La imagen fue tomado de El Salvador Gram

¿Escasez de agua en Latinoamérica?

Douglas Eduardo Carrero
20 marzo, 2022 - Ecología Urbana
La imagen fue tomado de El Salvador Gram
Río Lempa, El Salvador

En Latinoamérica es común escuchar y decir que existe una escasez de agua; o como como apuntan muchos estudios, en donde se aseguran que la humanidad se esta acercando a un estrés hídrico. Pero, ¿Qué tan cierto es esto, se ha pensado en la posibilidad de que no sea así?

No solo es el tema de cantidad de agua en la región, también se debe de hacer la pregunta ¿El agua disponible es de calidad? Para eso es necesario tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Los países deben de hacer una medición técnica y económica; esto ayudará a tomar decisiones de país.
  • La comunicación correcta entre las autoridades y ciudadanos es muy importante para lograr el buen uso del recurso agua, como uno de los retos.

En ese sentido, ¿América Latina tiene la cantidad suficiente de agua para suplir la creciente demanda? Vale recordar que lo que todos saben cómo cultura general es que el planeta Tierra está formado por tres cuartas partes de agua, pero el 97% del total de esa agua, es agua salada, lo cual solo da un 3% restante de agua dulce, que, según cálculos es aproximadamente unos 35 millones de Km cúbicos de agua dulce a nivel mundial.

Parece mucha agua que alcanzaría para muchísimo tiempo; se preguntarán entonces ¿cuál es el problema? ¿Cuál es la crisis que tanto se habla? Aunque en teoría se cuente con mucho de este recurso las instituciones y las personas deben de aprender a administrarlo, el problema principal radica en la mala administración del recurso hídrico.

América Latina es un caso excepcional, existen regiones muy secas y áridas; de las más secas del mundo, pero existen otras regiones, al mismo tiempo, en las cuales se producen las precipitaciones más intensas del planeta, todo esto al mismo tiempo.

Algunos de estos lugares en la región son el desierto de Atacama, como el más árido del mundo, el corredor seco en Centroamérica, y al mismo tiempo las selvas húmedas en Brasil y los bosques lluviosos en Centroamérica, que son los más húmedos en Latinoamérica, podemos notar entonces que tenemos una paradoja de abundancia y escasez al mismo tiempo, surge la pregunta ¿Cómo las instituciones y la población deben gestionar el recurso hídrico si existe abundancia por un lado y escasez por el otro?

La globalización y el cambio climático han hecho que muchos procesos que antes se creían ajenos a las personas comunes y corrientes, hoy sean parte de la cotidianeidad como por ejemplo la gestión del recurso agua, ya sea en manera de publicidad o en la práctica misma se ha querido de muchas maneras involucrar a todos los sectores de la sociedad en la gestión y cuido del agua.

A menos que las instituciones involucren a la población en la gestión y adecuado uso del recurso agua, no va tener un mecanismo efectivo para tratar las condiciones extremas mencionadas. El recurso agua no representa lo mismo para unas personas y para otras, es decir las personas que viven cerca de un lago, del mar, de un río, tienen diferente percepción de aquellas que viven en zonas áridas, o en zonas de poca lluvia, por ende, cada una de estas personas, tiene una visión distinta del agua, de su valor y su uso.

En Latinoamérica y en El Salvador existen factores que son identificables en el problema del agua como por ejemplo la afectación de las fuentes de agua, en El Salvador las reservas de agua subterráneas no logran recuperarse en su totalidad, y en algunas zonas se reporta un descenso progresivo, incluso, en la temporada lluviosa del país se prevé que esta tendencia se mantenga, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (@MARN_SV).

Otro problema importante a resaltar es la contaminación del agua, la poca calidad del recurso, sumado a esta la precariedad en la infraestructura de los países latinoamericanos, y para finalizar las gestiones ineficientes de las instituciones encargadas en la distribución y gestión del agua.

Pero El Salvador no es el único ejemplo, cabe mencionar el problema del derretimiento de glaciares en las Zonas Andinas, provocado por el cambio climático. Ante estos fenómenos los países de la región y en especial los más vulnerables como El Salvador deben de recoger líneas principales de acción para la adaptación y sobre todo para el combate del cambio climático y de esta manera ser un país resiliente a los problemas y afectaciones provocadas por el cambio climático. Las autoridades deben poner especial énfasis y afrontarse se manera integral áreas como: infraestructura, inclusión de las comunidades, instituciones fortalecidas y con capacidad de afrontar el problema .

