Belo Horizonte analiza primeros posibles brotes de fiebre amarilla

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16 febrero, 2017 - Salud

La OMS invitó a los turistas quienes desean viajar a Brasil, a que se vacunen y ya estando en el terreno tomen las medidas necesarias para evitar contagios.

El Departamento Municipal de Salud de la ciudad de Belo Horizonte, en el estado brasilero de Minas Gerais, alertó sobre la presencia de al menos seis personas quienes presentan los síntomas de la fiebre amarilla que se ha venido propagando por los estados de Minas Gerais y Tocantins, donde comenzó la dispersión; y en Bahía, Espíritu Santo y Río de Janeiro donde se han presentado nuevos casos confirmados.

De acuerdo con lo estimado por el organismo de salud, los pacientes fueron ingresados en el Hospital Metropolitano Barreiro con síntomas, después de regresar de municipios de la zona donde se presenta el frente de brote en el estado del cual Belo Horizonte es capital.

Además, dos personas procedentes de la ciudad Vale do Rio Doce, y una más quien llegó de Itueta, murieron cuando buscaban ser atendidas en un hospital local y se sumaron a la cifra nacional confirmada el 14 de febrero que establecía en 80 la cifra de fallecidos a causa de este brote.

Esta aparición de las primeras personas con síntomas en la capital, comienza a generar preocupación no obstante las declaraciones de las autoridades del Departamento Municipal de Salud, quienes destacaron que los casos no se están originando en la ciudad, sino que hacen parte de reportes llegados de otros municipios cercanos como Juatuba, ubicado a unos 50 kilómetros de Belo Horizonte.

Entretanto, la Organización Mundial de la Salud – OMS alertó este miércoles a las personas con intenciones de viajar a Brasil y las invitó a que se vacunen contra la fiebre amarilla, en especial en aquellos casos cuyas visitas involucren ciudades de los estados afectados por este brote endémico.

La alerta de la OMS, por ahora, sólo incluye a ciudades de Minas Gerais, Tocantins, Bahía, Espíritu Santo y Río de Janeiro, y exime de momento a ciudades como Salvador de Bahía y Sao Paulo, grandes áreas que pese a la expansión de la enfermedad hacia la Costa Atlántica brasileña, aún no registran casos de fiebre amarilla.