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Transformaciones en las prácticas rurales y formas de asociatividad que emergen en un territorio con escasez hídrica. Caso de estudio: Comuna de San Pedro, Región Metropolitana

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Resumen

La presente investigación, inserta dentro de la geografía rural y de género,  intenta evidenciar cuales han sido las transformaciones en las practicas rurales y las formas de asociatividad que han emergido en la comuna de San pedro, Región Metropolitana, debido a la escasez hídrica que ha afectado a la zona en las últimas décadas a causa de la privatización del recurso para la agroindustria.

Las prácticas rurales para esta investigación, se han definido como las formas tradicionales de explotación de la tierra, siendo en esta zona la agricultura familiar y la mediana producción de frutillas, y como estas prácticas se han visto afectadas por la falta de agua, dejando espacios residuales cada vez más precarizados. Por otro lado, se identifican mediante sociogramas cuáles son las formas de asociatividad tradicionales en la zona, y cuales han sido las que han emergido como respuesta al conflicto hídrico.

Es importante destacar, que el enfoque de género ayuda a caracterizar como se construyen los espacios rurales y como estos se transforman, incidiendo en las prácticas espaciales. Si bien por un lado el conflicto privatizador del agua, ha llevado a que al perderse la agricultura familiar los hombres se inserten a trabajar en la agroindustria, son las mujeres las que han ejercido mayor resistencia a perder sus formas tradicionales de subsistencia, debido principalmente a que son ellas las encargadas de la reproducción social del grupo familiar.

Palabras clave: agricultura familiar, agroindustria, asociatividad, escasez hídrica, género

Abstract

The present research, inserted within the rural and gender geography, tries to demonstrate what have been the transformations in the rural practices and the forms of associativity that have emerged in the commune of San Pedro, Metropolitan Region, due to the water shortage that has Affected to the area in the last decades because of the privatization of the resource for agroindustry.

Rural practices for this research have been defined as the traditional forms of land exploitation, with family agriculture and the medium production of strawberries in this area, and as these practices have been affected by lack of water, leaving spaces Increasingly precarious residuals. On the other hand, sociograms identify the traditional forms of associativity in the area, and which have emerged as a response to the water conflict.

It is important to emphasize that the gender approach helps to characterize how rural spaces are constructed and how these are transformed, influencing space practices. Although on the one hand the privatization of water has led to the loss of family farming, men are working in agribusiness, women have been more resistant to losing their traditional forms of subsistence, mainly due to Which are responsible for the social reproduction of the family group.

Keywords: family agriculture, agroindustry, associativity, water scarcity, gender

Introducción

La crisis por el acceso al agua es un grave problema actual. Por su importancia para la supervivencia humana, día a día su valor aumenta, disputándose a nivel global los derechos sobre esta. Poderosas instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial de Comercio, el Consejo Mundial del Agua y parte de las Naciones Unidas (Barlow, 2009) han establecido abiertamente que el agua es un bien de consumo que debe ser transado por las reglas de mercado. A medida que las nuevas tecnologías han ido reemplazando a los antiguos sistemas autogestionados de administración colectiva del agua, más democráticos y participativos (Shiva, 2002), estas nuevas formas de administración capitalista del recurso, no solo privatizan sino que socavan por completo el derecho fundamental de las personas, el derecho a la vida.

Asumiendo el concepto de que “sin agua no hay vida”, debemos considerar que este recurso diariamente está siendo sobreexplotado por las industrias de todo tipo, ya que el agua es un elemento fundamental en cualquier proceso productivo, principalmente en la producción de alimentos, así nos encontramos con dos conceptos que son la base para los seres vivos “alimentos y agua”. Se podría justificar esta sobreexplotación del agua bajo la consigna de que nuestro planeta es en su mayor parte agua, y sin duda es así, aproximadamente hay 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua en la tierra, sin embargo solo el 1% de está es agua dulce (Barlow & Clarke, 2004), es decir, es el agua que podemos consumir y utilizar para producir nuestros alimentos.

Con el crecimiento acelerado de la población mundial, presente principalmente en las zonas urbanas, las formas tradicionales de producción de alimentos se han transformado, la agricultura tradicional, en donde se respetaban los ciclos hidrológicos ha ido desapareciendo producto de la agroindustria intensiva, la cual no solo sobreexplota los recursos hídricos, sino también, degrada el suelo y destruye las prácticas tradicionales de vida en los territorios rurales. A todo lo anterior debemos sumar el hecho de que producto del calentamiento global muchas zonas están siendo fuertemente afectadas por cambios climáticos, en donde la reducción en las precipitaciones anuales han disminuido el nivel hídrico que es fundamental para reponer el agua en las napas subterráneas, ríos y esteros.

Si bien muchas comunidades rurales han hecho uso de la tecnología para hacer frente a estos procesos, e intentar mantener sus formas de producción, en la mayoría de los casos esto se vuelve una labor titánica debido a que las políticas de parte del mismo estado favorecen a los grandes actores del capital, y no protegen a los habitantes del mundo rural que día a día ven más precarizada su forma de vida, y en muchos casos se ven forzados a migrar a las ciudades por ser insostenible su sobrevivencia en el campo.

Estos mismos procesos han conllevado a que la geografía rural en las últimas décadas haya debido verse obligada a cambiar sus prioridades de estudio, si en los años 50 su mirada fundamental estaba puesta en tres ejes: el paisaje, la relación entre los componentes de la agricultura y la dinámica demográfica, y la influencia de un medio ambiente físico (Paniagua, 2006: 72).  Sin dejar de lado, la incorporación en los años 60 del enfoque teórico- cuantitativo y el empuje de la geografía radical principalmente en los países de habla inglesa, en donde se integra la perspectiva nacional en relación con la planificación de los espacios rurales. Mientras los enfoques cuantitativos integran como herramientas los análisis factoriales, la programación lineal y el análisis de regresión (García, Tulla y Valdovinos, 1995), la geografía radical promueve como centro del análisis la relevancia social. Los estudios rurales ya no solo se centran en describir, sino también comprender como las sociedades articulan y desarticulan estos espacios, principalmente en las necesidades de las comunidades rurales, y la extensión de los servicios públicos hacia áreas muy alejadas.

