y su tránsito si no se hubiera hecho tal obra: la Avenida Jorge Eliecer Gaitán. Aunque pocos la conocen por ese nombre. Para todos es simplemente la Avenida Oriental.

El proyecto inicial contempló andenes laterales amplios para la circulación peatonal, con arborización de baja altura en el borde exterior, buscando un medio ambiente sano. Y como recuerda el historiador Bravo “El separador central con características de barrera física y de zona verde, ha sufrido sucesivas transformaciones, la mayoría no acertadas; el piso duro ha permitido el cruce peatonal indiscriminadamente a lo largo de la avenida, se convirtió este espacio en un andén central, con todos los inconvenientes que tiene el cruce peatonal en sitios que no sean los cruces viales.”

Avenida Oriental en 1976. Foto: Gabriel Carvajal – Archivo Biblioteca Pública Piloto

Y las ceibas, urapanes, acacias amarillas y demás árboles que pueblan la avenida en ese separador han resistido como si de rebeldes políticos se tratara, los embates de vandalismo e indolencia de la vida urbana en el centro de Medellín durante más de cuatro décadas.

En marzo de 2017 cuando LA Network recorrió más de dos kilómetros de la importante vía en compañía de algunos funcionarios públicos y del reconocido ingeniero forestal de la Universidad Nacional, experto y autor León Morales; para determinar el estado de los árboles que la habitan, se evidenció su resistencia: muchos de ellos tomados como orinales y baños públicos; como depósitos de basuras sus bases y raíces; enclaustrados en las estructuras llamadas ‘pirámides’ o en estrechas ‘jardineras’ similares a calabozos y tomados como dormitorios en el mejor de los casos; sin embargo, ahí estaban aportando oxígeno, sombra, vida y color en medio de una verdadera jungla de buses, autos, motos, contaminación, cemento y personas indiferentes ante ellos en el mejor de los casos.

“La mayoría de los individuos están en buenas condiciones y cumpliendo su función, debemos recordar que llegaron en las décadas del 70, pero muchos están afectados en sus raíces y puede que deban ser talados: están frondosos pero están enfermos por dentro y ser un peligro para las personas que por acá circulan”, dijo Morales en su momento.

Se refería a algunos de los individuos que, metidos en jardineras cuadradas de ladrillo y concreto o en medio de las denominadas pirámides, fueron convertidos en depósitos de basuras y excrementos en su mayoría por habitantes de calle, lo que derivó en el deterioro de sus estructuras de soporte.

Las ceibas, urapanes, acacias amarillas y demás árboles que pueblan la avenida en ese separador han resistido como si de rebeldes políticos se tratara.

“La orina humana y los excrementos queman y dañan los tejidos y además del aspecto desagradable”, explicaba Morales. Ello, sumado a que los desperdicios de alimentos dejados por los habitantes de calle que dormían dentro de las oquedades formadas por las ‘pirámides’ de cemento, construidas en 2007 para prevenir el cruce de peatones en la congestionada vía, fomentaron el surgimiento de colonias de ratas que afectaron las raíces de los árboles.

Pese a que ese era el estado de varios de los árboles el año anterior, hoy parece que van a pasar a una mejor vida. La Alcaldía dentro del proyecto de Corredor Ambiental, viene eliminando las ‘pirámides’ y las jardineras para dar paso en una extensión de 2,3 kilómetros a nuevas estructuras, más amplias y con más tierra con nutrientes y sobretodo, protegiendo a los árboles del vandalismo que los atacó durante años.

Pirámides en la Avenida Oriental con Caracas, en Medellín.

Además de ello, se densificará la población de árboles con 308 unidades más: 192 en el separador central y 116 individuos en las aceras. Además de ello se pretende crear un entorno más vegetal con la plantación en los nuevos espacios (la intervención será en un total de 7.750 metros cuadrados) de más de 60 mil plantas y arbustos bajos que contribuirán en conjunto con la población existente a la posible reducción de hasta 2° centígrados en la temperatura de la avenida. Sumado a ello, la intervención aportará, según las autoridades municipales, en la reducción de la contaminación auditiva en el sector.

Así que luego de muchos años, la Avenida Oriental de Medellín mejorará el aspecto del corredor central cuando concluyan las obras, y los árboles que por años resistieron múltiples factores agresivos, -incluso Morales habla de algunos momentos en que en el municipio no había personas idóneas en materia forestal que realizaron podas innecesarias o mal argumentadas-, tendrán como recompensa por su lucha en el tiempo, un mejor entorno. Un pequeño cariño para un centro, eso sí, agobiado por la toma cada vez mayor del espacio público por parte de los vendedores ambulantes, la inseguridad –es el sitio con mayor número de delitos, robos y homicidios en la ciudad- y un abandono progresivo de las principales entidades y empresas de la región.

Los árboles podrán reverdecer y crecerá la nueva ornamentación vegetal. Ojalá sea el principio de un renacer del centro. El tiempo lo dirá, como ese mismo tiempo ha permitido ver a los árboles de la Oriental de pie, erguidos, vivos. Una poética resistencia ecológica.

 

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