Cómo usar el Big Data para analizar la calidad del aire en Bogotá

LA Network - Equipo editorial
21 febrero, 2022 - Ecología Urbana

Aunque existen bases de datos con información cuantitativa y cualitativa sobre la calidad del aire de Bogotá, provenientes de las estaciones meteorológicas de la ciudad, se evidenció que entre 2018 y 2020 estas estaban desarticuladas, lo que representa una limitación para abordar la problemática de una manera transversal. 

Teniendo en cuenta los indicadores, que se pueden encontrar por los Big Data y las variables planteadas, coinciden en señalar que es necesario entender que se requiere un cambio en el concepto de gobernanza.

Las ciudades tienen el reto de entender la distribución espacial de la contaminación del aire y conocer cuáles son las poblaciones más afectadas, aspectos a los que se puede acceder, por ejemplo, a través de indicadores económicos, de escolaridad o nutrición infantil. 

En este sentido, el trabajo de maestría “Gobierno y planificación de la condición ambiental del aire en Bogotá 2018-2020: La informática y el Big Data como herramientas de análisis y manejo” analizó cómo se ha gestionado la calidad del aire en la capital colombiana desde las políticas públicas y el uso de información. 

Bibiana Ibarra Vargas, estudiante de la Maestría en Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y autora de la investigación, afirma que la información que ofrecen los macrodatos permitiría diseñar estrategias de política pública que incluyan aspectos ambientales, sociales y económicos. 

Gracias a la analítica de los Big Data es posible procesar los datos históricos y continuos para calcular la calidad del aire en una región, localidad o barrio, en intervalos. Además, tiene el potencial de ofrecer pronósticos de los valores futuros que utiliza aprendizaje automático (machine learning). La información resultante del análisis sirve, entre otras cosas, como herramienta de prevención. 

Campo de estudio innovador 

El trabajo de maestría obtuvo, de un primer ejercicio de búsqueda de información sobre calidad del aire en Bogotá, 26 millones de registros; después, tras depurar y priorizar información, seleccionó 137. 

El profesor del IEU Fernando Montenegro Lizarralde, director del trabajo de grado de la estudiante Ibarra, destaca la importancia de abordar la temática con enfoque urbano, ya que es un campo de estudio novedoso. 

El académico indica que el trabajo de la estudiante tiene tres pilares: reconocer la importancia de la calidad del aire; entender cómo el uso de Big Data puede evaluar el problema, e indagar cómo se gestiona esta problemática desde el gobierno urbano. 

Teniendo en cuenta los indicadores, que se pueden encontrar por los Big Data y las variables planteadas, coinciden en señalar que es necesario entender que se requiere un cambio en el concepto de gobernanza. 

A woman with a face mask walks in Bogota on February 15, 2019, after a yellow alert was declared. – Bogota’s Mayoralty declared yellow alert Friday due to “abnormal” air pollution caused by “unfavourable meteorological conditions” in the sixth most populated city in Latin America. (Photo by Diana Sanchez / AFP)

Gobierno urbano y calidad del aire 

Además de las declaraciones de alerta por baja calidad del aire, la estudiante también indagó sobre las respuestas que la Alcaldía Mayor de Bogotá le dio a la problemática. Para ello, tomó el periodo 2018-2019 –durante el mandato de Enrique Peñalosa– y 2020, primer año de Claudia López en el cargo. 

La estudiante menciona que “aunque en ese periodo el Concejo de Bogotá abordó el tema, ninguna ponencia estaba en la línea del gobierno urbano, sino que respondían a cuestiones técnicas”. 

Según el profesor Montenegro, la calidad del aire afecta de manera distinta a las comunidades, pues son más vulnerables quienes habitan cerca de las zonas industriales. 

Por ejemplo, existe evidencia de que el centro-occidente de la ciudad presenta altas concentraciones de contaminantes del aire, que incluso llegan al doble de lo que se registra en otros lugares. 

“Por eso es esencial entender la problemática de una manera diferenciada, y ahí las autoridades deben priorizar los lugares donde se requiere una mayor intervención”, asevera el profesor Juan Felipe Franco, uno de los evaluadores del trabajo de maestría de la estudiante Ibarra. 

Con información de la Agencia de Noticias UN