El desarrollo capitalista en la agricultura, genera que los ruralistas se interesen en los fenómenos globales,  que condicionan el proceso de desarrollo de la agricultura. Según Paniagua, “Aunque estos trabajos tienen su antecedente en los sistemas de clasificación, ahora se verán más influidos por los imperativos estructurales de los procesos de cambio de la agricultura ligados a una economía mundial” (2006:77). Aun así, los estudios estaban fragmentados entre países, y existían fuertes diferencias de enfoque entre una escuela y otra.

La actual geografía rural surge como una emergencia a las consecuencias producidas por la industrialización. La degradación del medio ambiente, la fragmentación y la precarización social promueven que los ruralistas se enfoquen en denunciar estos conflictos y en promover políticas ambientales en los espacios rurales. Se critica fuertemente la homogeneización de la población, y se centra la vista en tres áreas de estudio

El análisis de la población y sus características en las áreas rurales, en especial los procesos de repoblación rural o contraurbanización, o los cambios en las estructuras de las familias rurales. También el análisis de procesos de cambio  por grupos sociales o características específicas de los mismos, principalmente por grupos de edad, genero, etnicidad, y sus relaciones en el marco de la comunidad rural (…) El análisis social de políticas y estrategias espaciales, principalmente regido por el interés del estudio del acceso a los recursos, al empleo, al transporte, y la vivienda, o las prácticas de ocio en sectores rurales (Ibíd. 2006:79)

Mientras que la urgencia por la problemática ambiental, ha provocado que vuelvan a resurgir intereses que se habían dejado de lado dentro de los estudios rurales, como son el tema de la alimentación y la precarización en las formas de vida rural. La cadena agroalimentaria es tan compleja en sus conexiones hacia “arriba” y hacia “abajo” que su estudio debe ir más allá del proceso de producción de alimentos e integrar también la distribución y el análisis de los condicionantes de su consumo (García, Tulla & Valdovinos, 1995).  Tanto como el fuerte impacto que ha desatado la agroindustria en algunos lugares, el uso intensivo de monocultivos, la contaminación, la privatización de semillas o el uso de agroquímicos y su impacto en las comunidades, así como uno de los problemas más en boga en la actualidad que es la falta total o parcial del acceso al agua para consumo. Lo que ha devastado comunidades rurales completas. La introducción en geografía rural de estas consideraciones se produce principalmente a través del acercamiento fundado en la regulación. Este punto de vista tiende a examinar los estrangulamientos políticos en la producción de normas mediante organizaciones civiles, instituciones y profesionales. Como explica Paniagua la geografía rural adopta esta orientación bajo un esquema que llega incluso a ser repetitivo,

Análisis de las normas, análisis institucional, análisis del proceso de implantación de la regulación administrativa, con especial atención al diferencial entre planteamientos y resultados espaciales, como estrangulamientos entre las perspectivas políticas y las prácticas sociales en un determinado territorio (2006:80).

Mientras que una visión alternativa a los estudios rurales ambientales, se da como un enfrentamiento al planteamiento meramente institucional, con lo cual se busca encontrar un equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental. Ya que el cambio de valores de las poblaciones rurales determina los procesos relativos a la implantación de las regulaciones en el área ambiental, que en líneas generales sólo ha servido para reforzar el statu quo en las zonas rurales (Ibíd., 2006). Así, mientras muchos trabajos actuales en geografía rural tienden a analizar a las grandes empresas de agrobusiness cada  vez más dominantes en el paisaje agrario y el estudio de supervivencia de muchas de las unidades agrarias familiares, y su posible reconversión hacia unidades domesticas de pluriactividad (García, Tulla & Valdovinos, 1995). La explotación familiar en algunas zonas ha demostrado una buena capacidad de respuesta a los imperativos de modernización, pero no es menos cierto que, en otras zonas, la persistencia de la explotación familiar parece constituir una mera forma residual de la agricultura tradicional o una estrategia de supervivencia de la economía doméstica en tiempos de gran inestabilidad.

La industrialización masiva está sacudiendo el equilibrio entre el hombre y la naturaleza en muchos continentes, especialmente en las poblaciones rurales de Latinoamérica y Asia, donde la agricultura basada en la exportación reclama cada vez más el agua que en otro tiempo utilizaban los pequeños granjeros que luchaban por su autosuficiencia agrícola (Shiva, 2002:29).

El caso de Chile no es ajeno a esta realidad, las políticas neoliberales aplicadas durante la dictadura y cimentadas bajo el cambio de constitución, centraron sus intereses en la  masificación de grandes industrias, en su mayoría de capitales extranjeros, que de Norte a Sur han impactado en los recursos naturales del país. Desde la minería, las  centrales termoeléctricas e hidroeléctricas para obtención de energía, las forestales, y la agroindustria. Bajo el alero del cambio del Código de Aguas de 1951, y la creación de un nuevo Código de Aguas en 1981, todas estas industrias se adjudicaron los derechos de agua de la mayoría del país, bajo una nueva modalidad, única en el mundo por cierto, que es la disyunción agua-tierra, lo que se tradujo en la separación de la propiedad del agua y de la tierra.  Este proceso ha tenido duras implicancias, ya que la producción agrícola depende en su totalidad de los recursos hídricos; a un agricultor no le sirve poseer tierra para sembrarla, si no posee el agua para regarla. Menos aún, es imposible vivir sin un suministro adecuado para el autoconsumo.

Sin embargo las comunidades no se han quedado inertes frente a estos procesos de precarización de sus territorios. Nuevas formas de asociatividad han emergido en respuesta a estos conflictos, en búsqueda de una reivindicación de sus derechos como individuos a una calidad de vida digna.

