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El mal transporte público de las ciudades en Brasil no ayuda a contener el COVID-19

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Nota técnica analizó en clave de movilidad qu el transporte público es el medio más ineficiente para acceder al Sistema Único de Salud brasilero en medio de la pandemia. La bici, el mejor medio para pacientes con afectaciones leves.

Los investigadores concluyeron que, en esta situación, más de 1.6 millones de brasileros deberían recorrer más de 5 kilómetros para acceder a hospitalización de un paciente grave por coronavirus. Tranvía de Río de Janeiro. Foto: Tacio Philip Sansonovski – Shutterstock

En Brasil, el país latinoamericano con más muertes y contagiados por COVID-19 en la región con 101 826 infectados y 7 051 víctimas; el transporte público es el medio más ineficiente para acceder al Sistema único de Salud en las 20 más grandes ciudades de su territorio.

Así se concluyó luego de que se usaran de nuevo los datos del estudio ‘Desigualdades Socioespaciales de Oportunidades en Ciudades Brasileras’, realizado por el Instituto de Instituto de Políticas de Transporte y Desarrollo (ITDP, por sus siglas en portugués)) y por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA, por sus siglas en portugués) y cuyos resultados publicó LA Network en enero.

Lea: Transporte público y activo en Brasil: inequitativo para la mayoría

El resultado de ese proceso fue la nota técnica ‘Movilidad urbana y acceso al Sistema Único de Salud para casos sospechados y graves por COVID-19 en las veinte ciudades más grandes de Brasil’.

“El bajo rendimiento del transporte público llama la atención en todas las ciudades encuestadas, ya que fue la forma menos eficiente. Caminar, a su vez, es visto como un desafío en parte de las grandes ciudades brasileñas, especialmente en aquellas donde la población vive lejos de los centros urbanos. En tales casos, los establecimientos de baja complejidad deben estar más distribuidos en el territorio para facilitar el acceso a pie”, indicó ITDP en su Boletín #6 sobre la situación.

Un ejemplo de ello fue el dato publicado en enero para Río de Janeiro, ciudad con 6.700.000 habitantes que cuenta con 108 unidades médicas con servicios de alta complejidad y en la que solo el 17 % de su población puede llegar en un viaje de 15 minutos en transporte público, mientras que el 46 % llegaría en ese mismo tiempo a uno de los 318 establecimientos de mediana complejidad.

La investigación analizó la movilidad en transporte público y movilidad activa (caminata y bici) en Belo Horizonte, Curitiba, Fortaleza, Porto Alegre, Recife, Rio de Janeiro y São Paulo.

De la misma manera revisó la movilidad activa en Belém, Distrito Federal, Campinas, Campo Grande, Duque de Caxias, Goiânia, Guarulhos, Maceió, Manaus, Natal, Salvador, São Gonçalo y São Luís.

Justamente, el estudio que había indicado al inicio del año lo inequitativa de la movilidad del país para acceder a oportunidades de educación y trabajo, incluso enfatizando las dificultades de la población de raza negra frente a los brasileros blancos; también llama a hora la atención sobre el acceso a salud en momentos de crisis sanitaria.

“En la ciudad de Brasilia, por ejemplo, el 24 % de las personas no pueden acceder a pie a equipos de salud de baja complejidad, como una Unidad de Atención de Emergencia (UPA), en 30 minutos”, señalaron los resultados.

Cómo se ha hecho evidente durante los meses de la pandemia en el mundo, las comunidades pobres de los asentamientos informales ubicados en las periferias son los más afectados por el COVID-19 debido a sus vulnerabilidades económicas y socioespaciales y así lo reafirman las conclusiones del análisis que señala que, para acceder a los servicios de salud, los brasileros deben movilizarse en trayectos más amplios ya que en sus entornos no hay disponibilidad de esos servicios.

“La disponibilidad de camas por habitante tiende a ser considerablemente más pequeña en las periferias de las grandes ciudades, donde una combinación de factores tales como bajos ingresos, densidad urbana y peor condiciones de saneamiento crean un escenario de alerta sobre la propagación de Covid-19 y baja capacidad sistema de cuidado”.

Los investigadores concluyeron que, en esta situación, más de 1.6 millones de brasileros deberían recorrer más de 5 kilómetros para acceder a hospitalización de un paciente grave por coronavirus en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

“El análisis muestra que la bicicleta es la forma más rápida de acceder a las instalaciones de salud para las personas que buscan atención de baja complejidad, como las unidades básicas de salud y las Unidades de Atención de Emergencia (UPA). Además de aquellos que buscan atención, el ciclismo puede ser una opción para quienes visitan pacientes y también para profesionales que acceden a las unidades diariamente para trabajar”, concluyeron los investigadores brasileros.

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