Ciudades colombianas se orientan hacia las construcciones sostenibles

LA Network - Equipo editorial

A través del Consejo Colombiano de Construcciones Sostenibles, las urbes buscan seguir las tendencias mundiales.

Ana María Zambrano Botero, Directora Regional Consejo Colombiano de Construcción Sostenible

Las ciudades colombianas, según su Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, estarán concentrando en 2050, el 86% de su población, pero desde ahora, esas urbes ya están contribuyendo con sus impactos en la situación ambiental mundial.

Ana María Zambrano Botero, la Directora Regional Consejo Colombiano de Construcción Sostenible – CCCS (Colombia Green Building Council) tiene claras las cifras de esos impactos: las ciudades colombianas consumen cerca del 40% de la energía disponible; generan entre el 30% y 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero; se gastan el 50% de las materias primas y producen cerca del 40% de los desperdicios.

Y para mitigar ese aporte negativo, siguiendo los propósitos mundiales como el Acuerdo de París  (COP21) para combatir el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, el CCCS trabaja para que las tendencias mundiales en construcciones sostenibles se implementen en las ciudades colombianas.

“Nuestra misión es liderar, mover todas las iniciativas que estén orientadas a que la sostenibilidad tengan un espacio importante en la agenda de las ciudades, de la infraestructura, e integrar esos sectores que convergen en la sostenibilidad”, explicó Zambrano en la ciudad de Medellín donde compartió con expertos franceses las más recientes visiones para la planeación de ciudades sostenibles.

Para la dirigente, es necesario intervenir ahora, difundiendo las políticas públicas y nuevas normativas poco conocidas en el país y dentro del sector constructor como la Estrategia de Crecimiento Verde incluida en el Plan Nacional de Desarrollo 2014 – 2018; la Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC) con Planes Integrales de Gestión al Cambio Climático. También, los Lineamientos de Construcción Sostenible, una guía que define con claridad qué es para las ciudades, una construcción sostenible: “Aquella que está en sincronía con el sitio, hace uso de energía, agua y materiales de un modo eficiente y provee confort y salud a sus usuarios. Todo esto es alcanzado gracias a un proceso de diseño consciente del clima y la ecología del entorno donde se construye la edificación”.

Todo ello, explicó Zambrano Botero, para advertir que las ciudades colombianas tienen en estas normas y las nuevas propuestas constructivas y uso de materiales; la oportunidad para inclinar la balanza de su desarrollo hacia la sostenibilidad ya que el panorama constructor actual no es el ideal: “Si pensamos que una edificación tiene una vida útil promedio de entre 30 y 50 años, imagínense lo que tendremos que invertir para revertir eso impactos de no implementar buenas prácticas”.

Pero de invertir en construcción sostenible, las ventajas son evidentes. Por ejemplo, cada dólar invertido en eficiencia energética (Ee), evita un gasto de más de dos dólares en inversiones de otras ofertas de energía.

“La perspectiva actual no mira una edificación únicamente como a la que voy y funciona solo cuando yo la visito, sino como un ente vivo, en donde se generan recursos, se requieren recursos, es como un organismo y casi que termodinámicamente activo”, enunció la directora del CCCS.

 

En ese orden de ideas, Zambrano destacó principalmente la tendencia mundial de construcciones Hacia Neto Cero, del World Green Building Council (WorldGBC). Esto enmarca a una edificación que alcanza cero emisiones netas de carbono por medio de la eficiencia energética, sumado a la generación de energía renovable allí mismo o fuera de él. “Esta ya se está intentando en algunas ciudades de Colombia”, destacó.

Y el propósito con ello no es menor, para el WorldGBC todos los edificios nuevos y renovaciones importantes podrían ser neto cero carbono a partir de 2030. El 100% de los edificios debería ser neto cero en el año 2050.

Además de ello la experta enumeró otras tendencias actuales que se promueven en las ciudades de Colombia cuya aplicación, junto a otras, ha hecho crecer esta industria un 20% entre 2015 y 2018. “Esto de la construcción sostenible es posible, ¿qué industria crece un 20% en tan solo tres años?”.

Evaluación completa del ciclo de vida del edificio: los productos, el diseño, la construcción y hasta la operación de desmantelamiento de la misma. Los productos: declaraciones ambientales de producto (EPDs) en los que cada consumidor se pregunte qué impactos tienen. “Pedimos información clara, qué tanto ayuda su producto a que no impacte negativamente, dígame la verdad”, recomendó la experta.

A estas tendencias se suman las de Energías renovables a escala comunitaria; las compensaciones de carbono; Programas de respuesta a la demanda de energía; Ventilación natural/bioclimática y “claro, todo ello enmarcado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.

Zambrano recordó que su Centro de Conocimiento e Innovación cuenta con un amplio portafolio de herramientas con los que busca transformar el mercado para que se direccione a la construcción sostenible: Programa LEED en Colombia (Leadership in Energy and Environmental Design); Referencial CASA Colombia del CCCS para el diseño y construcción de soluciones habitacionales sostenibles aplicado a Viviendas de Interés Social y Viviendas de Interés Prioritario y el Programa Acelerador de Eficiencia Energética en Edificaciones para Bogotá, de la iniciativa Sustainable Energy for All de la Organización de las Naciones Unidas; por citar las principales.

De modo general, este es el camino que con la estimulación y guía del Consejo de Construcciones Sostenibles, buscan transitar las ciudades colombianas, una ruta que casi apenas comienza pero que se espera, lleve al país a las contribuciones en los propósitos mundiales.

“Este es un cambio de paradigma porque no sabemos, no tenemos el conocimiento y entonces eso genera un poco de resistencia  pero cuando nos damos espacio académicos, seminarios, vemos qué nos funciona, qué no nos funciona y así conocemos más y mejoramos el mercado, la planificación y los programas de donde se involucra a todos los actores”, concluyó Zambrano Botero.