Si bien, las formas de asociatividad que emergen en la actualidad producto de los conflictos por el agua y la tierra distan mucho de aquellos movimientos de la época de la Reforma Agraria, caracterizados por mayor empoderamiento civil, organización a nivel nacional y una fuerte ideología campesina, es posible observar nuevas redes de apoyo entre comunidades afectadas. La integración de las telecomunicaciones ha  facilitado el intercambio de información y han logrado que conflictos que se encuentran en zonas apartadas del territorio marquen presencia en el resto de la población. Nuevos tipos de dirigentes, una alta participación de mujeres y jóvenes que reclaman por sus derechos son la tónica que revive luego de que la asociatividad campesina intentara ser erradicada durante la dictadura militar. Poco a poco nuevos intereses en común hacen que las comunidades rurales se levanten de su letargo, y vuelvan a movilizarse frente a la falta de apoyo por parte de las autoridades, y a la degradación y vulneración que sufren día a día por parte de las grandes industrias que privatizan sus recursos y merman su calidad de vida, algo que ha quedado en claro con las grandes marchas realizadas por el agua realizadas en los últimos años por el derecho al agua, los cortes de caminos que han realizado diversas comunidades a nivel nacional, las protestas en el Congreso.

San Pedro: La comuna 100% rural de la región Metropolitana

El caso de estudio no dista de esta realidad nacional. La comuna de San Pedro, perteneciente a la Región Metropolitana, es la única con características 100% rurales (Municipalidad de San Pedro, 2012).

Posee características físicas y climáticas de secano costero, y su principal actividad productiva es la agricultura, donde destaca principalmente el cultivo de la frutilla, que constituye la principal fuente de ingresos y empleo para los pequeños agricultores de la zona; así como para cientos de temporeros y temporeras provenientes de distintas comunas vecinas de la RM y de otras regiones del país. Históricamente fue una de las primeras zonas productoras de trigo para exportar a California durante la fiebre del Oro. Desde entonces, la agricultura es la principal actividad económica. Durante el régimen militar se fomentó la producción de Frutillas, actividad que caracteriza a la zona en la actualidad (Ibíd., 2012), pero que, producto de la escasez hídrica se ha visto mermada, y ha forzado a pequeños y medianos productores a cambiar sus cultivos por Limones, Paltos y Olivos.

El conflicto por el agua en esta zona tiene dos aristas importantes: por un lado está el componente físico-natural, ya que San Pedro está servido por el sistema hídrico Lo Chacón, la cuenca exorreica de El Yali y sus afluentes (Nihue, Loica, San Vicente, San Pedro y El Prado) y por una serie de cuencas endorreicas en la zona de lomajes costeros, al poniente de la comuna. En gran parte del territorio comunal existen napas subterráneas de muy bajo rendimiento. (0-2 l/s/m). La capacidad de las norias se ve incrementada en las cercanías de los afluentes del estero, con rendimientos del orden de los 0,5 l/s (Ibíd., 2012). Estos factores hacen que la zona esté en una constante tensión hídrica, ya que el reabastecimiento de los causes dependen en su mayoría de la pluviosidad, las cuales debido al clima templado cálido, solo se presentan de forma más intensiva durante los meses de Junio-Julio.  La segunda arista del conflicto, y a su vez la más importante, es la privatización de los derechos de agua de la comuna por parte de las agroindustrias presentes en la localidad aproximadamente desde hace 15 años.

Las empresas emplazadas en la comuna y particularmente en los sectores afectados por la falta de agua son: la empresa Ariztía, el fundo Longovilo S.A., la empresa Agrícola Súper Ltda. (Agrosuper), la empresa Agrícola La Trinidad Ltda., y la empresa Agrícola Santa Rosa Ltda. Estas empresas en conjunto, tienen constituidos derechos de aprovechamiento de aguas por 1600 litros por segundo aproximadamente, en un acuífero -El Yali Alto- que posee una capacidad de 2.031 litros por segundo, siendo su demanda actual de 2.281 litros por segundo (Rojas et al. En: Larraín y Poo, 2010: 234).

Muchas de estas industrias han sobre utilizado las napas subterráneas hasta secarlas, o han contaminado con sus piscinas de purines[1] los ríos y esteros. La situación es sumamente grave si se considera que el 71, 35% de la población total no cuenta con red pública de agua potable, el 58% debe abastecerse mediante pozos o norias y la población restante lo hace mediantes ríos, esteros o vertientes (Plan Estratégico Provincial Melipilla, 2006). Esta disminución de agua para el consumo humano y para el desarrollo de actividad productiva ha desencadenado una crisis de empleabilidad y un sostenido deterioro en la calidad de vida de los habitantes de la comuna. En cuanto a las formas de respuesta por parte de los habitantes de la comuna,  si bien, se sabe que existen organizaciones comunitarias movilizadas frente al conflicto dentro de las 42 comunidades agrícolas existentes, como juntas de vecinos, centros de madres, los comités de agua potable rural, los productores de frutillas, etc., se desconocen sus formas de interrelación y acción frente al conflicto.

Datos y metodología del análisis

El enfoque con el que se dirigió la investigación es de tipo cualitativo descriptivo y participativo, ya que es un enfoque acorde para alcanzar los objetivos propuestos tanto a nivel de conocimiento del sujeto en torno a los cambios que ha sufrido su modo de vida y de relacionarse con el territorio rural que habita en el contexto de escasez hídrica, y por otro lado la asociatividad al ser una construcción del capital social existente en el espacio debe ser concebida bajo un enfoque que integre a los sujetos y sus diversas perspectivas, por lo que para esta investigación especifica no sería de valor un enfoque cuantitativo, ya que estaríamos sesgando información que es relevante para comprender los procesos sociales que ha sufrido la comunidad. A diferencia de la investigación cuantitativa, los métodos cualitativos consideran la comunicación que se establece entre el investigador y el objeto de estudio como una parte importante de la producción del conocimiento (Flick: 2007).

Al ser del tipo descriptivo se pudo caracterizar el fenómeno en particular, identificando sus rasgos más singulares, de esta forma se pudieron comparar las diferencias entre las muestras. Y por otro lado, el enfoque cualitativo participativo, le permitió a los propios sujetos de estudio ser actores principales del proceso investigativo, comenzando por la correlación en terreno que se dará entre el investigador y la muestra.