América Latina es una región vulnerable ante el cambio climático y sus manifestaciones a través de desastres naturales, por ende las poblaciones más pobres y vulnerables son las más afectadas por el fenómeno.

Las inundaciones es un fenómeno constante en América Latina y El Salvador no es la excepción; este fenómeno genera muchas pérdidas humanas y daños económicos,  sin olvidar que las fuentes de agua potable pueden verse afectadas por las inundaciones, ya que la escorrentía superficial tiene contaminantes como metales, elementos orgánicos, entre otros, que afectan las fuentes de agua y la seguridad hídrica se pone en riesgo.

La mala gestión urbanística, propia de la región, es un riesgo que se relaciona con las inundaciones, el asentamiento de población en las ciudades genera graves consecuencias para la sociedad. La urbanización genera un problema, y aún más cuando la urbanización es mal diseñada, por el hecho de la pavimentación sobre la escorrentía y el ciclo hidrológico, entonces nos encontramos con dos situaciones: la primera en donde la población por falta de opciones se asienta en zonas de riesgo de desastres, y la segunda en donde se construyen complejos urbanísticos que destruyen ecosistemas naturales como el Bosque de los Pericos en El Salvador.

Un desastre de inundación ocurrido por este fenómeno de urbanización ocurrió el 3 de julio de 2008, cuando en la zona de la colonia Málaga en San Salvador, El Salvador sufrió una inundación histórica. En este fenómeno se vieron implicados muchos factores: los asentamientos de viviendas en zonas de alto riesgo, obras de mitigación nulas o mal diseñadas y la destrucción del Bosque de Los Pericos en la zona de Antiguo Cuscatlán, este bosque servía como una esponja que absorbía toda el agua lluvia, al ser  destruido; Colonias como Málaga (asentamiento urbano vulnerable)  se ven afectadas directamente. Ese día, esa inundación arrastró a un bus repleto de pasajeros miembros de una iglesia, de las 30 personas, 29 murieron, salvándose uno por milagro. (Pueden revisar la noticia en el siguiente enlace https://www.elsalvador.com/noticias/nacional/se-cumplen-nueve-anos-de-la-tragedia-en-la-malaga/369111/2017/)

Se puede observar entonces que, el ordenamiento urbano es un elemento importante en la gestión de riesgo de desastre de inundación, que no solo pone en afecta la calidad de vida de las personas, sino también se corre el riesgo de contaminar fuentes de agua potables, adicional a esto se observa que la región y países como El Salvador no cuentan con un drenaje urbano que sea implementado para la gestión del recurso hídrico, además de tener rezagos en otros tipos de infraestructura como el drenaje pluvial o el tratamiento de aguas residuales.

El agua no solamente sirve para uso literal de la misma, tiene mucha influencia en muchas actividades socio –económicas, no se debe olvidar la importancia que tiene para la producción de alimentos y energía, entonces, cuando se hace una gestión del agua, se debe de considerar esos usos del recurso, que van más allá del abastecimiento el uso humano.

Cabe recordar que en la región y sin faltar El Salvador, la producción de alimentos va aumentando porque la población también va creciendo, el agua lluvia no será suficiente para satisfacer esa demanda de agua en el sector agrícola. Si se observa el sector energético en El Salvador y en la región la mayoría de energía que se consume proviene de energía hidroeléctrica, es decir, agua produciendo energía, El Salvador cuenta con el río Lempa como principal proveedor de este recurso. Sin embargo, a medida la población crece la demanda energética también, por tanto es necesario buscar otras fuentes de energía, porque la oferta de agua no será suficiente para suplir la demanda en este sector, por tanto los Gobiernos deben de enfocarse en buscar el uso de otras energías como por ejemplo, energía solar, el Gobierno en El Salvador tiene un reto para ampliar la matriz energética para que, de esta manera se comience a gestionar de mejor manera el recurso hídrico, en otras palabras las instituciones y población deben de comenzar a generar una planificación integrada de estos tres rubros: agua, energía y alimentos.