Comprar, usar y desechar: el abismo al que se precipita el mundo y que Triciclos quiere evitar

LA Network - Equipo editorial
10 diciembre, 2016 - Ecología Urbana

A partir de una visión integrada del impacto de los residuos en el medio ambiente, la empresa TriCiclos desarrolla un modelo y herramientas de reciclaje inclusivo, con el objetivo de “un cambio efectivo de la cultura hacia una producción de consumo más responsable”. LA Network dialogó con su cofundador, Gonzalo Muñoz.

triciclos-3

Al lugar donde llega TriCiclos a explicar su modelo de negocio, deja como sello el rastro de una presencia activa. Como empresa innovadora que busca un cambio cultural a través del reciclaje, dicha organización, con presencia en Chile y en Brasil, estima que el Sistema B puede equipararse a un “software” que maximiza un “triple resultado”: impacto positivo social, ambiental y financiero.

Al Primer Encuentro Latinoamericano de Empresas B realizado en Medellín acudieron sus líderes, donde expandieron el mensaje de que “arreglar el mundo desde el sector empresarial ya no es opcional”, porque las empresas están urgidas de tomar o de retomar el camino de “resolver problemas sin crear otros”.

Gonzalo Muñoz, cofundador del Sistema B, miembro del directorio de B-Lab y cofundador de TriCiclos, expuso a LA Network las razones por las cuales su organización busca que “la sustentabilidad sea contagiosa”, a partir de explicarle a la gente que los residuos son una consecuencia de nuestros hábitos de consumo y del modelo de desarrollo.

“Por lo tanto –afirma–, vemos en los residuos una herramienta para lograr cambios en la cultura y en los procesos productivos”, como también una puerta abierta hacia el reciclaje inclusivo, hacia la dignificación del rol de los recicladores de base y hacia el posicionamiento de éstos como “prestadores de servicios y monitores ambientales que educan a los ciudadanos”, procesos que cada vez toman más fuerza en Latinoamérica.

TriCiclos cree en la economía circular, dice Muñoz, al recordar que “todo comenzó el año 2009 en Chile, con el sueño de crear una empresa con el triple resultado de la sustentabilidad como piedra angular”.

El efecto más importante

Sobre lo que ha significado ser la primera Empresa B en certificarse en el mundo por fuera de Estados Unidos, afirma que “es algo muy lindo y para nosotros fue una gran bendición. No era algo que tuviésemos dentro de nuestro proyecto de inicio sino que de un momento a otro ocurrió. Tuvimos la suerte de haber estado en el momento correcto y en el lugar apropiado, y habernos dado cuenta de que podíamos cumplir un rol. Ese fue el efecto más importante”.

Ese “rol” está orientado a trabajar para un mundo sin basuras, a la comprensión de que buenas acciones generan buenos cambios, a que nadie se pueda sentir excluido de la urgencia de resolver el problema de los residuos y a que se entienda que “la basura es un error de diseño”.

En su concepto, este último aspecto resume el mayor desafío de TriCiclos, porque el objetivo es lograr un cambio en la forma como las personas se relacionan con los productos que consumen, logrando que identifiquen y denuncien cuando un producto no contiene materiales reciclables, como también que sepan cuando el diseño ha sido concebido para evitar que el destino final sea el descarte en un relleno sanitario.

Economía circular

Al priorizar el fortalecimiento de modelos sustentables, TriCiclos garantiza que los materiales que pasan por sus operaciones son recolocados en sistemas de economía circular, con el objetivo de mostrar nuevos ciclos que agreguen valor a los materiales.

“Nos motiva la generación de valor público desde el sector privado, y es por ello que nos preocupamos de elevar de manera constante los niveles de compromiso respecto de los asuntos sociales y ambientales”, explica Gonzalo Muñoz, ganador en 2012 del Premio Nacional de Medio Ambiente, en Chile, y declarado Emprendedor Social de Chile en 2013 y Emprendedor Social Global del World Economic Forum, en 2015.

También, a partir de los principios que rigen a las empresas B a nivel global, hay preocupación en TriCiclos por enseñar a consumir de forma más sustentable, usando el reciclaje como herramienta educativa, promoviendo una cultura ambiental entre la ciudadanía, las empresas y el poder público, y generando capacidades, espacios y procedimientos para que cada quien se responsabilice por el impacto que genera en el medio ambiente.

O sea que si el cambio comienza en cada persona “con pequeñas acciones rápidas y fáciles de realizar”, dice Muñoz, esas pequeñas acciones individuales son las que viabilizan el éxito del reciclaje masivo y contribuyen de manera decisiva a que los materiales lleguen a los lugares de depósito no mezclados ni contaminaos. “La preparación de los materiales limpios y segregados –agrega– hace una enorme diferencia para viabilizar el proceso de reciclaje”.

Gonzalo Muñoz, cofundador del Sistema B, miembro del directorio de B-Lab y cofundador de TriCiclos.
Gonzalo Muñoz, cofundador del Sistema B, miembro del directorio de B-Lab y cofundador de TriCiclos.

Una experiencia única

El llamado “Punto Limpio TriCiclos” no es, entonces, un mero depósito de desperdicios, “es un local donde el ciudadano puede comprender la basura como una consecuencia de sus hábitos de consumo, y de esa forma aprender el verdadero concepto de reciclaje mientras experiencia las primeras etapas de este proceso”.

Este modelo de punto de entrega voluntario funciona también como “una mini planta de valorización”, que garantiza la mayor eficiencia logística para los materiales, facilita la trazabilidad de estos y genera un impacto significativo en el estilo de trabajo de los recicladores de base.

“Nos hemos atrevido a proponer que la gestión sustentable de residuos tiene que pasar por el cambio de hábitos del consumidor, y tal vez ese sea el elemento más relevante del modelo TriCiclos”, estima la organización, en su propósito de fortalecer su modelo como “de triple resultado” y en su misión de “hacer que la sustentabilidad sea contagiosa” y que el ciudadano comprenda que comprar, usar y desechar es un abismo al que se está precipitando el mundo.

Abrir espacios de trabajo colaborativo

En el diálogo con LA Network, el cofundador de TriCiclos destacó que “hoy toda la organización, o sea los 200 trabajadores en diferente países se sienten con el compromiso de seguir impulsando el modelo de las Empresas B, de seguir impulsando que TriCiclos puede servir de ejemplo para miles y ojalá millones de empresas que también quieren hacer las cosas mejor”.

“Si bien hay un orgullo de cargar con ese rol o papel de haber sido la empresa que abrió espacio para muchas otras –explicó–, lo más importante para nosotros es seguir en esa dirección, trabajar colaborativamente con nuestros proveedores y trabajar con jóvenes emprendedores que están queriendo hacer nuevos negocios, explicándoles la importancia de que lo hagan de la mejor manera posible y de que se acerquen al movimiento B”.