Específicamente se seleccionaron dos comunidades dentro de la comuna de San Pedro, Las Pataguas y Los Culenes. El criterio de selección fue en base a que la primera comunidad no presentaba una escasez hídrica extrema, en ella aún existen familias que cuentan con pozos y pueden desarrollar agricultura familiar, en contraste con la segunda comunidad en la cual la escasez hídrica es extrema, y dependen en su totalidad del abastecimiento de agua por parte del municipio. El contraste entre ambas comunidades que poseen características estructurales similares, sirvió para evaluar los tipos de transformaciones que se presentan en el territorio y comprender las formas de asociatividad, tanto las preexistentes como las que se desarrollan por el conflicto hídrico con la agroindustria.

Cabe señalar, que dentro de la muestra se decidió generar una diferenciación por género al momento de aplicar la metodología, debido a que tanto hombres como mujeres ocupan lugares diferenciados en el mundo rural, y por ende su visión del espacio es distinta, por lo que integrar este factor enriquece la producción de información. Dentro de las técnicas de investigación se utilizaron: Observación directa, historias de vida y Sociogramas. Mientras que los resultados de la información obtenida con la metodología antes señalada, fueron analizados mediante Análisis Crítico de Discurso, ya que este tipo de análisis responde mejor a lo que se intentaba obtener en esta investigación de tipo cualitativa.

Vivir sin agua: el cotidiano de dos comunidades rurales

Las Pataguas y Los Culenes, son dos comunidades que se encuentran ubicadas en la comuna de San Pedro en la Región Metropolitana, y que se dedican principalmente a la producción familiar y mediana de frutillas. Ambas comunidades poseen características morfológicas similares con suelo de secano costero y una actividad climática idéntica. Sin embargo, pese a presentar características similares, ambas comunidades en las dos últimas décadas han sufrido diferencias radicales.

En 1995 se instala en la localidad de Los Culenes la empresa Agrosuper, de propiedad del empresario Gonzalo Vial, la cual comienza su producción de cerdos, pollos y pavos. En la actualidad cuentan con aproximadamente dos millones de cerdos y un millón y medio de aves, con lo cual el consumo de agua que requiere la producción de estas especies es exorbitada, un cerdo requiere en su proceso de producción aproximadamente 45 litros de agua al día, sin contar la enorme cantidad de desechos que producen y los fuertes olores que generan en el proceso.  La empresa ha conseguido gran cantidad de derechos de agua para su proyecto. Bajo el terreno en el que montaron sus criaderos se encuentra el acuífero El Yali Alto. Según los registros de la Dirección General de Aguas (DGA), la empresa es dueña de aproximadamente 223 litros por segundo y de tres pozos de extracción. A eso hay que agregarle los 329 litros por segundo que tiene “Agrícola La Trinidad”, también de propiedad del grupo Vial[2] .

Sumando a todo esto la fuerte escasez hídrica de la zona, la mayoría de los pozos de las personas se secaron, ya no cuentan con agua para su producción de frutillas, ni siquiera para mantener un huerto, dependen exclusivamente del agua que les reparte el municipio una vez a la semana en camiones aljibes el cual les asigna 2000L3 por familia, esto sin contar la cantidad de integrantes. Con simples cálculos, una familia compuesta por 5 integrantes recibe diariamente aprox. 56 L3, 6 litros más de lo recomendado por la OMS, sin embargo se deben considerar dos factores, en primer lugar la mayoría de las familias en San Pedro están compuestas por un mínimo de 6 integrantes, ya que son familias campesinas que integran no solo madre, padre e hijos, sino también a los adultos mayores del hogar, y en segundo lugar con esa cantidad de agua se hace imposible la subsistencia de las comunidades agrícolas, por lo cual se precariza, no solo su subsistencia diaria sino también desaparecen sus fuentes tradicionales de empleo.

Nosotros antes teníamos agua en nuestros predios, podíamos tener animales como vacunos y eso, como la banca campesina, teníamos chacra, producíamos los alimentos para el auto consumo, el agua estaba en la superficie, ó sea hay norias que con 6 metros ya tenían agua. (Entrevistada 1, Los Culenes)

Se secaron los pozos, Agrosuper se adueñó del agua, de nuestras vidas, dependemos del agua que nos traen los camiones del municipio (Entrevistada 3, Los Culenes)

Por otra lado, la comunidad de Las Pataguas aún puede mantener su producción de Frutillas, sin bien el nivel del agua en las norias ha disminuido bastante en los últimos años aún pueden regar sus extensos cultivos de frutillas, además complementan su abastecimiento con el agua que les entrega la municipalidad, la cual destinan solo para actividades cotidianas como bañarse, o cocinar.

De la agricultura familiar local a la agricultura a distancia

Tradicionalmente San Pedro ha sido una comuna agrícola. Fue destinada como una zona de producción de trigo para exportar a California durante la fiebre del oro. Las grandes haciendas y fundos contaban con su tradicional estructura de inquilinaje

“Aquí el fundo Palque criaba vacunos, criaba ovejas, algunas chacras tengo entendido, más o menos habían unos 40 trabajadores, yo desde muy pequeño, yo no tuve la oportunidad de estudiar, la verdad es que a las 8 años empecé a trabajar en el fundo a cuidar una viña, comía harta uva -risas- bueno y ya po’ fui creciendo, con mi familia yo soy con mi mamá mi papá viviendo hasta los últimos años juntos, somos 8 hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres,  y uno solo de los 8 tuvo oportunidad de estudiar. Antiguamente los dueños del fundo por ejemplo, donde yo me crie no les gustaba que la gente estudiara, por conveniencias propias yo me imagino porque no quería que la gente supiera mucho, de leyes que se yo, entonces mi papá se llamaba Juan Pontigo, le decían a mi papá- Juan no eches a tus hijos a estudiar por que aprenden puras mañas en la escuela” (Entrevistado 1, Las Pataguas).

La familias solían vivir en tierras que les asignaban los patrones, a cambio debían trabajar gratis o a cambio de muy bajos sueldos

“Entonces fui creciendo, trabajando en el fundo, en la siembras de trigo, después obligado me sacaron obligado pa` que hiciera los trabajos de la casa, que el fundo obligaba a que cada familia entregara a un integrante para trabajar, y yo reemplace a mi padre, entonces los que estábamos obligados ganábamos mucho menos que el resto  por que con esa obligación le daban unas garantías que se llamaban que eran pa ocho animales y pa tres cuadras de trigo pa que sembrara  a mi papá” (Entrevistado 1, Las Pataguas).

  “No fui al colegio, soy analfabeta, a los 13 años empecé a trabajar  en la casa de los patrones, aprendí a cocinar y me daban comida, así era menos gasto pa` mis tíos” (Entrevistada 2, Las Pataguas).

El tradicional poder ejercido por los dueños de las haciendas y la subordinación de los trabajadores poco a poco se va rompiendo a medida que las políticas de estado comienzan a cambiar. El proceso de Reforma Agraria trajo consigo que el campesinado se empoderara de sus derechos y se fuera haciendo parte de su proceso de independencia productiva, si bien no ocurre la parcelación en todos los fundos de la zona, este proceso es particularmente importante puesto que se sientan las bases de la tradicional agricultura familiar de la zona

  “Empezamos a plantar frutillas a medias con los dueños del fundo, bueno trabajamos unos 5 a 7 años en las frutillas y ya se dejó de sembrar el trigo por que vinieron los años de pocas lluvias y el trigo no se daba” (Entrevistado 2, Las Pataguas)

Las diversas narraciones expresan que la producción de frutillas fue una forma de adaptarse a la escasez hídrica de la época, lo cual llevo a su masificación y que la zona adquiera su tradicional sello de productores de frutillas.

   “Producíamos todos en familia, los niños iban a clases y yo con mi señora trabajábamos, cuando los niños volvían de la escuela igual se ponían a ayudarnos, las niñas recolectaban las frutillas en la época, por que como es una fruta delicada tiene que sacarse con cuidado, y los niños me ayudaban a trabajar la tierra-espejo-como nos empezó a ir bien con el tema de las exportaciones me empecé a comprar más tierra” (Entrevistado 2, Los Culenes).

A medida que expandió la producción familiar, poco a poco los productores se iban especializando, adquiriendo nuevas técnicas las cuales iban transmitiéndose entre vecinos y amigos como una importante forma de asociatividad productiva

“Mi esposo recibió esta tierra de herencia, y vivimos aquí desde entonces. Antes cultivábamos trigo, papas, teníamos pollos, chanchos, luego de apoco se fue metiendo la frutilla, y todos empezamos a cultivar frutillas, mi hijo mayor aprendió la técnica y nos enseñó a todos” (Entrevistada 3, Las Pataguas)

Sin embargo, en la actualidad, debido a la escasez de agua de algunas comunidades, se ha producido un proceso de  migración en la producción.

    “En otras comunidades la gente no tiene ni pa cocinar, menos va a tener agua pa producir, se han tenido que ir a vivir a otros lados, vender, o se mantienen con la pura agua que reparten los camiones, entonces esa no es vida” (Entrevistado 1, Los Culenes)

En aquellas zonas en donde ya no es factible producir, algunos campesinos han arrendado tierras en otras comunas para mantener su producción familiar y no perder su independencia, el destino principal es San Antonio, debido principalmente a su similitud agroclimática y a su cercanía, aunque  esto es altamente extenuante para muchos frutilleros[3].

    “Los Culenes ya no es lo que era, la gente que sigue viviendo aquí trabaja pa Agrosuper, y los que no, se tuvieron que ir a vivir a San Antonio y otras partes para seguir produciendo, algunos más porfiados como yo, seguimos viviendo aquí, porque tenemos toda una historia aquí, pero arrendamos en otros lados pa producir frutillas. Pero yo creo que voy a durar poco tiempo más, porque mi señora está enferma, tiene artrosis y necesita descanso y el estar acarreando el agua que nos reparten de los tanques en baldes y cosas no nos hace bien”.(Entrevistado 4, Los Culenes). 

Muchas de las personas que desarrollan esta producción a distancia son de edad avanzada, por lo que la mayor justificación para este fenómeno de subsistencia es el fuerte arraigo que sienten por su tierra, lo que los lleva a seguir viviendo en zonas sin agua y abasteciéndose con camiones, la mayoría de la gente más joven de las zonas fuertemente afectadas a migrado buscando mejores oportunidades laborales para ellos y sus familias.

La asociatividad y el ingenio campesino

Ya vimos que el fenómeno de producción a distancia se viene desarrollando en las zonas donde la escasez hídrica es completa, sin embargo en las zonas donde aún es posible cultivar pero los niveles de agua han disminuido se produce un tipo de fenómeno distinto. Si bien la agricultura familiar era predominante en la comuna, y la mediana producción se encontraba en segundo lugar, actualmente aquellos productores familiares han comenzado a asociarse entre vecinos para poder postular a fondos entregados por INDAP o a créditos bancarios y de esta manera comprar frigoríficos o mejorar sus técnicas de riego con el fin de optimizar la producción. Quienes no se han asociado y buscan seguir produciendo a nivel familiar, han optado por desarrollar emprendimientos de otro tipo, como la producción de mermeladas y conservas

          “La mayoría de los frutilleros nos ayudamos, nos traspasamos el conocimiento de técnicas antiguas y nuevas, pero no nos integramos a la asociación, además así uno es libre de vender directamente sus productos,  en la asociación funciona cuando por ejemplo hay un exceso de producción, ellos cuentan con frigoríficos y así congelan, nosotros no, cuando hay mucha frutilla las mujeres hacen mermeladas y después también se venden,  porque la frutilla es un producto muy delicado, que dura muy poco” (Entrevistado 2, Las Pataguas).

Muchos complementan sus ingresos con la instalación de talleres de bicicletas, el cual es un importante medio de transporte en la zona, o talleres de costura, venta de ropa americana, entre otros

De lo humano a lo divino: manifestaciones culturales de lo cotidiano

El canto a lo humano y lo divino es una de las más importantes tradiciones (sino la más importante),  de la cultura en la comuna de San Pedro. Todos los meses las personas se reúnen en diversos lugares a escuchar a los cantores que con gran dedicación escriben los versos que relatan las historias de la cotidianeidad de la comuna, o historias religiosas de la biblia.

El canto a lo poeta, nombre original de esta tradición,  divide sus aguas en dos grandes vertientes temáticas, que se corresponden también con diferentes contextos de recitación de los versos: el canto a lo humano, propio de celebraciones más bien profanas o de desafíos entre poetas, y el canto a lo divino, ligado más bien a las prácticas de la religiosidad popular. Esta división bipartita, que es también un reflejo de la separación de los mundos del hombre y la divinidad, se ramifica en múltiples temas o “fundamentos” poéticos. En el caso del canto a lo divino éstos incluyen los fundamentos de creación de mundo, fin de mundo, historia sagrada, nacimiento, pasión y muerte de Cristo, y despedida del angelito. En el canto a lo humano los principales fundamentos son los versos por historia humana, por geografía, por astronomía y por literatura, así como los versos por amor, los del mundo al revés, los de desafío y los de ponderación, en los que se puede rastrear el antiguo tópico de la tierra de jauja. En los versos a lo humano es posible encontrar una caracterización de distintos tipos populares, que encarnan categorías sociales y actitudes ante el mundo[4].

“Resulta que la décima llego acá a Chile desde España con los padres jesuitas y yo tuve la gran oportunidad de ser hijo de gente que vivía muy cerca de donde llegaron los padres jesuitas entonces estaba muy patente el verso a lo divino y el verso a lo humano, y llegaron acá a la costa a convento, mi papá nació en el fundo San Henrique que esta vecino con el fundo Bucalemu y el fundo el convento, allá se establecieron los jesuitas por allá por el 619 más o menos, ahí empezaron a enseñar con la doctrina cristiana le hacían versos ellos y le enseñaban a los nativos de acá, todavía había mucho mapuche acá en ese tiempo, y mi mamá que era de Navidad, en la costa también, ella la bisabuela de mi abuela llegó con los jesuitas a Chile, pero ella tenía muy patente, dice que la alcanzó a conocer a la bisabuela, y ella llego como sirvienta de los jesuitas, entonces seis tíos de mi madre eran cantores a lo divino, aprendieron con ellos con los jesuitas, aprendieron a cantar el verso a lo divino, y mi mamá era cantora, pero de esas cantoras campesinas que cantaban cuecas y tonadas, pero también sabia algunas décimas, así que las primeras decimas me las enseño ella” (Entrevistado 1, Las Pataguas)

Debido a la fuerte religiosidad de los habitantes de San Pedro esta tradición ha logrado perdurar fuertemente hasta la actualidad, en donde es impensado un velorio o una misa sin un homenaje de este tipo. Mientras que el picaresco contenido de las letras del canto a lo humano han conllevado a que los conflictos presentes en la zona también se manifiesten en estas letras

“Acuérdese de San Pedro

Aquí toditos los suegros,

Tienen chiquillas solteras.

Pero llegó una lesera

De una tremenda sequía,

Tengo dos yeguas parias

Que parecen esqueleto.

Igual con todo respeto,

No hay tierra como la mía”

(Extracto canción, Domingo Pontigo)

Los encuentros de canto a lo humano y lo divino, han  servido para fortalecer la asociatividad presente en los habitantes de la comuna. Debido a las grandes distancias que existen entre una comunidad y otra, estos espacios son uno de los pocos momentos en donde la comunidad se reúne y se hace consiente de su realidad local.

 

Protesta: de lo local a lo nacional

Si bien la protesta no ha sido una de las formas de resistencia más presentes dentro de la asociatividad local en San Pedro, es necesario destacar que este conflicto territorial cumple con una lógica que se vienen dando en otros casos similares, la cual es que son actores externos a la comunidad local quienes relevan el conflicto de escala. Las manifestaciones que se han llevado a cabo con cortes de carreteras y  fuertes enfrentamientos con la policía han sido dirigidas por el Movimiento por la Defensa del Agua, el cual está  encabezado por un matrimonio que llegó a vivir a la comuna hace algunos años

     “Ellos son agrónomos que llegaron hace varios años aquí, antes de la crisis del agua, venden herbicidas y productos para la agricultura a los frutilleros, asesoran a los productores, son bien buenas personas. Ellos han ayudado a organizarnos, hacemos encuentros de canto a lo humano y ahí aprovechamos de concientizar a la gente” (Entrevistada 2, Los Culenes).

Con lo cual, también se produce cierto grado de conflicto de intereses, ya que al ir desapareciendo su nicho de negocios estas personas se organizan, pero queda la duda de si en verdad lo hacen por un bienestar de las personas o por el interés propio.

Agroindustrias y sus buenas prácticas sociales

Los territorios del campesinado y los territorios del agronegócio son organizados de diferentes formas, a partir de diferentes relaciones sociales.

“La depredación de los bienes ambientales-globales (tierra-aire-agua) y la proliferación de la degradación ambiental que impide cualquier cosa, menos los modos capital-intensivos de producción agrícola, han resultado de la total transformación de la naturaleza en mercancía” (HARVEY, 2003: 13,14)

El agronegócio organiza su territorio para la producción de mercancías, mientras que los grupos de campesinos organizan su territorio, primeramente, para su existencia, precisando desarrollar las dimensiones de la vida (Manzano, 2002). En la comuna de San Pedro esta producción de mercancías y la acumulación por desposesión de la que habla Harvey, se reflejan en la permanente proletarización del campesinado. Utilizan herramientas como la responsabilidad social empresarial para lavar su imagen, mientras se adueña de los recursos naturales y de la mano de obra, y destruyen a calidad de vida de las personas.

               ” Nosotros que estamos al lado de Agrosuper sufrimos por todos lados, la falta del agua, el mal olor de los chanchos, ya se han rebalsado dos veces las piscinas de caca que tienen ahí, con todos los desechos, tengo vecinos que sus casas quedaron todas contaminadas, y nadie hace nada, por que como ya no se puede producir los hombres se van a trabajar a la misma empresa, entonces nadie va a denunciar a los jefes poh” (Entrevistada 3, Los Culenes)

La mercancía es la expresión del territorio del agronegócio. La diversidad de elementos que componen el paisaje del territorio campesino se caracteriza por la gran presencia de población, porque en éste y es en él en que construyen sus existencias produciendo alimentos. Hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas, viven y producen mercancías, cultura e infraestructura social, entre otros, son los componentes del paisaje de los territorios campesino.

       “Es terrible la situación, no solo se dañó nuestro trabajo sino también nuestra relación como familias, porque mi esposo se resignó a trabajar pa` Agrosuper, peleamos, yo le digo que no, que hay que luchar por sacar a la empresa de aquí, pero él no quiere, no es el único, son casi todos los hombres que quedan, yo creo que es por su orgullo, por querer seguir manteniendo a sus familias, pero yo le tengo mucha rabia a Agrosuper, por lo mismo me volví dirigente, trabajo con un matrimonio que coordinan el Movimiento por la defensa del agua” (Entrevistada 2, Los Culenes)

Un buen ejemplo de la falta en las agroindustrias, es como Agrosuper fue premiada en el 2000 por la SOFOFA por sus buenas prácticas sociales, debido a programa regional de implementación de material didáctico científico para la enseñanza media[5] en liceos municipales de diversas comunas, entre ellas San Pedro. Mientras por otro lado al degradar la calidad de vida de las comunidades locales, ha forzado a las personas a trabajar en sus faenas de producción, privándolas de la libertad que antes poseían, o  degradando de tal forma el medio ambiente que luego compran las tierras a precios mínimos para expandir aún más sus fábricas.

Y la dependencia de los trabajadores hacia estas empresas se puede expresar en como en ambos Sociogramas realizados se observan relaciones de poder distintas

Estos fueron resultados obtenidos luego de los Sociogramas realizados. En donde Las Pataguas al estar alejada de Agrosuper aún no desarrolla ningún grado de dependencia, sin embargo el grado de dependencia está dado hacia la asignación de créditos y subsidios, por lo tanto tampoco se alejan del ciclo de la desposesión.

Las comunidades terminan dependiendo del asistencialismo tanto estatal, como privado, el estado genera las condiciones legales para que los privados se establezcan en los territorios, y luego se generan relaciones de tensión éticas entre los privados y los organismos encargados de entregar los recursos asistenciales, en este caso un ejemplo sería el agua. El Gobierno Regional le asigna dineros al municipio para poder repartir agua a los habitantes de la comuna. Mientras es el mismo gobierno y en su escala menor el municipio, quienes establecen relaciones poco éticas con las agroindustrias.

Conclusiones

La comuna de San Pedro es un claro ejemplo de como el Territorio influye en los procesos de empoderamiento, ya que es una construcción social que se establece sobre las relaciones de las personas que confluyen en él.  Al conocer estas dinámicas se pueden desarrollar acciones que ayuden al cumplimiento de las metas propuestas tanto a nivel local/municipal, como local/comunitario, en este caso un manejo más sustentable y equitativo del acceso al agua, y una disminución de los niveles de marginación de la comunidad en las decisiones locales.

Para  poder esclarecer mejor los resultados obtenidos durante la investigación se desarrollara un análisis en base a los objetivos planteados al comienzo de esta:

Las formas de asociatividad en la comuna se han caracterizado por un eje cultural histórico, ya que desde los comienzos de las primeras haciendas instaladas en la zona ha sido la religiosidad quien ha articulado las relaciones campesinas, principalmente debido a la cercanía con comunidades jesuitas. La tradición del canto a lo humano y lo divino posee su origen en estas primeras haciendas, en donde se utilizaba el canto a lo divino como una forma de cercanía a las enseñanzas de la biblia, y de cómo se debe mantener una correcta vida cristiana, mientras el canto a lo humano representa la cotidianeidad cantada con humor de la vida de las personas. Si bien los encuentros de canto a lo humano y lo divino son muy anteriores al conflicto hídrico en la zona, y representan la forma de asociatividad más antigua en la zona, no ligada a la producción de la tierra, se ha adaptado como forma de manifestación por parte de los cantores a los conflictos ambientales a los que se ve enfrentada la comunidad local en la actualidad.

Por otro lado, han sido personajes externos a la comunidad local quienes han relevado el conflicto hídrico y el deterioro ambiental, fomentando en algunas comunidades de la comuna la asociatividad como medio de protesta contra el abandono por parte de las autoridades, y el maltrato ambiental al cual han sido sometidos los recursos ambientales por parte de las agroindustrias. Estas manifestaciones han llevado a relevar el conflicto a escala nacional con el intento de revalorizar la importancia de la vida en el campo y el daño de las formas productivas de las agroindustrias en los territorios. En algunos casos las manifestaciones se han radicalizado, y han llevado al corte de carreteras y protestas frente a organismos públicos, los cuales han sido sometidos  violentamente por parte de carabineros. Sin embargo cabe destacar, que a pesar del grave conflicto hídrico que enfrenta la zona, la radicalización en las formas de asociatividad no ha sido masiva, en general los habitantes de San Pedro buscan adaptarse al cotidiano con un fuerte dejo de resignación a lo que les ha tocado vivir.

En cuanto a las practicas rurales de la zona, estas se han caracterizado por la producción familiar,  lo cual comienza en la época del latifundio en donde tendían a dejar un pedazo de tierra para realizar sus chacras en las tierras que se les asignaban para vivir, luego del término del latifundio muchos trabajadores accedieron a su propias tierras y comenzaron a trabajarlas como grupo familiar, en donde cada individuo tenía asignada una labor y de esta forma funcionaban como un eje productivo. Cuando se integra la producción de frutillas a la zona, solo algunos habitantes son capacitados en la técnica, sin embargo estos mismos habitantes ya capacitados son quienes enseñan a sus vecinos para que mejoren su producción, esta forma de compartir el conocimiento se mantiene hasta la actualidad. Sin embargo, con la fuerte escasez hídrica presente en la zona la producción familiar de frutillas característica de la comuna se ha visto severamente afectada, a tal punto que en algunas comunidades los pozos se han secado completamente y dependen al 100% del agua que les asigna el municipio una vez por semana, la cual consta en 6000 litros cúbicos por familia, con lo cual apenas les alcanza para el autoconsumo, por lo cual la producción agrícola es inviable. En las comunidades en donde el recurso hídrico se ha visto disminuido, pero aún se encuentra presente han optado por asociarse entre vecinos y familiares para poder continuar con su producción de Frutillas, mediante créditos obtenidos por el INDAP o bancos, con estos recursos han logrado optimizar en algunos casos la producción mejorando las formas de riego, o comprando frigoríficos para poder conservar la fruta durante más tiempo, en otros casos donde no cuentan con frigoríficos han optado por la fabricación de mermeladas para no perder la fruta. Mientras que en las comunidades que se encuentran sin agua y que han debido abandonar la producción familiar agrícola se han producido varios fenómenos interesantes de señalar. En primer lugar la mayoría de los habitantes han debido optar por el trabajo rural no agrícola (ERNA) como medio de obtener recursos monetarios. En segundo lugar ha ocurrido una fuerte diferenciación laboral por género, ya que mientras los hombres se han visto obligados a trabajar para las mismas agroindustrias que los han dejado sin agua, las mujeres han optado por trabajar para los frutilleros de otras comunidades como vendedoras de sus productos en las carreteras, lo cual demuestra el fuerte poder del capital que se instala en los territorios, y como se expresa su lógica de transformar el trabajo rural tradicional en una proletarización campesina.   Y en tercer lugar ha ocurrido un proceso migratorio de algunos habitantes a otras zonas como San Antonio en donde se han instalado con sus producciones de Frutillas, como una forma residual de mantener la tradición productiva.

En base a lo anterior, se puede comprender como se relaciona la asociatividad y la producción rural, ya que en sus diversas manifestaciones la asociatividad es la forma que tienen las comunidades de plasmarse en el territorio, es una construcción social en base a la producción material del espacio.

En el caso de la comuna de San Pedro, si bien se esperaba encontrar fuertes formas asociativas ligadas a la resistencia por parte de la comunidad frente a la escasez hídrica, la tendencia es más bien a las formas de resiliencia, y de cómo las comunidades logran adaptarse a las crisis de diverso tipo. Sin embargo, con la influencia del capital que consume los recursos y precariza los modos de vida, llega un punto de no retorno, al cual las comunidades ya no son capaces de adaptarse y deben migrar para poder subsistir, es en este fenómeno en donde se plasma lo que plantea Harvey con la apropiación por desposesión, ya que se produce un circulo en donde es el estado con sus políticas neoliberales el que permite que el capital se instale, sin una fuerte normativa y su respectiva fiscalización, en zonas rurales y se apropie de los recursos naturales degradando el ambiente y la calidad de vida de los habitantes locales, mientras que por otro lado pareciera ser que  el estado y sus organismos solo actúa de manera asistencialista hacia las comunidades afectadas cuando los conflictos ya se encuentran presentes en el territorio.

Como sugerencias finales se plantea la urgencia de crear instancias que fortalezcan las relaciones entre los habitantes de las comunidades, y el empoderamiento en base a sus derechos como individuos, la asociatividad es fundamental como herramienta de poder en el territorio, al fragmentar estas instancias se pierden las posibilidades reales de resistencia frente al capital.

Por otro lado, el preservar la agricultura familiar es una estrategia de desarrollo sustentable a largo plazo, ya que en este tipo de producción se plantean técnicas más armónicas con el medio ambiente, los alimentos son mucho más nutritivos al conservar sus propiedades originales debido a que la agricultura familiar tiende a respetar los ciclos, por lo que se utilizan menos productos químicos dañinos para la salud, además de la importancia de la producción familiar como patrimonio social, el cual es fundamental en la historia de cada país.

 

Bibliografía

Barlow, M. (2009). “El convenio azul: La crisis global del agua y la batalla futura por el derecho al agua”. Grafica Andes, Santiago.

-Barlow, M y Clarke, T. (2004). “Oro Azul: Las multinacionales y el robo organizado del agua”. Ediciones Paidós, Barcelona.

-Flick, U. (2007). “Introducción a la investigación cualitativa”. Ediciones Morata, Madrid.

-García, M.D., Tulla, A. y Valdovinos, N. (1995). “Geografía Rural”. Editorial Síntesis, Madrid.

-Harvey, D. (2003). “The new imperialism”. Oxford University press

-Larraín, S. (2010). “Marco jurídico para la gestión del agua en Chile”. Programa Chile Sustentable, Santiago.

-Manzano, B. (2002). “Territorio, Teoría y Política”. CLACSO.

-Paniagua, A. (2006). “Tratado de Geografía Humana”. Editorial Anthropos, Barcelona.

-Municipalidad de San Pedro. Revisado el 15 de Septiembre del 2013 en http://www.munisanpedro.cl/activa/enlace/PlanMunicipal-Educ-Salud/plandesarrollocomunal.pdf

 

 

[1] Los purines son cualquiera de los residuos de origen orgánico, como aguas residuales y restos de vegetales, cosechas, semillas, concentraciones de animales muertos, pesca, comida, excrementos sólidos o líquidos, o mezcla de ellos, con capacidad de fermentar o fermentados que tienen impacto medioambiental. Tradicionalmente se han usado para producir abono y compost. Hay diversos tipos de clasificaciones ya que dependiendo de su origen tienen diferentes propiedades.

[2]Reportaje realizado en el 2011 sobre el conflicto en San Pedro. http://www.theclinic.cl/2011/12/06/el-pueblo-que-agrosuper-dejo-sin-agua-y-hediondo-a-caca/

[3] Entre los productores familiares de frutillas ellos mismo se autodenominan frutilleros.

[4] Articulo presentado por la DIBAM http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3320.html#presentacion

[5]Noticia sobre la responsabilidad social empresarial y las buenas prácticas de Agrosuper http://web.sofofa.cl/noticia/agrosuper-obtuvo-premio-sofofa-al-desarrollo-social-2000/

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